Alondra: la fractura impune de una vida

Por Heriberto Paredes

I

La última vez que Emigdia Rivera vio a su hija Alondra Abrajan Rivera fue al mediodía del 15 de junio de 2017. La joven de 14 años comió en el local de comida que su madre tenía hasta entonces, se despidieron y ella salió con rumbo a la escuela. Alrededor de las 21:00 hrs, doña Emigdia, preocupada porque su hija aún no regresaba a su casa, comenzó a buscarla: «al ver que no llegaba me empecé a preocupar y llamé a su celular, pero no tuve resultado alguno ya que me enviaba directamente a buzón de voz. Quise ser paciente y dije: ‘quizá se fue al centro’. A las 21:30 le volví a marcar y nada. Pensé en alternativas, así que le marqué a su amiga Jocelyn ya que se juntaba mucho con ella y seguramente sabría algo».

“Al ver que no llegaba me empecé a preocupar y llamé a su celular, pero no tuve resultado alguno ya que me enviaba directamente a buzón de voz. Quise ser paciente.”

«Me respondió que se había ido con una amiga y que quizá estaban en el centro. Le hablé acerca de mis intentos fallidos de comunicarme con ella por medio de su celular y Jocelyn me respondió le marcaría a la amiga con la que mi hija se había ido para saber si aún estaba con ella y si era así me avisaría», explica doña Emigdia en una larga charla en la sala de su casa, en San Juan Teotihuacan, Estado de México, mientras tratamos de reconstruir los hechos que desencadenaron en el asesinato de su hija.

Tras insistir con otros contactos, finalmente logra la información verdadera: ni su hija ni su amiga Jocelyn asistieron a clases. Ya desesperada por saber la verdad, la madre de Alondra vuelve a llamar a la amiga que le había mentido en un principio y quien ahora reveló que «Alondra y yo nos quedamos de ver con unos amigos en Sacualican Pero yo no fui ya que me sentía muy mal. Solo fui a dejar a Alondra a la parada para que fuera al dichoso encuentro. Lo último que supe es que, sí llego a Sacualican con Andrés».

«¿Quién es Andrés?» –se preguntó doña Emigdia mientras Jocelyn continuó relatando los motivos de su falta a la escuela: «Él hace 15 días le pidió a ella que fueran novios y ella aceptó. Alondra cree estar embazada y hoy sería el día que se lo comentará a él. Yo le dije a su hija que no fuera. Le estuve marcando por teléfono para saber cómo estaba después que la dejé en la parada. A la 1:30 hablé con ella y me dijo que ya estaba en Sacualican con Andrés, volví marcarle a las 2:30 pero su celular ya me mandaba a buzón de voz».

Doña Emigdia consiguió el número telefónico de Andrés, quien al saber que era la madre de Alondra, escuetamente afirmó: «Sí quedamos de vernos con Jocelyn y Alondra, pero nunca llegaron, ni las vimos». A pesar de la insistencia de la madre, el joven de 15 años negó siempre el que hubiera vista a Alondra, por lo que el siguiente pasó fue contactar a los hermanos mayores de ella y dirigirse al Ministerio Público (MP) de San Lorenzo, en el municipio de Teotihuacan, para levantar una denuncia.

A pesar de ser casi media noche y tomando en cuenta los antecedentes de las autoridades en el Estado de México, sorprendentemente la familia Abrajan Rivera fue atendida: «les relaté los hechos, a lo que primero que me dijeron fue que seguramente se había ido con el novio y que yo sólo me preocupaba. Yo insistí en que no era así, que Alondra si había tenido novio, no Andrés, otro chico pero que hace una semana habían terminado. Que yo me había dado cuenta porque ella estaba llorando por la discusión que había tenido e intenté animarla».

En un primer momento, el MP quiso saber más del verdadero novio de Alondra, así que lo llamaron por teléfono, y a pesar de haber aceptado la relación con ella, aseguró que ya no eran novios y afirmó que si las autoridades querían revisar su casa para asegurarse de que la joven no estuviese ahí, lo podrían hacer sin problema alguno.

Este primer sospechoso es descartado y doña Emigdia continúa hasta bien entrada la madrugada en la elaboración de la denuncia, da los detalles que se han relatado hasta ahora y, finalmente, a las 8 de la mañana del 16 de junio de 2017, los agentes ministeriales le piden les acompañe para ir a casa del principal sospechoso, Andrés Félix Ortiz, de 15 años de edad.

