La Botica: López-Dóriga, investigado; Cármen Aristegui, galardonada

En recuerdo del gran Rafael Luviano

De periodismo

Gran revuelo causó la investigación de Jenaro Villamil. “Los negocios de López Dóriga” (Proceso, 2030). Nos muestra, claramente, la riqueza que logran algunos informadores que no únicamente reciben su salario, también hacen negocios de mil formas. El asunto es sabido hace tiempo, ya que hay una buena cantidad de tecleadores que obtienen convenios, prebendas o dinero fácil y quemante. Hay algunos que tienen poco como articulistas y ostentan casas en los sitios más exclusivos del DF; otros compran departamentos al por mayor para alquilarlos y vivir holgadísimamente y algunos más que incluso tienen sus inversiones en diversos sitios. Uno que hace poco murió y fue elogiado al máximo, incluso por algunos que se dicen de izquierda, cuando la nacionalización bancaria de López Portillo, tuvo posibilidad de sacar sus dólares al exterior. Muchas historias hay que se deben contar pero casi nadie se atreve porque sienten que sería temerario lanzar el primer dardo y obtener una respuesta. Por ello tiene más mérito el reportaje de Jenaro: no tienen cómo atacarlo. Tanto así que sólo le han contestado con metáforas. Por fortuna, lo han entrevistado (Rubén González Luengas, para una televisión en Estados Unidos), o han comentado el asunto (Raymundo Rivapalacio en su portal Eje Central). Y si bien hay cautela para no tratar el espinoso caso, radio bemba se ha dado vuelo acerca de esa investigación que no deja ninguna duda. Si los periodistas queremos, en realidad, se críticos del poder gubernamental, financiero o mediático, es indispensable que no tengamos miedo a la investigación de todo. Porque la mayoría cita plácidamente a Ryzard Kapuscinski, pero sólo algunos pueden asegurar lo que sentenció el maestro polaco: “Este oficio no es para los cínicos”. Y es que en muchas ocasiones se censura a otros, pero no se ven las manchas en la casa. Bien por Villamil que abrió una avenida que debemos transitar para airear mucho de lo que existe en este país que generalmente se esconde por temor o por interés. Sólo enfrentando la realidad podremos cambiar, en los medios, la manera en que nos miran nuestros lectores, que muchas veces es con desconfianza. Difícil tarea que debemos emprender en la medida de nuestras posibilidades.

Otros casos

En el número de octubre de 2015, la revista Zócalo que dirige Carlos Padilla Ríos- la cual festejó en grande su XV aniversario, en el famoso Club de Periodistas-, trae un reportaje que titula “Periodistas en internet: publicidad discrecional”, de Patricia Maldonado Pérez, Luis Guillermo Hernández y Alejandro Cárdenas López. En la primera tabla encontramos los “Recursos asignados a programas, sitios o medios de periodistas”. Ente los mencionados están: José Cárdenas, Joaquín López- Dóriga, Ricardo Alemán, Pablo Hiriart y Rafael Cardona. En las siguientes encontramos cuáles oficinas federales pagan esa publicidad abierta o disfrazada (incluso se anuncia el canal del Politécnico, lo que nunca dijo Enriqueta Cabrera). También encontramos a 18 portales que están entre los más visitados, los tres primeros son el de Francisco Alanis (Sopitas), Carmen Aristegui y Federico Arreola. De verdad es interesante toda la indagación porque muestra como algunos que se sienten los más importantes, se encuentran en sitios muy abajo. Nuevamente, la información hace abrir los ojos al ciudadano, aunque los políticos que destinan millonarias sumas no sepan que les dan a varios para que únicamente hinchen su bolsillo aunque no tenga una audiencia importante. Otra muestra de la simulación mexicana. Por cierto, en la portada de Zócalo aparece Enrique Peña Nieto y leemos: “Publicidad oficial compromiso” y en letras rojas y enmarcado: “no cumplido”.

