Trabajar y tener beca Conacyt: la SCJN otorga amparo a estudiante

Se ha marcado un precedente: La Suprema Corte de Justicia de la Nación votó a favor de amparar a un estudiante de posgrado que había perdido su beca Conacyt debido a que se encontraba laborando en un empleo formal ajeno a dar clases o la investigación. Es decir, la SCJN ha dado permiso a un académico para que reciba los ingresos de la beca y al mismo tiempo trabaje como cualquier otro mexicano.

Leemos en  El Universal:

El Conacyt resolvió suspender el pago de la beca porque consideró que el quejoso incumplió con el requisito de “dedicación exclusiva”. Contra la resolución el denunciante llegó hasta el amparo y argumentó la violación a su derecho constitucional a recibir educación, sin embargo, un Tribunal Colegiado le negó la petición por lo que en la revisión el asunto fue admitido por la SCJN.

El asunto es que la llamada  “dedicación exclusiva” no está fundamentada como requisito, de acuerdo al ministro José Fernando Franco González Salas.  Y es por eso que el estudiante de posgrado ha luchado a su derecho constitucional pare recibir educación. Otra de las resuluciones de González Salas fue que al prohibir trabajar formalmente, el Conacyt estaría desincentivando a muchos para estudiar un posgrado de la única manera en que podrían: por medio de una beca.


Recortar las becas Conacyt tal vez sea hipotecar el futuro de México

Con la reducción de las becas Conacyt, hace unos meses en Tercera Vía hablamos sobre uno de sus bemoles: su uso como método para una especie de turismo académico y manera constante de recibir ingresos. Así lo ponía en mi artículo publicado en marzo del año pasado:

Esto abre otro debate. ¿Debería Conacyt permitir que sus becarios tengan trabajos formales? Hay razones hasta cierto punto lógicas del porqué de estas medidas, como la formación de científicos mexicanos y la inversión del gobierno en estos, siendo una carrera paralela un riesgo para dicho gasto. De ahí, vienen todavía más rubros de los cuales se agarran los detractores de dicho recurso público: En el mismo blog que mencioné hace un párrafo, un doctorando describe lo increíble qué es vivir en Londres. Incluyendo los pubs.

Ahí entramos en un debate que no debería serlo. Todos tenemos derecho a ser felices. Los becarios no deben que evitar tener gustos o divulgarlos. Pero es lo que los gringos llaman tone deaf, puedes vivirlo pero mejor no decirlo. Más cuando hay, fuera de la república tuitera, millones de mexicanos a los que tal vez les indigne poquito el ganar menos sueldo que un joven en el extranjero el cual sólo estudia. Estudiar, tiene su valor. Enorme. No lo pongo en duda, pero también quiero entender a quienes no piensan cómo yo.

En todo caso, tanto personas ajenas a la academia, como académicos, deberían reclamar esto con los políticos de siempre que toman estas decisiones.

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