Pérez-Reverte contra Picasso: “pintó el Guernica por muchísimo dinero”.

Políticamente incorrecto, el escritor Arturo Pérez-Reverte, arremete contra Picasso y Ernest Hemingway en su más reciente novela de espías situada en el París de 1937.


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Siempre polémico, Arturo Pérez-Reverte ha tomado como blanco a Pablo Picasso en su más reciente novela Sabotaje. En esta nueva entrega que cierra la trilogía comenzada por Falcó y continuada con Eva, el personaje estrella Lorenzo Falcó, un agente del servicio de espionaje franquista, recorre el París de los años treintas para evitar que el pintor español muestre su obra maestra: el Guernica.

Pérez-Reverte, quien no es conocido por sus juicios políticamente correctos sino todo lo contrario, construye una trama en donde se expone la ingenuidad, la vanidad y la hipocresía de los artistas e intelectuales que se refugiaron en la Ciudad de la Luz durante mayo de 1937, año crucial para la Guerra Civil Española.

La novela retrata, en una explosiva mezcla, a idealistas y republicanos en el exilio, fascistas que admiraban y colaboraban sin complejos con la Alemania de Hitler o la Italia de Mussolini y espías de todos los servicios secretos de Europa. Todos ellos incapaces de advertir la catástrofe hacia la que se encaminaba su sociedad. Este cuadro le ha servido al autor para advertir que aquella situación no es tan distinta de la actual.


“Entre el París del 37 y la Europa de 2018 he querido, sin forzar, establecer algunos vínculos. Como ahora, pensaban que estaban a salvo, que no iba a pasar nada. Y no, la ola parda siempre está ahí, sea parda, azul, verde, amarilla o color butano. Y siempre llega. Quería, aunque tampoco con eso cambie la mentalidad de nadie, decir: ‘Cuidado con las certezas, con las seguridades y con las tranquilidades”, señaló el escritor español en entrevista para el diario El País.

Reverte ha dicho de su personaje que se trata de un “perfecto hijo de puta”, un mercenario “sin conciencia, sin ética y sin remordimientos”. A través de los ojo de Lorenzo Falcó recurre a una idea que es uno de los argumentos centrales de su novela: “El mundo real nunca es blanco o negro, no es azul o rojo, es una gama de grises”. Y no todos son héroes ni actúan por motivos meramente altruistas, empezando por un Picasso que “no pintó el Guernica por patriotismo ni por democracia; lo pintó por muchísimo dinero”.

 

Ajuste de cuentas

De esta trama, también sale mal parado Ernest Hemingway, quien en la novela es ocultado  tras el personaje del dipsómano escritor Gatewood. “Como no me cae bien Hemingway, sí como escritor, pero no como persona, decidí que en esta novela Falcó le diese una paliza en los lavabos de un cabaret de Pigalle”, declaró el también periodista sobre este ajuste de cuentas. Este mismo escenario se desarrolla otra de sus escenas favoritas,  un fugaz encuentro entre el espía franquista y la famosa actriz y cantante Marlene Dietrich, quien sí aparece con nombre y apellido.

Otro ajuste de cuentas es el momentáneo final de esta serie. Pues tal parece que País será el último escenario que visite Falcó.  Pérez-Reverte tiene otros proyectos en mente y por tal situación dejará por un tiempo aún indefinido a su personaje. Pero promete que no será un punto final.

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