Mariposa monarca: la migración icónica que sobrevive entre la conservación y la catástrofe

Por un momento, parecía que la mariposa monarca había encontrado una forma de desafiar las probabilidades. En México, su presencia en los bosques de hibernación se duplicó en la temporada 2024-2025, alcanzando 1.79 hectáreas, un notable aumento respecto a las 0.9 hectáreas del año anterior. Un logro que fue celebrado con entusiasmo por autoridades ambientales, conservacionistas y comunidades locales. Pero como suele ocurrir con las buenas noticias, hay un “pero”, y este es mayúsculo: mientras en México se descorcha el champán ecológico, en Estados Unidos la situación es digna de una historia de terror.

Los números no mienten. Según la Sociedad Xerces para la Conservación de Invertebrados, en 2024 se contabilizaron apenas 9,119 mariposas monarca en el oeste de EE.UU., un desplome del 96% en comparación con las 233,394 del año anterior. Un declive que solo encuentra precedentes en 2020, cuando la cifra cayó a 1,901 ejemplares. ¿Qué está pasando? Un cóctel explosivo de sequías, incendios, el uso indiscriminado de pesticidas y la desaparición del algodoncillo—planta esencial para la reproducción de la especie—han convertido la travesía de la monarca en un calvario.

Mientras tanto, en México, los expertos explican el reciente repunte de la población con dos factores clave: condiciones climáticas favorables y los esfuerzos de conservación en Norteamérica. La humedad de la temporada ayudó, pero también lo hicieron las iniciativas para sembrar más plantas ricas en néctar a lo largo de la ruta migratoria. Sin embargo, la historia nos ha enseñado que estos aumentos no siempre significan una recuperación a largo plazo. La propia Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) advirtió que la fluctuación en la superficie ocupada por las monarcas es cíclica y depende de demasiadas variables para cantar victoria.

El panorama se complica aún más cuando se considera el papel de la deforestación. En la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, donde estos insectos pasan el invierno, la tala ilegal sigue siendo una amenaza latente. Si bien se registró una reducción del 33% en la degradación forestal este año, aún se perdieron 2.5 hectáreas de bosque. Como si no fuera suficiente luchar contra el cambio climático y la destrucción de su hábitat, las mariposas también tienen que enfrentarse a la codicia humana.

Ante este escenario, el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. está evaluando incluir a la mariposa monarca en la lista de especies amenazadas. Una decisión que, de concretarse, implicaría medidas más estrictas para proteger su hábitat, prohibir su caza (sí, al parecer esto sigue siendo una preocupación) y evitar la erradicación del algodoncillo. La determinación final se tomará en diciembre, justo cuando las monarcas estén en su santuario mexicano, sin imaginar que su destino podría estar en manos de una burocracia que rara vez se mueve con la velocidad que la crisis exige.

Si algo queda claro es que la monarca es más que un insecto icónico: es un barómetro del desastre ecológico que se avecina. Su migración, una de las más extraordinarias del reino animal, sigue en riesgo, atrapada entre la negligencia humana y la lucha desesperada por su conservación. Aunque por ahora podamos celebrar su aparente resurgimiento en México, la pregunta sigue siendo la misma: ¿es este un verdadero regreso o solo un último destello antes del colapso?

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