Un sencillo homenaje a la labor de Mantra Edixiones

Por Alberto Waxsemodion

*Texto leído en el Palacio de Bellas Artes el

5 de diciembre de 2018



 

Buenas noches:

 

Gracias a todos por tomarse el tiempo de venir a escucharnos, por viajar Dios sabe cuánto tiempo para finalmente sentarse a dialogar con nosotros.

Primero que nada, debo admitir que no tengo mucha idea del cómo introducirlos al tema de  la velada, los cinco años de Mantra Edixiones; quizá lo primero que debo hacer es agradecer al equipo editorial por darme el honor de presentar un sencillo homenaje a la enorme labor que llevan a cabo.

 

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Hay que decir que casi todos nosotros provenimos de la periferia, es decir, no somos creadores legitimados por los contactos, por publicidad o dinero, incluso, quizá ni siquiera por nuestro talento o técnica formidable, creo que un denominador común de quienes participamos de una u otra forma en Mantra es la obstinación casi enfermiza por crear, admirar y compartir el trabajo de otro.

 

Nosotros como autores y el equipo editorial hemos creado una comunidad a partir de la única certeza que tenemos; y esa es que no podríamos hacer algo más aparte de escribir.

Unos pocos años atrás estudiaba teoría del arte, y una de las primeras lecciones que me fueron dadas es que toda obra pertenece a su tiempo y espacio; así pues, los libros de Mantra Edixiones responden a un tiempo que se ha visto afectado por sucesos como las comunidades virtuales, por el auge de la imagen, por el aislamiento de las personas y el culto al individualismo; los casi sesenta libros que hoy componen la colección representan una respuesta a esto, y no solo de una forma reaccionaria, sino también desde autores que abrazan su tiempo, con cinismo y alegría pura.

 

Ahora bien, que la editorial tenga como origen una colonia como Tláhuac dice bastante sobre la misma, no está en San Ángel, Colonia Centro, Coyoacán o La Condesa, Mantra es un esfuerzo desde la orilla, para personas que de otra forma difícilmente podrían publicar o ser escuchadas, éste proyecto comenzó siendo una plataforma para quienes por alguna razón no tendrían espacio ni privilegio para crear.

Es cierto, a lo largo del tiempo esto ha cambiado, y hoy la comunidad se forma por ganadores de múltiples premios en México y Latinoamérica, y de igual forma por poetas que son cajeros en un Oxxo, barrenderos o estudiantes que no poseen contactos ni medios económicos para autopublicarse.

 

Mantra fue planteada como una alternativa, como una válvula de escape para quienes estamos en la orilla; es de lo más extraño decir esto hoy desde uno de los recintos culturales más importantes de México y América Latina, pero es cierto; desde su origen Mantra desafió incluso las convicciones de quienes la fundaron, ha sido un proyecto tan peligroso como el entorno que le dio origen.

 

Emil Cioran y Franz Kafka hablaban de que, para que un libro fuera bueno, necesitaría ser, contundente como un hacha, o tenía que hurgar e incluso provocar heridas, bueno, pues el proyecto del que hoy hablamos tiene esas características, porque se atreve, porque propone, porque no establece límites ni jerarquías; se trata de un esfuerzo que desafía y confronta ¿Dices que quieres escribir? Pus escribe, nosotros te damos una plataforma, ¿te interesa un libro y no tienes dinero? Tómalo, lo importante es compartir, ¿pretendes calidad en tu trabajo? Te daremos todo el control posible sobre tu obra; pero al mismo tiempo te pedimos que renuncies al objeto, no importa en sí el libro, sino sus consecuencias, importa que te lean, que comuniques, que seamos capaces de compartir lo que nos desgasta con cualquiera que esté dispuesto a escucharlo.

Hace cinco años, los libros eran apenas fotocopias dobladas a la mitad, cuya portada era una hoja de color fluorescente, me pregunto ¿cuántos creímos y dudamos de aquellos panfletos? ¿Cuántos aún lo hacemos? Cuando Edgardo Mantra me planteó su idea, pensé que era lo más absurdo que había escuchado ¿cómo construir un proyecto editorial sin criterios claros de selección de textos? ¿Cómo evitar la falta de rigor en los autores y editores? Al paso del tiempo vi que el talento y la técnica no están necesariamente vinculados, y que el simple hecho de nombrar a alguien autor lo compromete con el nivel de calidad de su obra en un sentido casi vital. No importa si nuestros tirajes son de cinco, veinte, cien o quinientos libros, lo importante es que hemos aprendido a ser llamados creadores, y de paso, la enorme responsabilidad que esto implica.

 

Mantra hoy es muy diferente, ya que comienza a colocarse no simplemente como una editorial para una comunidad específica, sino como un referente de la escena poética nacional, basta con ver el amplio catálogo para cerciorarse de que el impresionante trabajo hecho no ha sido en vano. Y no es banal hablar del trabajo realizado, en un país en que cada día más proyectos editoriales cierran sus puertas, el equipo editorial de éste proyecto está obsesionado con salir cada mes con un número, no importa si deben tomar tiempo o dinero prestados de sus oficios, de padres de familia, encargados de tienda, barrenderos de metro o estudiantes, lo importante es continuar con el mandato del lenguaje poético.

 

Ahora, gracias a ellos ya no tenemos fotocopias, sino el objeto de culto al que llamamos libro, hay un modo para hacer experimentos, ilustraciones, eventos, compendios de poesía, libros digitales, proyectos multimedia, incluso para dar un premio anual; todo esto a partir de pura voluntad de hacer las cosas.

 

Hoy no sólo celebramos a una editorial independiente, sino el proyecto de vida de un equipo, una plataforma que alberga a más de cincuenta autores latinoamericanos, la terquedad de escribir poesía de todos ellos, a personas que una gran parte de su energía vital en algo que históricamente nos han enseñado a desdeñar como la poesía emergente, la que habla pura y llanamente de la experiencia, el hastío, la maravilla de existir.

 

Quisiera finalizar pidiendo que intenten acercarse e involucrarse con el trabajo de autores y editoriales independientes, que intenten comprar, descargar, alterar y reproducir y compartir de todas las formas que puedan nuestro trabajo, quizá en el proceso encuentren un libro que les sea fundamental en la vida, pues como me dijo desde niño mi hermana y mentora, “en los libros pueden encontrarse cosas que de otra forma ignoraríamos toda la vida”.

 

Agradezco profundamente al equipo de Mantra y a todos ustedes, que son una parte fundamental de esto, porque nos regalan lo más importante que poseen, y es su tiempo; tiempo de escucharnos, de leernos, de entablar diálogos, de escuchar éste texto apenas comprensible; espero que Mantra resista un siglo más, que siga desafiando a sus autores y lectores, que sigamos compartiendo lo extraordinariamente cotidiano en una comunidad que sea forjada también desde la orillas.

 

Gracias.

 

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