Brasil gira a la derecha, pero rompe récord de representación trans
Con 116 postulaciones registradas en todo el país y Erika Hilton la mujer trans más votada en la Cámara de Diputados, la comunidad LGBTQ+ consolida su presencia en las instituciones públicas frente a las batallas jurídicas, la violencia política y los elevados índices de transfobia y violencia contra la población trans.
Brasil ocupa el primer lugar en el mundo en asesinatos de personas trans y travestis, según Agência Brasil. Sin embargo, la representación trans en la política brasileña ha alcanzado un hito histórico e irreversible. En el reciente proceso electoral de 2026, las candidaturas de la diversidad sexual no solo rompieron marcas numéricas en las listas de partidos, sino que alcanzaron un incremento de hasta 45,6%.
De acuerdo con el informe de monitoreo de la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (ANTRA), la cifra de candidaturas representa un drástico salto del 1.540% respecto a 2014, cuando apenas se contabilizaron 7 postulaciones en todo el territorio brasileño. Para 2022, ya eran 79 candidaturas.
En un perfil de candidaturas elaborado por el mismo ANTRA, reveló que las mujeres trans y travestis constituyen el 89.6% de postulaciones (104), mientras que los hombres trans y personas transmasculinas representan el 6,09% (7) y las personas no binarias el 4,35% (5).
Además, el 69% del total de candidatas se identifica como afrodescendiente, visibilizando el liderazgo de las mujeres negras dentro del movimiento trans.
Erika Hilton, una mujer trans y negra, ha empujado una agenda interseccional que cruza género, raza, clase, trabajo e identidad, y lo hace en un Parlamento donde la derecha ultraconservadora mantiene una fuerte presencia. De acuerdo con Agencia Presentes, actualmente hay dos diputadas trans, tanto Hilton como Duda Salabert, miembro de la Cámara de Diputados de Brasil.
El estudio de ANTRA también revela que las postulaciones no solo se concentran en fuerzas progresistas y de izquierda. De hecho, un 23,48% compitió en filas de centro, centro-derecha y derecha, mientras que el 71,30% se considera de izquierda.
Las políticas trans Dani Balbi, Linda Brasil, Thabatta Pimenta, Natasha Ferreira y Sofia Fávero, también alcanzaron victorias históricas en sus respectivos estados, como en Rio de Janeiro, Sao Paulo, Rio Grande Do Norte, Sergipe y Rio Grande do Sul.
Para las organizaciones de derechos humanos, la consolidación electoral trans no es solo una victoria simbólica, sino una estrategia de supervivencia y resistencia democrática en un país caracterizado por su transfobia y los crímenes de odio contra la comunidad LGBTQ+. Sin embargo, sectores conservadores han llevado disputas ante el Supremo Tribunal Federal (STF) para intentar excluir a las mujeres trans, mientras que las legisladoras sufren constantes episodios de violencia política de género, ciberacoso y hostigamiento legislativo.
A pesar de estos desafíos, la irrupción trans en el poder institucional de Brasil marca un punto de no retorno, en donde la agenda trans dejó de ser un tema marginal para convertirse en el centro de los debates sobre derechos laborales, protección social y profundización de la democracia en América Latina.