Ruta de la impunidad, primera parte

En abril de 2018, el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio (OCNF) dio a conocer el Informe Implementación del tipo penal de feminicidio en México: desafíos para acreditar las razones de género. 2014-2017, un trabajo de investigación de alta calidad en el cual se analiza y expone con precisión la situación de la tipificación del delito de feminicidio en cada estado el país.

Además, como parte fundamental de este trabajo de investigación, el OCNF incluyó dos secciones que dan fuerza al documento: por un lado, los testimonios de varios casos que sirvieron para consolidar este trabajo, mismos que se convierten en historias, ya que relatan lo ocurrido a mujeres y familias que padecieron –y lo siguen haciendo– el feminicidio. En segundo lugar, el apartado llamado ‘Ruta de la Impunidad’, se convierte en un aparato de análisis fundamental para quienes nos acercamos a estas historias tratando de exponerlas y con ello contribuir a la demanda de justicia.

El primer punto de esta ruta señala «Las resistencias para reconocer, y por lo tanto investigar y sancionar los asesinatos de mujeres por razones de género como feminicidios», lo cual se expresa en la revictimización de la familia al señalar a las parejas sentimentales –quienes son hombres y quienes son siempre los últimos en tener contacto con las mujeres asesinadas– como víctimas y no como posibles responsables.

En la historia de Alondra, sorprende que el MP levante la denuncia de inmediato y –a pesar de su inicial discurso típico, ‘seguro se fue con el novio’– comience la búsqueda de ella sin culpabilizarla y tampoco responsabilizando a su familia. Sin embargo, esto no ha sucedido en la mayoría de los casos investigados, tanto en el Estado de México como en el resto del país, donde la primera barrera que hay que destruir es el trámite de la denuncia, sea por desaparición o por feminicidio.

Sorprende que el MP levante la denuncia de inmediato y –a pesar de su inicial discurso típico, ‘seguro se fue con el novio’– comience la búsqueda de ella sin culpabilizarla

Precisamente en esta ruta me detengo porque en la historia de Alondra, otros de los puntos clave que impiden la tipificación del delito como homicidio, sí sucedieron y eso hay que subrayarlo: el asesinato de esta joven de 14 años no se tipificó como feminicidio sino como homicidio calificado.

II

Una vez ubicada doña Emigdia, sus dos hijos mayores y el agente del MP y algunos policías, comienzan a interrogar a Andrés y a su hermano, pero la madre ya no puede seguir la conversación porque es alejada, al mismo tiempo que observa como llega un vehículo con 4 personas más. Minutos más tarde, el agente ministerial le dice a la señora Rivera y a sus hijos que estas personas que se sumaron y ellos como autoridades irían al lugar donde supuestamente habían acordado encontrarse Alondra, Andrés y los otros dos jóvenes.

«Me subieron a un automóvil y a mi hijo mayor a otro automóvil, nos separaron. Nos llevaron por la secundaria de Sacualican, los automóviles se estacionaron más adelante. Mi hijo se bajó del coche en el que iba al igual que las personas del Ministerio Público, a mí no me dejaron bajar. Todos se dirigieron a un cerrito-lomita. El único que se acercó a mí fue el agente, me comentó que mi hijo iría con ellos ya que irían a revisar las cámaras donde supuestamente Alondra tomó la combi, por la secundaria a la que iba, Justo Sierra. Ya que supuestamente Jocelyn la dejó ahí y la vio por última vez. Mientras el agente y yo nos regresaríamos a la casa de Andrés para saber si ya se encontraba la mamá, si llegó. Los agentes se bajaron, platicaron con ella, pero yo seguía en el automóvil sin escuchar nada. Cuando terminaron todos nos fuimos al Ministerio».

La madre de Andrés y doña Emigdia tienen una plática muy corta en el Ministerio Público, «ella preguntó muy sorprendida qué había pasado, seguido de ‘¿que desapareció su niña? Y yo confirmé. No la encuentro y según esto se quedó de ver con su hijo y otro niño. Ella terminó diciéndome que no me preocupara, que ya aparecería».

Toda la tarde de este 16 de junio de 2017 se le tomaría la declaración a Andrés Félix Ortiz y durante todo ese tiempo se le negó información alguna a doña Emigdia, quien sólo logró saber que habían trasladado al muchacho para Ecatepec. Ya en aquel municipio, se complementó el expediente con la declaración del otro amigo que también había quedado citado un día antes; al final de este procedimiento, doña Emigdia observó que Andrés ya estaba esposado de pies y manos y eso le hizo insistir en tener más información, sin resultado alguno.