Era lógico

Bien que el premio de Medellín (Fundación Nuevo Periodismo) a Carmen Aristegui y su equipo que investigó el asunto de la Casa Blanca (Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán), haya decidido a la periodista emprender una mayor acción para demandar a las autoridades mexicanas ante la CIDH, con el objeto que le hagan justicia, algo que no logró aquí ni siquiera en la SCJN. Ya sabemos que MVS cobró su cuota en banda ancha y que Televisa obtuvo la suya al declararla el IFT no dominante en televisión de paga no obstante que tiene más del 61 por ciento de las concesiones, pero el escándalo internacional (uno más) a la administración peñista será largo y profundo, como decían algunos cronistas de toros. Ya se ha pronunciado en apoyo de Aristegui 228 colegas del mundo. Uno reciente es nuestro admirado Günter Wallraff (El periodista indeseable), quien denunció al diario alemán Bild- Zeitung, el cual engañaba, coaccionaba y estafaba a sus lectores. Es hora que exista un movimiento que retome los intereses no de una persona, como han querido presentar el asunto los enemigos de Carmen, sino que se reencauce la defensa de los espacios donde se hace la crítica sustentada a los poderosos, ya que es un arma de todos el derecho a saber, ya que posibilitará tomar determinaciones precisas. Un reciente caso, el Acuerdo Transpacífico, fue suscrito por el gobierno actual al margen de los empresarios, los legisladores, los campesinos y muchos sectores más; incluso es algo que traerá problemas a la nación con mayor desempleo, alza en los precios de las medicinas, alimentación, etc. Ejemplos como este no se analizan a fondo en los medios conocidos que son atiborrados de publicidad o les dan prebendas para no mencionar sino lo “positivo” de algo que traerá perjuicios a la mayoría, lo que sabemos desde la firma, hace 21 años, del TLC. Así pues, espacios como el de Carmen y otros deben ser parte de una lucha social por el derecho a la información y difusión, sin que, desde luego, se deje de criticar a los informadores y sus posiciones. Crítica y autocrítica indispensables.

Tres

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El pasado martes 6 a las 16 horas fuimos convocados, tres periodistas, para comentar un libro acerca de una conocida informadora. El lunes 5, a mi cuando menos, me entregaron un ejemplar de: Lydia Cacho: la otra cara de la pederastia (título en la portada), aunque al abrirlo en la tercera página se leía, asimismo, lo anterior, pero abajo aparecía Virginia Betanzos Moreno, y al final: “Autora mexicana”; el retrato de esta última aparecía muy sonriente en la solapa y en su historial está su larga carrera en el PRI; se trataba de un vil engaño, ya que era un ataque no abierto contra la autora de: Los demonios del edén, en el cual salen a relucir pederastas y políticos, incluso Emilio Gamboa; la mesa se canceló en la FCPyS, debido a la trampa, aunque de asistir hubiéramos condenado el abuso y la mentirá de la autora y sus patrocinadores. La compañera Sanjuana Martínez le ganó una demanda a la revista Proceso, ya que la despidieron de su hace tiempo fuente de trabajo, algo que debe hacer meditar a los dueños de medios; quienes hemos sufrido, en varias ocasiones, el cese, sabemos de lo que se trata; nuestro reconocimiento a la valiente escritora y compañera de tareas. Sale el controvertido Raul Cremoux- quien insistía era muy amigo de Enrique Peña Nieto y nadie lo podía mover-, debido a los despidos que realizó en su poca vida burocrática y los favores que hizo incluso a familiares; llega al canal 22, donde estuvo un largo tiempo, Ernesto Velázquez, que a su paso por TV UNAM la proyectó, le dio aires de libertad y la situó como un referente para el México de hoy; seguramente mejorará mucha de su producción y abrirá las puertas a los sucesos actuales; en canal 11 se va con más pena que gloria, Enriqueta Cabrera, que oficializó al máximo el canal que aparentemente es del Politécnico aunque depende de la SEP y más allá; llega Jimena Saldaña (hija de Jorge, el gran conductor televisivo y radiofónico), la cual estuvo un largo tiempo en la Organización Editorial Mexicana; esperemos que se logre la pluralidad en la información y existan más series como Primer Plano (los hombres de negro) y Sacro y Profano del maestro Bernardo Barranco, entre otros.

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@jamelendez44


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