Tarantino, ¿genio o ladrón? ¿Cineasta o curador de cine?

Con la discusión sobre directores ‘dude bros’ como Darren Aronofsky y Christopher Nolan que se apropian de ideas ajenas sin dar el debido crédito, uno se pregunta ¿dónde se pinta la línea entre homenaje y plagio? ¿entre la influencia o la intertextualidad y el robo descarado?

 

¿Si algún director admite que roba de otras películas lo hace menos grave? Ese es el caso del director estadounidense Quentin Tarantino. El realizador y escritor no esconde de dónde obtiene sus referencias (que serían difíciles de esconder ya que copia casi plano por plano). De hecho, en entrevistas ha admitido textualmente que él roba “de cada película jamás hecha”. Si todo tu cine está envuelto en referencias pasadas de otros cineastas, ¿dónde está la novedad? ¿Qué traes a la mesa más allá de un remix de grandes momentos que ya se vieron antes? 

 

Un director cinéfilo 

 

Te podrán gustar o no sus películas pero nadie puede negar el conocimiento que tiene Tarantino sobre el séptimo arte. Junto con Martin Scorsese y Paul Thomas Anderson, Tarantino podría ser uno de los directores más cinéfilos de nuestros tiempos.  A pesar de no haber asistido a una escuela de cine. Tarantino aprendió sobre cine viéndolo. De niño trabajó en una tienda de videos y, después de dejar la escuela, trabajó en un cine porno. A lo que quiero llegar es que nadie puede decir que Tarantino no sabe sobre cine. 

 

Tarantino ha visto mucho cine pero ha sido acusado de robar ideas y planos de otros directores, sobre todo de directores asiáticos, al igual que Aronofsky y Nolan le robaron a Satoshi Kon. Aunque a diferencia del director de Black Swan y el de Interstellar, Tarantino ha sido bastante abierto sobre sus referencias. Aun así, hay acusaciones puntuales, como similitudes entre Kill Bill y Lady Snowblood (1973), o entre Reservoir Dogs (Perros de reserva) y City on Fire (1987) de Ringo Lam, sin créditos explícitos en pantalla.

 

Perros de reserva y Pulp Fiction

Empecemos por el principio, la ópera prima de Tarantino, el filme que lo puso en el mapa, Perros de reserva. La película del Lam, de Hong Kong, tiene una estructura muy similar a Perros: un atraco que sale mal, un infiltrado policial, flashbacks que revelan las identidades de los criminales y una escena final de tensión con armas siendo apuntadas en círculo. Tarantino ha reconocido haber visto la película y que lo influyó, pero en su momento no hubo crédito formal en pantalla. 

 

Y Tarantino no solo se inspira en el cine asiático. En su segunda película, Pulp Fiction, con la que ganó nada más y nada menos que la Palma de Oro en Cannes, se inspiró en el baile icónico de la película 8 ½ del director italiano Federico Fellini y lo replicó con John Travolta y Uma Thurman. Ahora, ese baile es igual o más reconocido que el original que apareció en el filme italiano. 

 

Kill Bill 

 

La estructura de venganza, la estética visual y hasta la música (usó temas de la banda sonora original de Lady Snowblood) están tomadas casi directamente. En este caso sí hubo cierto reconocimiento posterior y se ha entendido más como un homenaje al cine japonés, que un plagio oculto. Aunque, en Kill Bill, también se ha señalado el uso de elementos visuales del manga Lone Wolf and Cub y otras producciones sin una atribución formal.

 

¿Django sin escrúpulos? 

 

Después del estreno de Django Unchained (2012), dos guionistas tomaron acciones legales y denunciaron por plagio a Tarantino. Los guionistas Oscar Colvin y su hijo Torrance J. Colvin dijeron que Django utiliza la estructura narrativa del guión de su película Freedom, registrada en el año 2004 en el Writers Guild of America, que sigue la vida de un esclavo fugitivo que termina estrechando lazos con un hombre blanco.

 

El maestro Morricone

 

Tarantino también ha sido reconocido por utilizar en sus películas la música del legendario compositor italiano Ennio Morricone. Fue hasta 2019 con The Hateful Eight que Tarantino pudo trabajar directamente con Morricone para una partitura original. Una banda sonora que hizo a Morricone acreedor de su único Óscar competitivo.

Sin embargo, la experiencia no fue la mejor para el compositor. En una entrevista con Playboy, Morricone se lanzó contra Tarantino, diciendo: “Es un cretino. Él simplemente roba ideas de los demás y las mezcla. No hay nada original en eso. Y tampoco es buen director, así que de ninguna forma es comparable con los auténticos grandes de Hollywood como John Huston, Alfred Hitchcock o Billy Wilder”. 

 

La defensa de Tarantino 

 

Su postura pública es básicamente que el cine es un collage de referencias y que él hace explícito ese proceso, a diferencia de otros directores que lo niegan. Esto ha hecho que la crítica sea más ambivalente con él. Muchos lo ven como un “curador” del cine de género más que un plagiador, aunque otros consideran que cruza la línea, especialmente porque a veces toma no solo la idea sino tomas, encuadres y música casi calcados sin pagar derechos o sin créditos visibles en los títulos. Podría decirse que es hasta irónico que los dos Óscares que Tarantino ha ganado sean por Mejor Guión ORIGINAL. 

 

La directora argentina Lucrecia Martel ha expuesto los riesgos de usar referencias para contar historias propias. De acuerdo con la cineasta, estas referencias mantienen “la incapacidad de generar nuevas y audaces combinaciones en base a lo que nos rodea”. 

 

La directora de Nuestra Tierra (2025) dijo que cuando “todo lo simplificamos a las referencias […], nuestro mundo empieza a desaparecer en torno a esas facilidades”. Martel asegura que estas prácticas nos van a empobrecer “hasta que nos desconozcamos a nosotros mismos”. 

 

¿Será que ver las películas de Tarantino que contienen referencias de otras películas anteriormente realizadas simplifican las sensaciones que podemos sentir como espectadores?

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