Jornadas por la vida y contra la guerra: alto a la violencia y a la militarización del territorio zapatista

Doña Mari Herrera tiene 4 hijos desaparecidos, desde hace una década los está buscando y no ha perdido el temple para seguir exigiendo su paradero. No ha perdido el temple en todos estos años, no sólo para seguir buscando sino para señalar lo profundo del engaño de los diferentes gobiernos a los que ha interpelado: Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y ahora Andrés Manuel López Obrador.

«Hace algunos años, en el marco de los diálogos que tuvo el Movimiento por la Paz con la administración de Calderón, señalamos que no se nos daba respuesta a la petición de encontrar a nuestros hijos. López Obrador habló con nosotros y nos dijo que él no estaba en el mismo costal que estos políticos. Ahora vemos que no es cierto, que el aumento de la violencia es innegable y por eso estamos aquí, para solidarizarnos y unirnos con los compañeros zapatistas».



“El aumento de la violencia es innegable y por eso estamos aquí”
La voz de doña Mari es una de las miles de voces que darán forma a las protestas contra el aumento en la militarización en territorio zapatista y contra al hostigamiento que las comunidades bases de apoyo han recibido por parte de elementos castrenses y de grupos paramilitares. Cuando digo miles de voces es porque, a partir de este viernes 31 de mayo, en distintas ciudades de México y de otros países como Francia, Austria y Estados Unidos, hubo y habrá actos de protesta y de información en los siguientes días.

Intelectuales comprometidos, luchadoras sociales, colectivos, músicos, estudiantes, obreros, trabajadoras sexuales, periodistas y muchos más se unen para levantar la voz por esta situación y cuestionar la política de seguridad que ha tomado el gobierno federal, quien ha asegurado que el neoliberalismo ha terminado y que la Guardia Nacional será civil. «Le pregunto al comandante supremo de las fuerzas armadas de México, ¿quién está dando las órdenes para los vuelos rampantes sobre las comunidades zapatistas?» cuestiona el antropólogo Gilberto López y Rivas en su intervención.

Según el último boletín emitido a comienzos de mayo de 2019, por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (FrayBa), se duplicó el número de incursiones militares al Caracol La Realidad, lugar en donde se encuentra la Junta de Buen Gobierno (JBG) conocida como Hacia la Esperanza.

A partir del registro que llevan a cabo las Brigadas Civiles de Observación (BriCO) del Frayba, se observaron 19 patrullajes terrestres con soldados fuertemente armados y 5 sobrevuelos de helicópteros, entre enero y abril de 2019. Una de las principales preocupaciones acerca de estos movimientos militares es que los vehículos terrestres pasan a gran velocidad al interior de las comunidades y no se detienen por la presencia de niños y adultos que pudieran salir lesionados, además del acto de intimidación que representa la presencia castrense en lugares tranquilos en donde se construye la autonomía.

Por su parte, el Subcomandante Moisés, vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) reiteró esta información en un comunicado emitido el pasado 10 de abril de 2019, en el centenario del asesinato de Emiliano Zapata: «en nuestras montañas ha aumentado la presencia militar, policíaca, paramilitar, y de espías, orejas e informantes. Han reaparecidos los sobrevuelos de aviones y helicópteros militares así como de vehículos artillados».

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También en Guerrero aumenta la violencia

Además, en el acto ocurrido a las afueras de Palacio Nacional, se reiteró la denuncia del aumento de la violencia en Guerrero, entidad que no para de ser tumba de muchos luchadores sociales indígenas, afrodescendientes y mestizos.

Tan sólo en este mes de mayo de 2019, 4 miembros del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapatista (CIPOG-EZ) fueron asesinados por grupos criminales identificados como Los Ardillos, como lo es el Grupo Paz y Justicia, tal y como lo señala el Congreso Nacional Indígena (CNI) en un comunicado. José Lucio Bartolo Faustino y Modesto Verales Sebastián el 5 de mayo y Bartolo Hilario Morales Faustino e Isaías Xantenco Ahuejote el 24 del mismo mes, los dos primeros colaboradores de Radio Zapata y los dos últimos miembros de la policía comunitaria local.

“Se dan la vuelta y vuelven a lo suyo a seguir celebrando, por una nueva clase intelectual que ahora se viste de gala”
Los crímenes ocurrieron en el territorio del municipio de Chilapa, una de las alcaldías con mayores índices de violencia y en donde la defensa de las rutas de trasiego, los secuestros, el cobro de cuota son actividades cotidianas perpetradas por organizaciones criminales bajo el auspicio del ejército mexicano.

«En México no existe ninguna 4 Transformación, al menos no para los indígenas, a nosotros nos mantienen en la miseria y la marginación. Sólo cuando nuestro cadáver molesta la fiesta de los poderosos voltean a vernos y también a olernos por el fétido olor de la muerte. Se dan la vuelta y vuelven a lo suyo a seguir celebrando, por una nueva clase intelectual que ahora se viste de gala» señala el CIPOG-EZ  a través de un comunicado dado a conocer este 31 de mayo de 2019 en la concentración a las afueras de Palacio Nacional.

Al termino de las participaciones en la protesta en donde doña Mari Herrera tomó la palabra, Araceli Orozco, madre de Lesby Osorio, una joven estudiante víctima de feminicidio en la UNAM, también toma el micrófono para compartir algunas ideas importantes: «Queremos justicia, pero les vamos a decir qué tipo de justicia queremos. Estamos aquí y nadie nos está obligando, esta protesta no debería existir, deberíamos estar en camino al trabajo o a la escuela, pero seguiremos luchando para que nunca haya un México sin nosotras, un México sin nosotros».

Una lluvia de aviones de papel se desplegó ante la mirada neutral de los elementos de la policía militar que resguardaron la entrada principal del recinto presidencial. La Fuerza Aérea Zapatista había entrado en acción.

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