La masacre de Shakahola
Declaran culpable al líder de una secta por el asesinato de alrededor de 200 niños.
Esta semana, un tribunal en Kenia declaró culpable al líder de una secta cristiana y a otras 28 personas por el asesinato de 190 niños y un adulto en la ‘masacre de Shakahola’, en donde más de 400 personas ayunaron hasta morir para reunirse con Jesucristo.
El bosque
Tres años antes, en 2023, se hallaron decenas de fosas en el bosque de Shakahola (más de 320 hectáreas en el condado de Kilifi). Después de que el líder Paul Nthenge Mackenzie impulsara y forzara a sus seguidores a someterse a ayunos extremos, hasta morir, con la promesa de encontrarse con Jesucristo antes del fin del mundo.
Mackenzie fue arrestado por primera vez en 2017, acusado de radicalización y promoción de ideas extremas, antes de ser liberado. En marzo de 2023, el líder fue detenido nuevamente después de la muerte de dos niños por inanición, pero fue puesto en libertad provisional, antes de ser detenido definitivamente el 14 de abril de ese año.
“Los hallazgos patológicos, que indican que un grupo de menores falleció como consecuencia de un homicidio directo (…), corroboran que el régimen de ayuno les fue impuesto de manera obligatoria”, mencionó Diana Kavedza-Mochache, jueza del Tribunal Superior de Mombasa.
Violencia homicida
Kavedza-Mochache señaló que los fallecimientos en Shakahola no se dieron sólo por ayuno voluntario, sino también, cuando las personas se resistían, con “violencia homicida”, mediante asfixia, estrangulación o por traumatismos craneales.
“En un ayuno religioso voluntario ordinario, la persona conserva la autonomía para finalizar el ayuno. En este caso (…), quienes buscaban comida o agua eran castigados, aquellos que intentaban irse eran perseguidos, golpeados y encerrados y los niños que se resistían eran sometidos a la fuerza”, agregó la jueza.
Una secta
La jueza Kavedza-Mochache afirmó que la Good News International Church (Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas) de Mackenzie era “una secta”, porque “reunía todas las características de una secta apocalíptica o del fin del mundo”.
Las pruebas del expediente revelan cómo Mackenzie transitó de una escucha empática a un la coerción y el control: aisló a sus seguidores de sus comunidades generando una dependencia emocional bajo la falsa promesa de reunirse con Cristo.
Mackenzie permanece en prisión preventiva en una cárcel de máxima seguridad en el condado de Mombasa, y enfrenta cargos de terrorismo y homicidio involuntario de al menos 238 personas en procesos separados. La sentencia se dictará el próximo 6 de noviembre de 2026.