¿Las fresas de Driscoll’s están causando cáncer infantil? Esto es lo que sabemos

La popular empresa agrícola estadounidense, Driscoll’s, es una de las mayores comercializadoras de frutos rojos del mundo: desde fresas, arándanos, frambuesas y moras frescas a numerosos países. Sin embargo, un informe reveló la presencia de 12 tipos diferentes de residuos de pesticidas en sus fresas, de los cuales 8 están vinculados a sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés), conocidos como “químicos eternos” por su persistencia en el cuerpo y su asociación con riesgos de cáncer.

Sustancias químicas encontradas en las fresas de Driscoll’s

No por nada Watsonville, California, es considerado el corazón de la industria de la fresa: las oficinas centrales de Driscoll’s se encuentran ubicadas ahí. Es también el condado que tiene la segunda tasa de cáncer infantil más alta de California, y según datos del Departamento de Salud estatal, uno de los más afectados por pesticidas.

En el cultivo convencional de fresas, como el que realizan los proveedores de Driscoll’s, se utilizan grandes cantidades de productos químicos llamados fumigantes. Los más utilizados son el 1,3-dicloropropeno (1,3-D) y la cloropicrina. 

Estos químicos son considerados esenciales por los cultivadores tradicionales para prevenir enfermedades del suelo que podrían destruir las cosechas, sin embargo, el 1,3-D está clasificado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) como un probable carcinógeno humano, además de estar prohibido en 40 países. Mientras que la cloropicrina fue utilizada como arma química en la Primera Guerra Mundial y es extremadamente tóxica.

A diferencia de otros pesticidas, los fumigantes son gases que se inyectan en el suelo pero que pueden viajar por el aire hasta 10 kilómetros, persistiendo hasta 72 horas. En el Valle del Pájaro, donde opera Driscoll’s, estos químicos se aplican frecuentemente en campos adyacentes a escuelas y zonas residenciales donde viven familias de trabajadores agrícolas.

Además, se detectaron 12 residuos de plaguicidas diferentes en las fresas cultivadas de forma convencional. De esos 12, aproximadamente 8 fueron identificados como plaguicidas relacionados con PFAS, los cuales pueden permanecer en el medio ambiente y en el cuerpo humano durante años.

Exposición a PFAS y su relación con el cáncer

Diversas investigaciones sugieren que la exposición a PFAS se asocia con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer. En particular, cáncer de riñón y de testículo. Por otro lado, cuando se está en contacto con mujeres embarazadas, se vincula con leucemia infantil y cáncer cerebral infantil. 

Un estudio de la Escuela de Salud Pública Fielding de UCLA identificó 13 pesticidas relacionados con la aparición de cáncer infantil entre el nacimiento y los 5 años, en casos donde la madre vive a menos de 4 kilómetros de la zona donde se aplicaron los pesticidas durante el embarazo. Además, aunque las granjas tengan  prohibido fumigar durante horario escolar, como son fases fumigantes, estos pueden desplazarse y permanecer en el aire por días.

Estas preocupaciones ya se habían dado desde antes. En 2025, los activistas comunitarios Omar Dieguez y Providence Martinez Alaniz, quiénes crecieron en Watsonville, iniciaron una huelga de hambre de 30 días, exigiendo a Driscoll’s que cesaran el uso de pesticidas cerca de las escuelas. De igual manera, la activista agrícola Dolores Huerta, participó en una manifestación en Watsonville en apoyo a la causa, dándole mayor visibilización. 

Lo que dice Driscoll’s

La empresa agrícola sostiene que tanto la empresa como sus productores independientes operan en pleno cumplimiento de todas las regulaciones federales, estatales y locales de los Estados Unidos, como las de la EPA y la FDA.

De acuerdo con los señalamientos, destacan que los niveles detectados están dentro de los límites legales de tolerancia establecidos en Estados Unidos, los cuales están diseñados para permanecer muy por debajo de las cantidades tóxicas según la evidencia científica actual. 

Aún así, resaltaron que su objetivo es minimizar el uso de pesticidas a través de programas que priorizan métodos naturales, como el uso de insectos beneficiosos, aplicando químicos solo cuando es estrictamente necesario.

Como resultado, diversos activistas presentaron una demanda contra el Departamento de Reglamentación de Pesticidas de California (DPR) por permitir niveles de exposición al fumigante 1,3-D, que superan los umbrales de seguridad establecidos por los propios científicos del estado. A lo largo de los años, han logrado que California implementara el sistema SprayDays, que envía alertas de texto a los residentes antes de que se apliquen fumigantes cancerígenos cerca de sus hogares o escuelas, pero saben que la lucha no acaba ahí.

Hasta el día de hoy, no se han implementado nuevas medidas por parte de Driscoll’s, y la demanda interpuesta por el DPR sigue en curso.

Previo

“La violencia contra mujeres y niñas es una emergencia global”: Ocho países se unen para combatir la violencia de género

Siguiente

Inaugura Bedolla nuevo DIF Uruapan; dará dignidad y justicia social a miles de familias