La despenalización de nuestras experiencias vitales: drogas e inspiración

“El problema de las drogas surge cuando los consumidores creen que el consumo les da licencia de comportarse como idiotas”, dijo el escritor Rafael Pérez Gay. Al respecto del término “uso lúdico de la mariguana”, tan en boga en los últimos años, debido a la oleada de debates y “discusiones” en torno al consumo y despenalización de drogas como la cannabis en la CDMX, que pusieron sobre la mesa un tema al que no se le ha concedido la atención necesaria en la agenda pública por las repercusiones sociales, políticas y culturales que tiene en la sociedad. Tal vez ese famoso término, impuesto por el lenguaje del gobierno, debería sustituirse o ampliarse, puesto que la palabra  ‘lúdico’ o ‘recreativo’ engendra una serie de perspectivas que terminan por reducir y sesgar una actividad que va más allá de eso. Lúdico y recreativo, en sus acepciones generales, tienen más que ver con una serie de prejuicios que no abonan ni contribuyen a construir una discusión positiva.

Sabemos como ciudadanos que el lenguaje del gobierno utiliza términos muy a su beneficio, para consolidar una posición respecto a las discusiones de los temas que promueve, para el gobierno le fue muy cómodo anteponer ante todo los términos ‘lúdico’ o ‘recreativo’ frente a otros como el ‘medicinal’ o ‘contemplativo’. Aunque no sea evidente, hay una diferencia sutil –pero bastante  importante— entre los términos ‘recreativo’ y ‘contemplativo’, la oposición comparte una misma idea general: “el uso de las drogas desvía al hombre de sus actividades productivas, relaja su voluntad y los transforma en un parásito” (O. Paz dixit). Se condena a los hombres por ser improductivos: “la condenación de las drogas por causa de utilidad social podría extenderse (y de hecho se extiende) a la mística, al amor y al arte”. Si seguimos la idea de Paz, deberíamos anteponer al término jurídico oficial otras palabras que participen de nuestras propias experiencias vitales, y sobre todo, debemos despenalizar esas experiencias vitales, es decir, debemos discutir el uso  artístico de la mariguana así como el sexual, entre otros. Reducir todo a una sola concepción recreativa me parece bastante desafortunado.  

En fin, en este proceso de despenalización de nuestros propias experiencias hay un largo camino de discusión en donde la crítica y la autocrítica es quizá unos de los fundamentos más importantes para vencer el utilitarismo al que nos arrastra la dinámica del sistema político imperante. Los invito a la última jornada del ciclo Crítica y pensamiento de la poesía y la narrativa que tendrá como tema “el uso de los estimulantes en el proceso creativo”, donde participarán los escritores José Vicente Anaya (autor del poema de largo aliento Híkuri), Carlos Martínez Rentería (editor de la revista Generación) y Hugo de Mendoza (poeta místico). La cita es las 7 pm en el café-bar “Las Hormigas” en la Casa del Poeta Ramón López Velarde en la colonia Roma de la CDMX.



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