La militarización de ChatGPT: ¿De qué forma la IA se está convirtiendo en un motor de conflictos armados?
El uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT de OpenAI, Claude de Antropic, Copilot de Microsoft o Gemini de Google, se han convertido en parte de nuestra vida cotidiana: ya sea para resolver dudas, redactar textos o simplemente conversar. Sin embargo, estas mismas empresas mantienen contratos millonarios con agencias de defensa y sus tecnologías han sido utilizadas para entrenar algoritmos con aplicaciones militares.
Pero cómo… ¿Mi suscripción de ChatGPT está financiando la guerra?
La forma en la que funciona es así: empresas como ChatGPT, que nos ofrecen chatbots amigables con normas éticas, venden versiones mucho más poderosas a quienes sí pueden pagarlas. Pero esos compradores no se reducen a ciudadanos comunes, sino que se traduce a gobiernos con ejércitos que explotan enteramente sus capacidades de predicción, análisis y estrategia en las guerras.
No entregan necesariamente todo su código-fuente, pero sí las capacidades suficientes para usar la IA en enfrentamientos letales. Tal es el caso de los procesadores de imágenes satelitales, identifican objetivos militares en segundos, predicen movimientos de tropas o asisten en la planificación de bombardeos.
Por ejemplo, OpenAI cuenta con un contrato directo con el Pentágono, la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Precisamente, se dio horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara cancelar todos los contratos de la Administración Federal con Anthropic, después de que el mismo Claude impidiera el uso indiscriminado de su tecnología para labores militares.
A pesar de que OpenAI se posicionó en contra del uso de la IA para determinados usos del ejército, como el espionaje masivo y el uso de armas autónomas sin supervisión humana, finalmente accedió a ceder todas las funcionalidades de su herramienta al Pentágono para cualquier propósito legal.
Como un intento de justificar su decisión, Sam Altman, el consejero delegado de OpenAI declaró al respecto en sus redes sociales: “La seguridad de la IA y la amplia distribución de beneficios son la base de nuestra misión. Dos de nuestros principios de seguridad más importantes son la prohibición de la vigilancia masiva nacional y la responsabilidad humana por el uso de la fuerza, incluyendo los sistemas de armas autónomas. El Departamento de Guerra coincide con estos principios, los refleja en la legislación y las políticas, y los incorporamos en nuestro acuerdo.”
Sin embargo, esto ocurre en un contexto donde Estados Unidos busca aceleradamente el desarrollo de “agentes de IA” destinados a misiones de defensa específicas. De acuerdo con Buzos de la noticia, los algoritmos no se diseñan explícitamente para la guerra, sino que inicialmente se entrenan para reconocer rostros o predecir compras. Una vez que el sistema se alimenta con datos generados involuntariamente por los usuarios, se le aplica una capa militar para facilitar la selección de objetivos de manera acelerada.
¿Qué rol ha ocupado el uso de la IA en operaciones militares?
- Gaza: Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han utilizado bases de datos impulsada por IA como Lavender y Gospel para automatizar la determinación de objetivos. El medio francés Disclose confirmó que utilizaron sus drones Heron para monitorear, localizar y atacar edificios y campamentos donde se refugian civiles palestinos. Además, a través de Lavender, se llegó a listar hasta 37,000 hombres palestinos como objetivos potenciales basándose en datos de celulares y redes sociales.
- Irán: Los recientes eventos en Irán han empleado modelos avanzados de IA, como Claude, para procesar volúmenes masivos de datos satelitales y sugerir objetivos de bombardeo. Esto antes tomaba semanas de planificación estratégica, hoy se decide en segundos con la IA, permitiendo que sugiera objetivos, genere coordenadas y los priorice mediante el análisis de “patrones de vida” extraídos de datos civiles.
- Venezuela: Según Según reportó The Wall Street Journal (y recogió The Guardian) Claude habría sido utilizado durante la operación militar estadounidense en Venezuela en enero de este año. El acceso al modelo se habría dado a través de Palantir Technologies, contratista del Departamento de Defensa, aunque ninguna de las partes ha confirmado oficialmente su uso. Sin embargo, este caso revela que cuando la IA se combina con vigilancia masiva y procesamiento de datos en tiempo real, los países más poderosos tecnológicamente pueden intervenir en otros con una ventaja que antes era impensable.
#QuitGPT: Una respuesta colectiva
Como respuesta, un grupo de activistas lanzaron una campaña de boicot llamada #QuitGPT, haciendo una invitación a los usuarios a darse de baja y cancelar sus suscripciones. Hasta el momento, se han sumado hasta 4 millones de personas en el boicot, de acuerdo con datos de la plataforma.
Además, comparten información sobre el uso de IA y su relación con operaciones militares. “La gente piensa que ChatGPT es el único chatbot disponible, y no saben que los ejecutivos de OpenAI son los mayores donantes de Trump. Es hora de cambiar eso.” Declaran en su sitio web.
Sugieren algunas alternativas de mayor privacidad y código abierto como: Confer, Alpine y Lumo. Así como Gemini y Claude.