Otras corporalidades: la danza y las micropolíticas de la percepción

La coreógrafa Melissa Cisneros presentará su obra Juego de las micro-acciones el sábado 11 y el domingo 12 de febrero a las 18:00 en el foro La Caja de Ex Esmeralda. Una propuesta coreográfica que establece otra forma de abordar la danza y el cuerpo humano.

Esta obra se presenta en el marco del ciclo Otras corporalidades, un espacio en donde se presentan obras de experimentación coreográfica relacionadas con la sutileza de la percepción; organizado por Nadia Lartigue eimpulsado por la Coordinación Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Las piezas que componen la segunda edición de este ciclo exploran el claroscuro, la repetición y la resonancia de los objetos, proponiendo situaciones en las que el parpadeo del espectador afecta el ritmo de lo que acontece. El objetivo es que tanto los artistas como el público tengan una manera distinta de hacer danza y de tener contacto con ella.



El Juego de las micro-acciones, interpretada por Melissa Cisneros y Ana Mayra Täng,  se plantea como uno de sus objetivos principales lograr mayor intimidad e interacción con el público para obtener distintas interpretaciones de su coreografía. El desarrollo de esta pieza se da con el contacto entre el papel y otros objetos cotidianos, a través de los cuales son creadas historias, escenas y atmósferas para provocar una libre asociación del público con lo que ve y escucha. La coreógrafa no busca dar un mensaje específico, sino que la gente interprete la obra de acuerdo a sus propias historias de vida y contextos que enfrenta.

Las situaciones que se plantean en esta coreografía son, por un lado, completamente estéticas, es decir, relacionadas con la belleza del cuerpo en movimiento, y por otro, están enmarcadas en asuntos sociales de interés. Por eso mismo, la finalidad es que este trabajo provoque desde la contemplación estética hasta la reacción del público ante cuestiones de importancia.

“A mí me gustaría que la gente se identificara con nuestra coreografía, porque es a través del ojo del espectador que la obra culmina. Quisiera, además, que con su interpretación la complementaran”, refiere Cisneros.

Quienes asistan a las funciones de Juego de las micro-acciones sostendrán un diálogo con los bailarines; de tal manera se convertirán el otro elemento de la obra, para reconocer una función dentro del espacio artístico: consumar el proceso de comunicación y retroalimentación.

La coreografía, que comienza como un juego, se convierte en la revelación de escenas y paisajes, viñetas que, al final, se relacionan para conformar una totalidad que inicia en lo abstracto para llegar a algo más sencillo de comprender.

 

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