Gracias a que la madre de Alondra sufre de diabetes, tanto su esposo como sus hijos le pidieron que se regresara a su casa mientras ellos iban a dar un rondín por el lugar en donde Andrés y Alondra se encontraron. Alrededor de las 4 de la mañana un tío de la joven desaparecida llegó a la casa de doña Emigdia para informarle que habían encontrado el cuerpo sin vida de su hija, por lo que el supuesto rondín era para reconocer el cuerpo.

«La encontraron atrás de la secundaria, cerca de las vías. El que la mató la fue a tirar a una zanja donde tiraban basura y con la misma basura taparon su cuerpo. Alegaron que no me dejaron verla porque su cuerpo estuvo ahí toda la noche, los animales se habían comido parte de su rostro, sus hombros. Y esa fue la decisión de mi hijo, el que ya no la pudiera ver por el estado de descomposición en el que se encontraba».

Andrés, el asesino confeso, hizo su declaración por escrito y el día en que lo sentenciaron, doña Emigdia le preguntó las razones de sus actos: «qué le había hecho mi hija para que le hiciera eso, quiero saber si es verdad lo que dicen, que ella vendía bebida, que se prostituía o que te ayudaba a ti. Él respondió que no, ‘solo éramos compañeros de clases, nos hablábamos. La verdad es que hice lo que hice porque estaba drogado, no supe lo que hice. Ya cuando reaccioné ya la había matado’».

Ruta de la impunidad, segunda parte

En la historia de Alondra, el mal manejo del hallazgo y pérdida de evidencia es otra de las irregularidades a las que está sometida la investigación. Siguiendo el testimonio de la madre, no se sabe bien la hora en la que se acredita el hallazgo del cuerpo y en el expediente tampoco se especifica, además de que no se sabe si se llevó a cabo la cadena de custodia de evidencias que pueden tener relevancia, como la chamarra que ella portaba. Actualmente no se sabe el cuerpo contaba con toda la ropa que en vida llevaba.

No se encontró nunca el celular de Alondra, Andrés, negó saber el paradero del aparato, mientras que la mochila con sus útiles escolares fue encontrada por un familiar de un compañero de escuela de ella pero fue desechada como prueba para la investigación y las abogadas de oficio, Elizabeth Mansfield Mendoza Severo y María Elizabeth Urbina Godinez, le dijeron a doña Emigdia, «que la tirara o haber qué le hacía».

En este mismo sentido, antes de realizarse la necropsia correspondiente, los peritos dijeron que ella podía estar drogada y embarazada al momento de haber sido asesinada, pero una vez hecho las pruebas necesarias, estos dos dichos se refutaron y se aclaró que no había indicios de alguna substancia tóxica y ni de un embarazo, así como tampoco de semen o elementos que pudieran señalar alguna relación sexual. En este sentido, esta situación representa una inconsistencia en la labor pericial y en la totalidad de los dictámenes emitidos.

Además, las abogadas de oficio que llevaron la investigación y la denuncia desde el inicio, negaron la posibilidad de consultar en su totalidad la carpeta del caso y eran ellas las que notificaban a la familia de Alondra de los avances de la investigación, sin embargo, gracias a la presión de una Acción Urgente, emitida el 23 de julio de 2018 por organizaciones especializadas y de derechos humanos, encabezadas por la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (LIMEDDH) que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) entregó la carpeta completa a la familia.  

Otra de las paradas en esta ruta que impide la tipificación del feminicidio es la falta de un análisis de contexto específico

El informe del OCNF señala, además, que otra de las paradas en esta ruta que impide la tipificación del feminicidio es la falta de un análisis de contexto específico, es decir, que en la mayoría de las historias no se investiga más allá de violencia doméstica o delincuencia común, como causales del asesinato y se deja de lado la posibilidad de encontrar otras causales que estén relacionadas específicamente con el hecho de ser mujer.

Por ejemplo, al revisar la declaración de Andrés sobre las razones del asesinato de Alondra, no hay explicación alguna, salvo el hecho de que, según su versión, estaba drogado, pero en el expediente no hay exámenes toxicológicos que asienten esta afirmación y sólo se menciona que en el lugar del asesinato hay un «bote de PVC-Thinner». Las autoridades no investigan realmente sino consignan algunos hechos y los presentan para dar sentencia rápida y fin a casos como el de la familia Abrajan Rivera.

III

Para doña Emigdia, la pérdida de su hija es irreparable, no hay nada que pueda llenar ese hueco. Me cuenta que su hija era muy extrovertida y sonriente, que estaba muy emocionada por que ya estaban en los preparativos de su festejo por los 15 años. Ahora, con el vacío de su hija sólo pide justicia y lo que la ley marca para ella y su familia, no más, pero tampoco menos.

