El arte de México 68 y México 70 es emblemático, sí, pero, ¿es lo único que existe?
Con la inauguración del Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, se recuerdan los diseños emblemáticos de anteriores eventos deportivos como las Olimpiadas de 1968 y la primera Copa del Mundo organizada en territorio mexicano. Son diseños icónicos, nadie duda de eso, pero no es lo único que existe.
Un antes y un después
Es muy difícil que, como mexicano, nunca hayas visto la estética de México 1968. Esos aros olímpicos integrados con patrones geométricos inspirados en el arte huichol viven en la memoria colectiva. Marcó un antes y un después. Eso es clarísimo. Ahora, ¿a quién se le atribuye este trabajo? Eso ya no está tan claro. Durante décadas, la autoría fue atribuida al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, de Ramírez Vázquez Asociados, y al famoso diseñador estadounidense Lance Wyman.
Sin embargo, con el paso de los años se ha hablado de que Wyman no fue el único responsable. La periodista Adriana Malvido investigó el tema. “Lance Wyman siempre ha sostenido la versión de que él es el autor. El MUAC le organizó una exposición, su página web, su twitter… todo gira alrededor de esa versión. Pasaron tantos años (50) que, de tanto repetirse, la versión se convirtió en “su verdad”. Además, nadie nunca lo detuvo. Pregunté por qué. En realidad, es una creación colectiva en donde él tuvo un papel importante, pero no como único creador, sino como quien plasmó en un dibujo las ideas de un grupo basadas en el concepto huichol”, mencionó la periodista.
Otra identidad gráfica icónica es la de México 70, atribuida también a Ramírez Vázquez y Terrazas. No se rompieron la cabeza. Adaptaron la línea gráfica de estilo geométrico que ya se había desarrollado previamente para los Juegos Olímpicos.
No todo es Ramirez y Wyman
Nadie niega que estos diseños son icónicos, emblemáticos. El problema es que quedarnos solo ahí. Reducir la identidad gráfica de todo un país a un trabajo que hicieron Wyman y Rámirez Vázquez hace más de 50 años es flojo. Ignora todo lo otro. Lo que se crea a partir del caos, el ruido de la calle, el humor y la imperfección.
Alejandro Magallanes usaba el trazo libre a mano. Rescató la esencia de los empaques de dulces baratos, las monografías escolares y los rótulos callejeros.
El Estridentismo ya venía haciendo ruido desde los años veinte como una de las primeras vanguardias multidisciplinarias. Obsesionados con las fábricas, los postes de luz y el estruendo de las ciudades modernas, poetas y artistas visuales como Ramón Alva de la Canal crearon portadas de libros y carteles con tipografías de imprenta popular.
El Neomexicanismo estalló en los ochenta cuando la crisis económica y el terremoto del 85 terminaron de romper la narrativa de progreso por parte del gobierno. Creadores como Julio Galán o Dulce María Núñez agarraron los calendarios populares, la iconografía religiosa de los altares, los corazones sangrantes y la lucha libre.
El colectivo Grupo Suma llevó sus diseños a la periferia urbana usando técnicas de guerrilla: stencils, fotocopias distorsionadas y carteles políticos pegados con engrudo sobre las paredes de la ciudad. Era una estética que documentaba la resistencia social desde los márgenes.
En el trabajo de Zoveck Estudio, la dupla de Sonia Romero y Julio Carrasco, chocan la estética de los cómics de superhéroes, los grabados populares, la psicodelia y los mercados.
Una vez más, México tuvo la oportunidad de ser sede de un evento internacional. ¿Le presentará al mundo nuevas perspectivas? ¿Nuevos artistas? ¿Nuevas voces? ¿O volverán a lo mismo? ¿A lo que ya fue y tuvo su momento?