Bullying: Una consecuencia de la educación basada en la competencia


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Las aulas que fomentan la competencia entre estudiantes pueden, sin darse cuenta, crear entornos en los que es más probable que ocurra la intimidación. Esa es una de las conclusiones que se pueden extraer del trabajo dirigido por los investigadores de la Universidad McGill, Maria Di Stasio y Robert Savage, quien recientemente publicron un artículo sobre el tema en el Journal of Adolescence.

La investigación de Di Stasio sobre la intimidación surgió de sus 10 años como maestra sustituta trabajando en las escuelas secundarias de la región de Montreal. Ella vio un montón de intimidación y victimización durante ese tiempo. Lo que la sorprendió, sin embargo, fue que la incidencia difirió notablemente entre las aulas, incluso dentro de la misma escuela: en algunas clases el bullying era evidente, mientras que en otras no lo era. Curiosa en cuanto a por qué esto podría ser, decidió seguir la pregunta para su investigación de doctorado en el Departamento de Psicología Educativa y Consejería de McGill.

Leer las notas en voz altas afecta la atmósfera


Después de realizar encuestas con cerca de 700 estudiantes del área de Montreal en los grados 7 y 8, y basándose en investigaciones anteriores en el campo, ahora entiende mucho más acerca de algunos de los factores que juegan en la intimidación. Investigaciones anteriores sugieren que la escuela secundaria es un momento en que los estudiantes se comparan con sus compañeros más de lo que hacen en la escuela primaria, uno de los factores que potencialmente contribuye a la intimidación y la victimización.

“Parece que hay una correlación con un mayor grado de intimidación y victimización en las aulas que fomentan la competencia, donde los maestros hacen cosas como leer las notas en voz alta para que los estudiantes puedan compararse con sus compañeros”, dice Di Stasio, que es ahora un investigador postdoctoral Becario de la Universidad de Alberta. “Cuando los estudiantes trabajan juntos en proyectos grupales y colaboran en el trabajo de clase, esto parece estar menos asociado con los resultados de la intimidación y la victimización.

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La relación con el maestro es crucial

“Un factor que fue importante, especialmente para los niños varones, fue la calidad de las relaciones que tenían con sus maestros en el aula”, dice Di Stasio. “Cuanto más se sienten escuchados, o que el maestro encuentra maneras de considerar sus intereses, menos intimidación y victimización reportan los estudiantes en las aulas”. Pero debido a que se ha hecho poca investigación sobre cómo el género y la intimidación están relacionados con las características de la clase, como la competencia y la comparación social, es necesario hacer más trabajo antes de llegar a conclusiones firmes en esta área.

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Aun así, según el Profesor Savage, los hallazgos de este estudio “podrían ayudar a guiar el desarrollo de programas de capacitación de maestros que se enfocan en sistemas escolares que ayuden a construir fuertes relaciones entre maestros y estudiantes, particularmente niños, para ayudar a prevenir la intimidación. Y victimización “.

Formar al profesorado

No obstante, estos resultados pueden ayudar a la creación de programas de formación del profesorado basados en métodos aplicables a la escala de un centro escolar que favorezcan la creación de relaciones sólidas entre los profesores y los alumnos con la finalidad de prevenir la intimidación y la victimización.

Esta investigación ayuda a comprender mejor el acoso escolar (en inglés bullying), consistente en cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

Lo que viene a aportar esta investigación es que se puede concluir que en parte este fenómeno social está relacionado con el fomento de la competencia en las aulas, así como con el tipo de relaciones que el profesorado mantiene con sus alumnos. Por lo que la solución del fenómeno no pasa por el tratamiento individual en aquellos niños propensos a ejercer o recibir el bullying, sino que se requiere de una reconfiguración amplia del sistema educativo basada en el respeto y la colaboración.


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