El aforismo, entre la brevedad y la extinción

¿Cuál es la salud del aforismo en tiempos de Twitter? Si twitter es el vértigo, el aforismo es el reposo. Hay una paradoja en esto. Mientras que las redes sociales se alimentan del aforismo para rearticularlo a sus disposiciones y necesidades, el aforismo se destaca por ser un parásito que bebe la sangre de todo.

Literatura como alfiler, la brevedad es el síntoma de la enfermedad aforística: el escritor empieza por escribir uno y termina rindiéndose por completo a él. Para reafirmar esta idea, tan sólo es necesario escuchar a los propios escritores. Armando González Torres, Jezreel Salazar, Ricardo Sevilla, Edgar Krauss, Benjamín Barajas y Geney Beltrán, seis autores del género de la brevedad, lo fragmentario y del humor punzante que provoca la reflexión, participarán en la tertulia El aforismo hoy, que tendrá lugar el miércoles 8 de febrero a las 19:00 en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.

Relámpagos de la inteligencia, a caballo entre la poesía y la desaparición, el aforismo destella en unas cuantas líneas toda su magnificencia. En cada llamarada se cuenta una historia que incita, provoca y confronta al lector, tanto en lo individual como en lo colectivo. Si algo tienen en común los libros Es el decir el que decide de Armando González Torres, Nadie viene de Jezreel Salazar, Pedazos de mí mismo de Ricardo Sevilla, La droga de los profetas de Edgar Krauss, Jardín minado de Benjamín Barajas y Cartas ajenas de Geney Beltrán, es que dicen en pocas palabras lo que se sabe y se olvida en la cotidianidad.

Alejandro Baca, editor de Cuadrivio, notable editorial que se ha dedicado a publicar las inquietudes aforísticas de los escritores contemporáneos, explicó que Nadie viene de Jezreel Salazar es una especie de aforismo conversacional, muy cercano a lo que puede ser la poesía y que mantiene las reglas del aforismo, que son: unidad, soledad, brevedad, con gran carga de ironía y realidad.

“En el caso de Armando González Torres—continuó—, pareciera que es un aforismo muy típico, que está cargado de mucha actualidad. Con Ricardo Sevilla son todos pequeños monólogos de pensamiento o algunas frases y palabras que parecen más sacadas del pensamiento común que de un género literario. Es decir, la exploración del aforismo es algo que sobrevivirá en esta época porque está adaptado a los medios electrónicos. En libros como el de Edgar Krauss, algunos de sus aforismos vieron su primera suerte en Twitter”, comentó.

Después de que se le ha visto como un aperitivo que acompaña obras literarias extensas, para Alejandro Baca el aforismo como género literario se ha adaptado a las redes sociales y a los medios electrónicos de tal forma que ha posibilitado romper muchas líneas para ir más allá de la creación literaria. “Apostamos por el aforismo porque es un género que ha cobrado más importancia de la que tenía, se ha beneficiado por las redes sociales y ha encontrado nuevos caminos en los nuevos formatos”.

Baca aseguró que la finalidad de la tertulia El aforismo hoy es fomentar el diálogo entre los escritores y los lectores, y agregó: “El aforismo es un género que permite acercarse a la literatura de una manera más cordial y amigable, además de que no es un tipo de lectura que exija tanto tiempo o atención. Una de las cualidades que tiene el aforismo es el sentido del humor, que algunas veces es un poco negro, por lo que es un divertimento”.

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