En 2020 la masa creada por la humanidad superará a la biomasa total del planeta

“Toda la espléndida vegetación del Amazonas. Todos los peces del Pacífico. Cada microbio bajo los pies. Cada elefante en las llanuras, cada flor, hongo y moscas de la fruta en los campos, ya no pesa más que la gran cantidad de cosas que los humanos han hecho”, así describe Mike Mcrae el desastre que significa haber cruzado un límite que pocos habían siquiera contemplado estudiar.

El 2020 estará marcado como un punto de inflexión en la humanidad, no sólo la irrupción del Covid-19 y sus nocivos efectos sitúan este año como un momento crítico para reformular nuestras sociedades, también hechos como la cotización del agua en la bolsa de materias del futuro en Chicago y las conclusiones de un reciente estudio publicado en Nature, que señala este momento de la historia como el punto en donde la masa fabricada por el ser humano supera a la masa de la naturaleza; edificios de hormigón y ladrillo, carreteras de asfalto, máquinas de acero y plástico y productos de todo tipo fabricados por el ser humano se están generando a un ritmo que supera ya el de la creación de la materia orgánica por parte de la naturaleza, la biomasa.

En un siglo pasamos de construir el equivalente al 3% de la biomasa total a superarla y de seguir así en 20 años la duplicaremos.


Según los científicos de Instituto Weizmann de Ciencias en Israel, que han liderado el trabajo, los materiales de origen antropogénico se han duplicado cada 20 años durante el último siglo. La tendencia irá a más, y prevén que esta masa artificial alcance los dos teratones, es decir los dos billones de toneladas, para el año 2040.

“En el estudio mostramos que la masa antropogénica excede ahora a la biomasa viva. Para ilustrarlo, demostramos que la masa de edificios y la infraestructura en general es ahora mayor que la masa de todos los árboles y arbustos juntos”, explica Emily Elhacham, primera autora de la investigación y científica en el departamento de Ciencias Vegetales y Ambientales del centro israelí.

El estudio, que refleja una instantánea del panorama actual de nuestro planeta calculando el peso seco y húmedo (excluyendo el agua), sugiere que la masa creada por el humano duplicará dentro de 20 años a la masa viviente, situada ahora en algo más de un teratón, es decir un billón de toneladas.

A principios del siglo XX, esta masa producida por la sociedad equivalía a apenas el 3 % de la biomasa total. ¿Cómo se pasó de ese porcentaje menor a una masa equivalente en poco más de un siglo? No solo se ha multiplicado la cifra durante estos años, sino que los objetos que se han producido superaron con creces el crecimiento de la población.

Este año la masa antropogénica superará a la natural. / Itai Raveh

Aumenta la masa antropogénica, disminuye la vegetal

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De hecho, hablar de producción en estos términos es inapropiado, lo que realmente ocurre es que la humanidad está destruyendo y transformando a la naturaleza a un ritmo frenético y sin precedentes. Los científicos revelan, así, que por cada persona que vive en el mundo se produce, de media cada semana, una cantidad de masa antropogénica mayor que su propio peso corporal. Este incremento ha sido notable sobre todo a partir de la década de 1950, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los materiales de construcción como el hormigón y los agregados se hicieron cada vez más accesibles.

Lo que realmente ocurre es que la humanidad está destruyendo y transformando a la naturaleza a un ritmo frenético y sin precedentes

“Se trata de una caracterización cuantitativa simbólica y masiva del Antropoceno. Dada la evidencia empírica sobre la masa acumulada de productos humanos, ya no podemos negar nuestro papel central en el mundo natural. Somos un actor importante y eso conlleva una responsabilidad compartida”, comenta Elhacham.

La aceleración productiva de mitad del siglo XX mantuvo su curso a lo largo de las seis décadas siguientes. Los materiales empleados para la construcción de casas y pisos unifamiliares, carreteras y edificios de oficinas constituyen ahora la principal fuente de esta masa artificial.

Megaproyectos: Transformar la industria de la construcción no la Naturaleza

Como lo hemos dicho en otras ocasiones, los resultados de esta investigación solo confirman lo que todos miramos y que pocos se atreven a confrontar; el sistema no funciona porque en la idea del progreso económico está implícita la destrucción de la Naturaleza. Los gobiernos se enfrentan hoy más que nunca a un dilema que exige desmontar las respuestas convencionales para llevar bienestar a las personas.

El cese de los megaproyectos es esencial para recuperar cierto equilibrio con la biosfera y para eso se deben imaginar y crear proyectos que en el centro de todo pongan la protección de los ecosistemas, invertir en el cuidado de la vida y desmontar un sistema que privilegia los intereses de una minoría que se apropia de los beneficios de esta destrucción que afecta de manera inmediata a los más pobres.

El desequilibrio entre masa natural y antropogénica se ha producido también no solo por el aumento exponencial de la artificial, que se produce en la actualidad a un ritmo de 30 gigatoneladas por año, sino también porque los seres humanos han reducido a la mitad la biomasa vegetal desde el inicio de la agricultura, a través de cambios en el uso del suelo como la deforestación.

“Esto demuestra hasta qué punto nuestra huella global se ha extendido más allá de nuestra ‘talla de zapato’ individual. Una vez que todos tengamos estas impactantes cifras ante nuestros ojos, espero que podamos, como especie, asumir la responsabilidad”, concluye Ron Milo, autor principal del trabajo e investigador en el instituto israelí.

Con información de Nature y Agencia SINC

 


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