Su salud está mermada por la diabetes, y aunque ahora se encuentra estable, pasó momentos muy duros ocasionados por el feminicidio en que Alondra perdió la vida. No había contado su historia y en esta ocasión lo hizo para honrar la memoria de su hija y para que no quede en el olvido.

Ruta de la impunidad, tercera parte

Nuevamente en el terreno de la impunidad, es posible señalar, que hasta este momento la familia de Alondra continúa ejemplificando la mayoría de los puntos que aseguran la no aplicación de justicia integral, me refiero específicamente a que no se garantizan los derechos de las víctimas, ni a la reparación de daños ni a la aplicación de sentencias con una perspectiva de género.

Sobre el primer punto, se puede referir que fue hasta que se empezó a hacer presión institucional con la Acción Urgente, que la CEAV retomó el caso y pidió hablar con doña Emigdia para entregarle una copia completa de la carpeta de investigación y para comentarle que revisarían la cuestión de la reparación de daños, ya que la madre de Andrés se niega a pagar ‘los daños’; es preciso señalar que previamente no había recibido respuesta de los funcionarios correspondientes de esta instancia, específicamente de Martín Hernández Bustamante, titular de la misma en el Estado de México.

Al asesino confeso de Alondra, Andrés Félix Ortiz, originario del municipio de Ecatepec de Morelos, lo sentenciaron a 5 años de reclusión bajo la condicionante de ser menor de edad. La familia de ella teme que en menos del tiempo señalado por la sentencia, la familia de él busque una apelación para que quede en libertad. Casi como consigna, la sentencia que le dictan al responsable del feminicidio, «no se logra plasmar el análisis con perspectiva de género de la plataforma fáctica y probatoria, al grado de negar, consistentemente la existencia de un contexto de violencia de género contra las mujeres y la existencia de razones de género en la muerte violenta», tal y como lo señala puntualmente el informe del OCNF.

La impunidad tiene una garantía al no existir mecanismos que supervisen e impidan que los funcionarios que han incurrido en una irregularidad e ilegalidad lo vuelvan a hacer

Como colofón en esta ruta, la impunidad tiene una garantía al no existir mecanismos que supervisen e impidan que los funcionarios que han incurrido en una irregularidad e ilegalidad lo vuelvan a hacer, por lo que las abogadas de oficio que comenzaron en este caso, los peritos que llevaron a cabo las diligencias de levantamiento del cuerpo y la necropsia, el Ministerio Público y los funcionarios de la CEAV pueden volver a operar siguiendo este camino que impide la consolidación una justicia real.

Epílogo

La violencia sistemática ejercida contra las mujeres por el hecho de ser mujeres no cesa. No hay barrera institucional que la detenga. Por el contrario, se ve fortalecida por la impunidad consolidada en la ruta señalada. En el mejor de los casos, la CEAV trata de dar una cifra de dinero y dar por terminado el caso, pero en la mayoría de los casos esto ni siquiera sucede, mucho menos el debido proceso que incluya la tipificación del feminicidio como un delito que cuenta con todos los elementos para ser considerado como tal.

El caso de Alondra es un ejemplo de la celeridad de las autoridades por conducir el expediente hacia una sentencia rápida y con todos los elementos de impunidad señalados en medio de un contexto voraz, para muestra de ello, algunos datos puntuales:

Según señala el informe del OCNF «la tipificación del feminicidio en el Estado de México se realizó el 18 de marzo de 2011, al incorporar el artículo 242 Bis a su Código Penal, con una sanción de 40 a 70 años de prisión y de setecientos a cinco mil días multa. Hasta la fecha ha sido reformado en dos ocasiones».

Respecto a la situación de la violencia contra las mujeres en esta entidad, hay que señalar que la Alerta de Violencia de Género (AVG) contra las mujeres fue decretada el 31 de julio de 2015, aunque esto no ha modificado positivamente las cifras de asesinatos de mujeres y su tratamiento bajo la tipificación de feminicidios. En este sentido, el mismo informe detalla que, según datos solicitados a la «Procuraduría de Justicia del Estado de México, de 2014 a 2017 la Fiscalía General del Estado de México, informó que se cometieron un total de 1,420 asesinatos de mujeres, de los cuales 243 casos son investigados como feminicidios, es decir sólo 17%.

Doña Emigdia y su familia, esperan y hacen lo posible, porque, a pesar de todo lo anterior, el feminicidio de su hija Alondra no quede impune  y ella no se olvide.

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