Hija de Gisèle Pelicot denuncia a su padre por abuso sexual: un caso de horror familiar que sigue creciendo
A estas alturas, Dominique Pelicot bien podría postularse para el puesto de villano de una serie de crímenes reales. Condenado en diciembre pasado a 20 años de prisión por drogar y violar a su esposa, Gisèle Pelicot, y por permitir que decenas de hombres hicieran lo mismo, ahora enfrenta una nueva acusación: su propia hija, Caroline Darian, lo ha denunciado por abuso sexual y administración de sustancias psicoactivas.
La historia es turbia, pero en realidad no sorprende. Durante el juicio contra su padre, Darian ya había expresado sus sospechas de haber sido víctima de los mismos horrores que su madre. Y ahora, con la aparición de fotografías de ella inconsciente y semidesnuda en la computadora de Pelicot, ha decidido dar el siguiente paso legal. ¿El problema? La falta de pruebas materiales más allá de esas imágenes. “Sin la confesión de Dominique Pelicot, me quedaré con esta duda absoluta”, declaró la denunciante, consciente de lo difícil que será probar su caso.
Pelicot, por supuesto, lo niega todo. Como si su historial diera algún motivo para creerle, insiste en que nunca ha tocado a su hija y que no es responsable de esas fotos. Pero Darian no está dispuesta a dejarlo pasar. “Sí, lo negó, pero mintió varias veces y volvió a contar varias versiones de la historia durante los dos años y medio que duró el juicio”, subrayó, dejando claro que la credibilidad de su padre está en el suelo. Y si algo quedó claro en el proceso anterior, es que este hombre no es precisamente una fuente confiable de información.
Esta nueva denuncia llega en un momento clave, coincidiendo con la publicación del segundo libro de Darian sobre las víctimas de abuso. Más que un giro del destino, parece una determinación inquebrantable por sacar a la luz las verdades que su familia ha tratado de esconder. Su madre, Gisèle, por su parte, no tiene la capacidad emocional para enfrentar lo que ocurrió, lo que deja a Caroline como la única capaz de desafiar públicamente la historia de Pelicot.
El caso de Gisèle Pelicot ya se había convertido en un símbolo del horror de la violencia sexual en Francia y más allá, con 50 coacusados en el juicio, de los cuales 17 han apelado sus condenas. Ahora, con Caroline al frente de una nueva batalla judicial, el impacto del caso sigue creciendo. Y aunque su denuncia aún enfrenta el escepticismo del sistema legal, una cosa es segura: el apellido Pelicot quedará marcado para siempre en los anales del abuso y la impunidad.