La IA te está quemando el cerebro.

Hoy en día es imposible pensar en el ambiente laboral sin la presencia de la Inteligencia Artificial (IA). Se vendió como “la nueva gran cosa” para las empresas en términos de generar una mayor productividad y hacerle la vida más fácil a los trabajadores. 

Sin embargo, la herramienta que se supone que haría la carga laboral menos complicada ha traído consecuencias contraproducentes que han llegado a impactar la salud de los trabajadores y también -al final del día- a las mismas corporaciones, según un estudio llevado a cabo por el Boston Consulting Group. Estos estragos del uso intenso de la IA van desde ansiedad hasta inseguridad para la toma de decisiones. 

 

Freír el cerebro

El estudio, titulado ‘Cuando el uso de la IA provoca agotamiento mental’ publicado por la Harvard Business Review, encuestó a más de 1400 trabajadores en Estados Unidos que utilizan IA. En la investigación se descubrió que un agotamiento cognitivo derivado de la supervisión intensa de las herramientas de IA es real y significativo.

A esta condición le llaman “fatiga cerebral” o Brain Fry, en inglés y aseguran que se deriva del uso excesivo o la supervisión de herramientas de IA más allá de la capacidad cognitiva de una persona.

 

“Como si tuviera una docena de pestañas del navegador abiertas”

Uno de los trabajadores encuestados mencionó que, después de años apoyándose en la IA para realizar su trabajo, su propia salud mental y rendimiento comenzó a declinar. “Era como si tuviera una docena de pestañas del navegador abiertas en mi cabeza, todas compitiendo por mi atención”, aseguró el ingeniero sénior.
“Me sorprendí releyendo lo mismo, dudando mucho más de lo normal y sintiéndome extrañamente impaciente. Mi pensamiento no estaba roto, solo era ruidoso, como estática mental”, agregó el trabajador encuestado sobre su uso de herramientas de IA durante la jornada laboral. 

De la misma manera, otras personas que participaron en el estudio reportaron un ‘zumbido’ mental constante: confusión, lentitud al decidir y dolores de cabeza frecuentes. Este agotamiento provocado por la IA no es gratuito, se traduce en errores operativos y un aumento en la rotación laboral. 

 

Trabajar doble 

Otro de los efectos del uso intenso de la IA en el trabajo y que podría contribuir a la fatiga cerebral es el aumento del ‘workslop’. ¿A qué nos referimos con esto? Todos los documentos sin sentido hechos por la IA (entiéndase briefs, presentaciones, minutas, organigramas) que, en lugar de facilitar el trabajo, acaban provocando que una persona trabaje de más para corregir lo que el robot tuvo mal. Esto ha provocado que el tiempo de los trabajadores se destine principalmente a supervisar y corregir lo que le lanzan las herramientas de IA. 

En otro estudio llamado “‘Workslop’ generado por la IA está destruyendo la productividad”,  la psiquiatra Gabriella Rosen Kellerman mencionó que el ‘workslop’ refleja una especie de “rendición cognitiva” en la que los trabajadores se sienten desmotivados, le dan trabajo a la IA y no prestan realmente atención al resultado. 

 

Contradicciones

Siendo la Inteligencia Artificial un tema que envuelve constantemente y su llegada es relativamente reciente al mundo laboral, se han encontrado hallazgos contradictorios. Mientras algunos estudios sugieren que delegar tareas tediosas a la IA alivia la carga laboral, otros aseguran que el agotamiento solo empeora. El uso “adecuado” de estas herramientas genera una nueva complejidad en el panorama de los centros de trabajo. 

¿Cómo afrontar el creciente uso de estas herramientas? ¿Cómo se debería regular el uso de IA en centros de trabajo? Las áreas de Recursos Humanos deberían establecer límites y estrategias claras para un uso responsable de estas tecnologías para que no acaben causando lo todo lo opuesto a lo que se les prometió desde un inicio. 

Previo

Aunque sea con IA, es violencia digital: ¿Qué estados castigan la creación de contenido sexual con IA?

Siguiente

‘La Casa’: el documental sobre la vida íntima que rodeó la creación de Cien años de soledad