Editorial Almadía: Voluntad de Resistir

Por Emmanuel Medina // TW: @emmanuelmedina

 

Vientos oscuros para la industria editorial en todo el planeta: el auge indiscriminado de dispositivos inteligentes, que reducen la atención de quienes, hipnotizados, no despegan ojo de sus pantallas, se reduce a cinco o seis segundos, así que las neuronas las estamos transformando en pirañas voraces que no tienen sentido de atención ni permanencia.

Los libros requieren ese regalo de atención y, lentamente, se vuelven objetos que requieren un esfuerzo del lector para atesorarlos y recorrer, con tintero y mimo, sus páginas.
Para saborearlos, como se debe.

Y vivir una y muchas vidas, cada vez que se abren sus páginas.

En Almadía saben que, atrapar esa fugaz deleite, debe ser un acto de voluntad gráfica, diseño creativo y textos que capturen la esencia de Latinoamérica y, por extensión, de todo el mundo: de la mano del diseñador y artista plástico, Alejandro Magallanes, esta editorial, ha creado, desde hace 15 años, una rúbrica única que tiene el colorido y la identidad de Oaxaca en su ADN y se ha convertido en una de las trincheras, de supervivencia festiva, para que las letras no mueran.

Loable lucha herededa del maestro Ventura López Sánchez, abuelo de uno de los editores fundadores, quien fuera profesor indígena mixteco y pilar de la Unión de Libreros de Oaxaca, a inicios de la década de los 70, en el siglo pasado.

Es en 2005 que esta herencia encuentra un nuevo cauce al nacer Almadía que, desde su fundación, a partir de una concepción creativa de los editores Vania Reséndiz y Guillermo Quijas-Corzo, exhuma un estilo juguetón y recreativo que suma fanáticos de sus cuidadas ediciones y sus narraciones originales, y que han traído, hasta el ámbito mexicano de las letras, autores de todo el orbe, tan importantes para la modernidad literaria como Enrique Vila-Matas, Alberto Fuget, Martín Caparrós, Stefan Kiesbye, Rivka Galchen o Alejandra Costamagna, por citar algunos.

Y para vestirse de “quinceañeros”, los editores han decidido que algunas de sus primeras ediciones merecían una nueva vuelta de tuerca, con un rediseño atrevido, notas inéditas y, lo mejor, un precio más accesible, para seguir a la conquista de nuevos ojos, atentos y ávidos, a prestarle atención a este proyecto mexicano.

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“Pensamos en generar una nueva colección que concentrara los libros más emblemáticos que hemos publicado a lo largo de 15 años, no necesariamente los que más han vendido (…) sino aquellos que se han vuelto de culto y que han dejado de circular, pero la gente sigue hablando de ellos”, explicaba Guillermo Quijas-Corzo al lanzar “Almadía, De Nuevo”, con la revisión a autores tan trascendentes como Juan Villoro o Guillermo Fadanelli.

Y la atracción, de nueva cuenta, por las ediciones de esta reciente colección se vuelve irresistible: es un placer, por ejemplo, abrir “Los Niños de Paja”, colección de cuentos del escritor tapatío Bernardo Esquina, maestro del horror mexicano, y encontrar un texto inédito sobre su proceso para escribir esta germinal colección de sus adictivas narraciones.

O saborear el epílogo de esa bizarra y adictiva “novela / poemario / carta poder”, del inclasificable Francisco Hinojosa, que ahora se adjunta en la nueva “Poesía Eras Tú”, con una chillante portada, color magenta, que no deja indiferente a quienes quieran explorar nuevos senderos para adentrarse en una extraña historia de amor.

“Almadía, De Nuevo” resalta, por lo tanto, también por el cuidado trabajo de hacer libros de aparente sencillez gráfica que recarga su carga emocional en una paleta de colores, cálidos y atrevidos, como esta historia de amor a las letras que, desde el sur de México, quiere seguir siendo un bastión de resistencia y amor por la lectura.

A esta lista coleccionable se agregan, también y acorde a los tiempos de dar sororidad a la visión femenina, dos entrañables autoras, que representan, por igual, a dos generaciones distintas: la argentina Samantha Schweblin y su imperturbable novela “Distancia de Rescate” y la mexicana Margo Glantz, que a sus 9 décadas de vida, aún suma narrativas precisas como en “El Rastro”.

Con esto, “Almadía, De Nuevo” combate la velocidad y la falta de interés que exige la vida en la era de “smartphones” y nos recuerda que leer es deleitarse, con textos poderosos y ediciones festivas.
¿Qué más se puede pedir en los días de los virus chinos y las transformaciones peligrosas?

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