Del fracaso ferroviario al potencial transformador: El Tren Maya frente al espejo del Shinkansen
Por Enrique Flores, Director de Key Capital
En 1964, Japón inauguró su Shinkansen, el tren bala que revolucionó la movilidad moderna. En México, ese mismo año los Ferrocarriles Nacionales eran el motor logístico del país. Hoy, solo uno sigue siendo referente global. El otro… fue desmantelado.
La lección es clara: la infraestructura sin visión a largo plazo fracasa.
El Tren Maya puede y debe cambiar ese destino. Con más de 1.2 millones de pasajeros hasta abril de 2025, su impacto es visible, pero no asegurado. Si no se adapta, si no diversifica, si no conecta con el mundo, puede repetir los errores del pasado.
Desde Key Capital creemos que la rentabilidad de un tren no es solo financiera. Es social, cultural y política. Países como Alemania, Francia o India sostienen sus trenes con índices de recuperación por tarifas (IRIT) mucho menores que Japón. Pero todos comparten un mismo principio: la movilidad es un derecho y una inversión en cohesión.
Proponemos siete ejes para acelerar el retorno del Tren Maya:
- Tarifas inteligentes: premium para turistas, accesibles para locales.
- Potenciar carga para integrarse a cadenas globales.
- Marketing internacional con aerolíneas y turoperadores.
- Compensaciones ambientales medibles y verificables.
- Digitalización para mejorar la experiencia.
- Ingresos inmobiliarios como en Japón y Reino Unido.
- Conectividad terrestre asequible con operadores locales.
El Tren Maya no solo puede ser rentable. Puede cambiar la historia. Pero para lograrlo, hay que pensar más allá de las vías: hay que diseñar un ecosistema de desarrollo y movilidad con visión de futuro.