La posesión de armas en México y el caso de Monterrey


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El miércoles 18 de enero se presentó un hecho lamentable  que consternó a la ciudadanía de nuestro país; en el Colegio Americano del Noreste ubicado en la Ciudad de Monterrey un muchacho entró a su salón de clases y le disparó a la maestra y a varios alumnos, después de lo sucedido él también se disparó.  El hecho abrió múltiples debates  que van desde la prevención del delito en la infancia y la adolescencia hasta serios señalamientos hacia las redes sociales, pasando por el estudio sobre las consecuencias de la violencia en el país y otros temas no menos relevantes como lo es la posesión y portación de armas.

La situación recuerda en muchos sentidos las balaceras y tiroteos que se han vuelto desafortunadamente frecuentes en diversos institutos educativos de los Estados Unidos. Entre las historias recientes está  la Masacre de Columbine cuando el 20 de abril de 1999 Eric Harrys y Dylan Klebold entraron al colegio “Columbine High School” y asesinaron a 12 compañeros y a un profesor, después de realizar el acto se quitarían la vida.  También se recuerda que el 16 de abril de 2007 al interior del campus de la Virginia Tech University el estudiante Seung-Hui Cho de 23 años mató a 32 personas y después se quitó la vida, por último mencionar los hechos en la Escuela Primaria de Sandy Hook donde Adam Lanza mató a 27 personas, entre ellas a su madre y 20 niños de la escuela durante un tiroteo ocurrido el 14 de diciembre de 2012, estos son sólo tres ejemplos de los que ha debido enfrentar la ciudadanía y el Gobierno de E.U.

A partir de estos y otros sucesos similares la revista independiente Mother Jones investigó tiroteos en los Estados Unidos desde 1982 hasta 2012 en que se encontraron al menos 61 asesinatos en masa llevados a cabo con armas de fuego en todo el territorio,  esta misma investigación halló que en la mayoría de los casos los atacantes obtuvieron sus armas de forma legal.


Las cifras del Centro de Investigación Pew de los Estados Unidos muestran que la mayor parte de la población que tiene armas son hombres blancos que habitan en medios rurales especialmente en los estados del Sur. Esto es importante ya que, de acuerdo con el Centro de Investigación de Control de Heridas de Harvard  existe suficiente literatura que permite afirmar que, a mayor número de armas hay un mayor número de asesinatos.

En México lo sucedido en Nuevo León es una llamada de atención respecto el tipo de leyes existentes sobre control de armas de fuego, si bien ahora es un tema controlado por la Secretaría de la Defensa Nacional y la facilidad para que dentro del territorio se consigan armas de forma legal es limitada, no hay que dejar de observar la propuesta hecha en octubre del año pasado por el Senador del PAN, Jorge Luis Preciado, para reformar el artículo 10 constitucional y con ello poseer un arma en casa, negocio e incluso autos.

El senador indicó que “todos tenemos derecho a la legítima defensa y si un delincuente se mete a mi casa o va a mi negocio, por lo menos va a saber que del otro lado puede haber alguien que tenga un arma para responder”; esta iniciativa fue rechazada por los senadores de su  partido quienes manifestaron que la tendencia debería ser en el sentido contrario: hacia el desarme.

En la misma tónica están las declaraciones del gobernador del Edomex quién expresó que debe regularse de forma más estricta la Ley de Armas de Fuego y Explosivos pues hoy día sólo una de cada 300 armas en el país está registrada legalmente, en las viviendas donde hay un arma se duplica la posibilidad de ser víctima de un delito, y aumenta 16 veces el riesgo de cometer un suicidio y 43 veces la probabilidad de disparar a un familiar por accidente.

La cuestión tiene entonces dos vertientes. Un relativa  a las armas registradas legalmente, y otras sobre las que se obtienen en la clandestinidad, los dos casos implican riesgos para las familias y la sociedad, ha de anotarse que de forma legal los calibres se consideran para la legítima defensa en casa o bien para cacería. En el otro caso, mucho ayudaría ante la venta ilegal de armas, que la administración del Presidente Trump  pusiera un muro, pero contra las armas que pasan de forma indiscriminada desde ese país al nuestro.  Habría de recordarse que las armas se hicieron para matar, y que con las excepciones que pueden ser razonables, es mejor no tenerlas.

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