¿Por qué no se pueden dar datos biométricos a SEGOB?


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#VueltayVuelta es una columna recurrente de Carlos Aguirre


La Secretaría de Gobernación pidió al INE los datos biométricos del padrón electoral, el presidente declaró que se desistiera de esa petición, después del revuelo que causó. Sin embargo, caben dos preguntas, la primera, la SEGOB solicitó los datos sin autorización del presidente y la segunda, ¿por qué no se pueden dar?

La primera, no tiene respuesta, aunque la SEGOB justifica que era para tener una cédula identidad nacional, sin embargo, me parece que esa cédula de identidad ya existe y es la credencial de elector para los mayores de edad, si quieren otra cédula además del CURP o del pasaporte para menores de edad, el INE tiene la experiencia, capacidad y estructura para emitirla. Lo más sano es que esos datos sean de un ente autónomo y no de un gobierno derivado de un partido político. 


En el antepasado el INE compartía el padrón electoral a partidos políticos para su revisión, hoy eso terminó, los partidos pueden acceder al padrón solo en oficinas del INE, lo anterior a partir de una serie de sucesos, entre ellos el uso ilegal del padrón. ¿Qué diferencia hace que un gobierno emanado de un partido lo tenga a que lo tenga un partido que no es gobierno? Ambos podrían utilizarlo con fines electorales y si a esto agregamos el uso de datos biométricos, podríamos estar ante un atentado grave. 

Se ha analizado la tecnología deepfake en algunas partes del mundo, que es la realización de videos de realidad aumentada a partir del uso de datos biométricos, un video de Jim Carrey utilizando esta tecnología para imitar a Jack Nicholson es impresionante, porque no se puede diferenciar cuál es cuál. Si la SEGOB, que proviene de un partido político, accediera a los datos biométricos del padrón y estos fueran utilizados para la tecnología deepfake, por ejemplo, se podrían hacer videos de cualquier persona en el padrón: suponemos que Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Enrique Peña Nieto o Ricardo Anaya lo están, y se podría utilizar esta tecnología haciendo y diciendo cualquier cosa con una precisión que solo darían los datos biométricos,, lo que permitiría confundir a la ciudadanía en niveles inimaginables. Esta tecnología se debe regular en el siguiente proceso electoral: es un reto enorme.

Además de ese riesgo, aunque en México, no tenemos una cultura de protección de datos como en otro país, los datos son de nuestro patrimonio y el INE los recabó únicamente para la finalidad de acceder a un apd´ron electoral no para otra cosa, aunque la justificación sea la más noble del mundo: así me lo dijo un experto en la materia: “Esto va en contra del principio de finalidad ya que los datos que recabó el INE fueron para utilizarlos en las credencial de elector y en las elecciones constitucionales o consultas que haga, en dado caso que el INE transfiera esos datos, al ser biométricos (sensibles) en estricto sentido, se tendría que solicitar el consentimiento de los titulares, es decir de los dueños de la información”. El INE nos tendría que preguntar de manera expresa a cada uno de nosotros si queremos transferir nuestros datos a SEGOB, lo mismo sucede cuando se transfiere a algún otro ente como otro partido político. Esta simple consulta implicaría una logísitca costosa. 

Bien por el presidente que ordenó rectificar, pero esto plantea otras agendas como el deepfake o una implementación de mecanismos más eficientes para la protección de datos personales como la creación de una agencia nacional independiente del INAI o la ampliación de presupuestos a los órganos garantes, en cuanto a la protección de datos, el Estado se ha quedado corto. 


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