¿Qué tan izquierda es tu izquierda?: Edición México
Luego de las elecciones en Chile, donde resultó ganador el derechista José Antonio Kast y después de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales en Colombia, con un resultado tan apretado que podría darle la victoria al candidato de la ultraderecha, se asegura que México es el último faro de “la izquierda” en el continente. ¿Esto es cierto?
En esta lista se presentan argumentos en contra de esa idea. En México podrá gobernar un partido que se dice “de izquierda” pero, del dicho al hecho, hay mucho trecho. En el paso de Morena por la administración pública han ocurrido distintas contradicciones así como traiciones a movimientos sociales e ideologías históricamente ligadas a la izquierda.
La relación con BlackRock
Tanto el expresidente Andrés Manuel López Obrador como la actual presidenta Claudia Sheinbaum han mantenido una estrecha relación con BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo. Este fondo es el accionista mayoritario de la mayoría de las grandes corporaciones que existen hoy en día y es acusado de influir en el rumbo de las industrias, eliminando la competencia y propiciando prácticas monopólicas.
A su vez, el fondo también utiliza todo su poder para presionar a las empresas hacia sus propios objetivos medioambientales y sociales. Y sí, adivinaron, entre sus objetivos no se encuentra proteger las costas, los mares, la flora, la fauna ni el territorio en general. Durante su mandato, AMLO se llegó a reunir al menos tres veces con el fondo. Sheinbaum lleva tres reuniones. En su primera reunión aún era candidata presidencial. Sobre la última reunión, la mandataria subrayó que reunirse con fondos de inversión como BlackRock es una práctica habitual y no una señal de alineación ideológica. Sin embargo dice la clásica, “dime con quién te juntas…”
Se supone que un gobierno de izquierda vela por el Estado como garante de los grandes derechos.
Fracking
De acuerdo con GreenPeace, el fracking es una técnica diseñada para extraer hidrocarburos, como gas y petróleo, que se encuentran atrapados en rocas a profundidades considerables. Para la extracción, se perfora un pozo vertical hasta alcanzar la capa de roca deseada. Después se inyecta a muy alta presión una mezcla de agua, arena y cientos de aditivos químicos. Esta mezcla fractura la roca, liberando los hidrocarburos para que puedan ser extraídos a la superficie.Las consecuencias del fracking incluyen un consumo masivo de agua, la contaminación irreversible de fuentes hídricas subterráneas y superficiales, la liberación de gases de efecto invernadero como el metano y la generación de graves riesgos para la salud pública.
Antes de llegar a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador se pronunció en contra del fracking. Como parte de sus compromisos de campaña, prometió no utilizar métodos de extracción que ocasionaran daños a la naturaleza, incluyendo esta técnica. Sin embargo, durante su administración no se concretó una prohibición legal. PEMEX siguió utilizando esta técnica en distintos proyectos de su administración.
Sheinbaum también se llegó a manifestar en contra del fracking. Sin embargo, ya como presidenta planteó la posibilidad de aplicar un fracking “no tradicional”, desatando el debate. La presidenta se quiso lavar las manos planteando consultas por parte de académicos de distintas universidades públicas para valorar la posibilidad de aplicar la práctica “con respaldo científico”.
Se supone que un gobierno de izquierda vela por el medio ambiente.
Las madres buscadoras
La crisis de personas desaparecidas en México se ha encrudecido con los años. No es una crisis que haya iniciado en los gobiernos de Morena. El partido fundado por López Obrador hizo todo para vincularse a la causa y mostrar apoyo a las víctimas frente al gobierno conservador, opresor y negligente de Peña Nieto antes de llegar al poder en 2018 (léase Ayotzinapa).
Sin embargo, una vez en el poder, la relación de AMLO con las víctimas de desapariciones fue tensa y se deterioró con el tiempo. Su gobierno fue acusado por los colectivos de buscadoras de abandonar mecanismos clave y de intentar manipular las cifras. Se consideraba que buscaba “desaparecer a los desaparecidos”.
A lo largo de su administración, AMLO se negó en múltiples ocasiones a recibir a líderes de colectivos, como Ceci Flores. El mandatario llegó a desestimar el trabajo de las madres buscadoras, acusándolas de pertenecer al “bloque conservador” y de “traficar con el dolor humano” cuando denunciaban hallazgos de fosas clandestinas o crematorios. Críticos aseguran que Sheinbaum ha mantenido un distanciamiento similar. Aunque la presidenta dice que ella sí se reune con madres buscadoras, solo que ella no hace “propaganda” con ellas.
Se supone que un gobierno de izquierda vela por las víctimas de la violencia y militarización.
Relaciones con Israel
En medio del genocidio en la franja de Gaza por parte de fuerzas del ejército israelí, AMLO se negó a calificar las acciones como eso, como un genocidio. A pesar de reconocer a Palestina como un estado y exigir junto con Chile la investigación de posibles crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en los territorios palestinos, ni AMLO ni Sheinbaum han roto relaciones con Israel. La postura oficial de ambos mandatarios se ha basado en “la neutralidad”, el “diálogo” y el cese al fuego.
Se supone que un gobierno de izquierda se opone a la guerra y denuncia los genocidios de los pueblos.
Criminalización de maestros
En tiempos de AMLO, la relación con el magisterio (CNTE) fue mayormente cordial, pero esa tregua se rompió con Sheinbaum. En mayo y junio de 2026, en plena huelga nacional por la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 (algo que Sheinbaum prometió en campaña) y el aumento salarial con el Mundial 2026 próximo a realizarse, organizaciones de derechos humanos denunciaron una “criminalización de la protesta social”. Maestros fueron agredidos con balas de goma, golpeados y hostigados por policías en CDMX, Guerrero y Oaxaca, e incluso cuestionados sobre “quién los financia”; la propia Sheinbaum negó que hubiera represión (“no soy Díaz Ordaz”) y acusó a la “ultraderecha” de provocar la violencia, mientras la CNTE responsabiliza directamente a su gobierno por las agresiones.
Se supone que un gobierno de izquierda vela por sus maestras y maestros.
Defensores del territorio
La denominada Cuarta Transformación también le ha quedado a deber a los defensores del territorio y otros activistas. Más 225 han sido asesinados en el sexenio de AMLO y en lo que va del de Sheinbaum. Otras críticas incluyen la desestimación a activistas en la construcción de los megaproyectos de López Obrador como el Tren Maya.
La denominada Cuarta Transformación también le ha quedado a deber a los defensores del territorio y el activismo ambiental. Durante el sexenio de López Obrador y lo que va de la gestión de Claudia Sheinbaum, la violencia no ha dado tregua, con el asesinato de más de 225 activistas en el país. Las críticas también apuntan a la constante desestimación y estigmatización que sufrieron las comunidades y defensores al oponerse a los megaproyectos de AMLO, como el Tren Maya, por ejemplo.
Se supone que un gobierno de izquierda vela por los defensores de la tierra.
También vale la pena mencionar políticas sociales de izquierda que sí han sido implementadas por la 4T con mucho éxito como lo fue el aumento al salario mínimo y el aumento de programas sociales. Ha habido avances sustanciales en comparación a gobiernos anteriores en México asumidos como administraciones de derecha.
No obstante, otras acciones como las que se han enlistado aquí anteriormente muestran traiciones y contradicciones fundamentales a grupos sociales y causas que han sido abanderadas por la izquierda por décadas. Concluyendo así que, en comparación con la mayoría del continente americano, en México no gobierna la ultraderecha. Sin embargo, tampoco se podría asegurar que gobierna a izquierda. Mucho menos un faro.