Reforma electoral: la tentación de AMLO

#VueltayVuelta, una columna recurrente de Carlos Aguirre


El día 19 de junio por la mañana, el presidente afirmó que no se planea tener una reforma electoral en el primer trienio de su sexenio y si se discutiera esta, sería después de la revocación de mandato ya agendada para el 21 de marzo de 2021, que es domingo.

Así lo ha dicho el presidente, pero el proceso de foros y discusión de la reforma electoral en la Cámara de Diputados ya inició a partir de la convocatoria del diputado Sergio Gutiérrez, (quien fue jefe de un consejero electoral del INE), la propuesta que plantea el diputado, que por ser de Morena, se lee que es propuesta del propio AMLO es centralizar la función electoral, quitar facultades electorales a los estados esto con el fin de promover la austeridad. El mismo AMLO en alguna ocasión se pronunció a favor de esa propuesta. Hoy pospone la discusión hasta 2021. Aunque los foros siguen, la tradición mexicana y el poder del presidente indica que la reforma posiblemente pasará hasta 2021.

Pero la tentación está en frente: controlar a un solo organismo electoral en lugar de 33 estatales y uno nacional; es el sueño de cualquier presidente que quiere ser omnipotente.

La austeridad y el fraude de 2006 han alimentado la narrativa de una mera eficaz, aunado a ello, el momento destituyente que plantea Toussaint pone al presidente ante una ventana quizá inédita, modificar o incluso eliminar a los organismos autónomos de contrapeso. La tentación es enorme.

Sin embargo, esos argumentos de austeridad y de desconfianza ante las autoridades electorales se despedazan. El 50% del presupuesto que se etiqueta para autoridades electorales es para prerrogativas de los partidos políticos. Además la supuesta austeridad, provocaría un gasto invencible, el de perder la inversión hecha en 25 años en crear institución, capacitar personal e invertir en conocimiento.

Sobre la desconfianza, el INE es la Institución que más aumentó su nivel de confianza en la reciente medición de Mitofsky y además de las más de 7 mil elecciones organizadas de 2015 a 2019 solo el 3% fueron modificadas por tribunales y solo una fue catalogada como responsabilidad de los organismos electorales; hay que considerar que en las actividades electorales también participan los partidos, que en su mayoría son causantes de las nulidades y modificaciones

Sin embargo, esta narrativa técnica de datos y argumentos no se ha podido imponer a la narrativa de desconfianza y a la de austeridad. Los problemas de nuestra democracia son otros, no los electorales, eso puede quedar claro. Sin embargo, ante esa narrativa que obtiene tanto eco, la tentación se hace presente. El presidente tiene de dos, actuar con altura de miras o sucumbir ante ella, ojalá que en este tema sea la primera y que como afirmó Lorenzo Córdova, no solo sea demócrata en la oposición sino también en el gobierno.

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