Perdidos en el 2016

Ayer vi el final de LOST. Me perdí. Es un final confuso pero sin duda le hace honor a la serie completa. La serie contrapone la idea del destino contra la casualidad, de la aceptación de la condición humana, de nuestra propia muerte. Pero comencemos desde el principio.

Comenzar a ver una serie como Lost después de 12 años de su estreno y 6 de su final era un reto. Lo bueno de las series es llegar al día siguiente a platicarla con los amigos, pero en este caso, platicar con alguien sobre LOST significaba un inminente spoiler.

Recuerdo hace 6 años el alboroto que causó el final de la serie: decepción, teorías inconclusas, etc. Afortunadamente en esos tiempos el tren del mame en las redes sociales no era como hoy en día, en que, por ejemplo, aunque no vea The Walking Dead estoy bien enterado de que Glenn murió. Hoy, si uno no ve el capítulo nuevo de su serie favorita al día siguiente, será bombardeado con spoilers sí o sí.

Siempre me dije que vería LOST cuando ya nadie hablara de ella. La curiosidad mató al gato y 6 años después comencé a verla.

El planteamiento es simple, un avión se estrella en una isla y los que no murieron en el accidente luchan para sobrevivir. Luchan contra la naturaleza, luchan contra los otros, luchan contra la isla, luchan entre ellos y contra sí mismos.

La serie me gustó porque te hace aprender, por sus significados y la simbología. Y el ejemplo más claro de dicha simbología está en los nombres de los personajes. John Locke, una clara referencia al filosofo ingles que escribió sobre el entendimiento humano y que es uno de los principales personajes en la serie.

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Desmond David Hume es otra referencia al filosofo escocés David Hume y aunque parece un personaje secundario al principio, se vuelve fundamental para la conclusión de la serie.

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Danielle Rousseau, con el apellido del filósofo suizo Jean-Jacques Rousseau aparece también y la frase “el hombre nace libre, pero está encadenado en todos lados” pareciera otra premisa de la serie que además recae crudamente sobre el personaje.

Estos personajes históricos desarrollaron temas relacionados con el libre albedrío y los personajes en la serie se enfrentan siempre a situaciones que los confrontan a este dilema. Hay otros nombres como Jack Shephard quien da su vida para salvar a la isla y es hijo de Christian Shephard que en una traducción literal al español significa Pastor Cristiano.

Sawyer que no solo comparte el nombre con el personaje huérfano que escapa a una isla, Tom Sawyer de Mark Twain. Benjamin, y su padre Jacob en la biblía y un montón de nombres más de los que podría hacer referencia y que aportan un sentido filosófico y simbólico a la serie. Leer sobre estos personajes me ayudó a entender.

Pero la serie tiene muchos matices, no solo filosóficos, sino científicos. Debo admitir que otra de mis series favoritas es Doctor Who, y aunque no me declaro “Whovian” por temor a parecer más chavorruco de lo que ya soy, me gusta mucho. Doctor Who trata sobre las aventuras de un ser de otro planeta que viaja y hace de las suyas a través del espacio-tiempo. ¿Y qué tiene que ver esto con LOST? Las complicaciones y planteamientos de este tipo de viajes. Porque aunque LOST no trata de un Doctor viajando en el tiempo, o tal vez sí, la serie hace planteamientos muy interesantes, por ejemplo, sobre la paradoja del abuelo.
Imagina que viajas en el tiempo y matas a tu abuelo, entonces dejas de existir, pero si dejas de existir, entonces ¿quién mató al abuelo?

Imagina que viajas al pasado, varios años antes de que se estrene “el imperio contraataca”. La has visto tantas veces que decides escribirla y enviarle el libreto a George Lucas, para “ahorrarle trabajo”, pero si él en realidad se hubiera basado en este escrito para realizar el Episodio V de Star Wars, entonces ¿quién escribió realmente la película?
Imagina que tu hijo aún no nacido llega del futuro y lo asesinas accidentalmente. 30 años después lo envías a su propia muerte para evitar una paradoja. Alguien me dijo que cuando una serie que no trata tácitamente sobre los viajes en el tiempo, recurre a estos, es por que la serie perdió el sentido, y en cierta manera así fue con LOST, pero sin duda fue una gran excusa para poner estos planteamientos a cuadro.

Podría hacer una lista larguísima de las cosas que me gustaron en LOST: el desarrollo y evolución de los personajes, la constante representación del dualismo entre el bien y el mal, el amor, en especial el amor maternal y paternal tan recurrente en toda la serie, y sobre todo, ese giro tan sutil en el que al final entiendes que el villano solo lo es porque no entiendes sus razones ni su propósito. Y no puedo no mencionar la música; Michael Giacchino hizo un trabajo excepcional.

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Al final, con estos elementos; viajes en el tiempo, el libre albedrío, el destino contra la casualidad, LOST hace que nos cuestionemos hasta dónde somos dueños de nuestro destino y lo que podemos hacer para direccionarlo, las limitaciones que nos otorga para enfrentarlo y cómo reaccionamos, ya sea resignándonos o luchando contra estas, luchando contra uno mismo.


Octavio H. García, Politólogo por la Universidad de Guadalajara con estancia académica en la Universidad de Bayreuth, Alemania.

Tw/ Oktawio


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1 comentario

  1. La Ricura
    08/11/2016 at 17:59 — Responder

    NADIE LO HABRÍA ESCRITO MEJOR (¿paradoja?) ♥
    Lost es sublime y aún con spoilers, el recorrido hace que SÍ te afecte aún cuando sabes lo que va a pasar.

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