¿Y qué pasa en Bolivia después de Evo?

“Ahora, Bolivia está frente a una situación de vacío del poder, no hay nadie para asumir la presidencia interina dado que todo el mundo ha dimitido. Las manifestaciones siguen y son cada vez más violentas, la crisis social no ha parado con la dimisión del Presidente”.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Bolivia, el 20 de octubre de 2019, fue el punto de quiebre de una crisis política y social latente. El resultado de la elección,  que  otorgó la victoria al actual presidente Evo Morales, fue inmediatamente desmentida por la oposición encarnada por el candidato Carlos Mesa.


Para entender mejor el contexto de esa elección cabe recordar los perfiles respectivos de los candidatos.

Despuès de su lucha sindicalista como campesino cocalero aymara y su participación activa a la guerra del gas que conduce a la dimisión del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, Evo Morales quien encabeza el Movimiento Hacia el Socialismo   (MAS)   ganó   la   elección   presidencial   de   2005.  Su  presidencia emprende una revolución cultural y democrática que busca reconocer todas las identidades  gracias a la proclamación de un estado plurinacional. Evo Morales, durante 14 años, sigue una línea política semejante al socialismo liberal con políticas estatales de redistribución y , a la vez, introducción de la economía de mercado en Bolivia.



Carlos  Mesa,  asegura  la  vicepresidencia  del  gobierno  de  Gonzalo  Sánchez de Lozada de octubre de 2003 hasta la elección de Evo Morales. Es miembro de la oligarquía boliviana y cercano al partido neoliberalista y nacionalista Movimiento Nacionalista  Revolucionario  (MNR).  En  2017,  el  futuro  candidato  a  la  elección presidencial emprende una gira en Estados Unidos para encontrar senadores y políticos con quien quiere restaurar las relaciones diplomáticas entre EEUU y Bolivia, interrumpidas en 2009 despuès de una tentativa de golpe de estado fomentada por el embajador estadounidense M. Philip Goldberg.

A partir del 21 de octubre, empezaron enfrentamientos violentos en las calles entre seguidores y opositores a Evo Morales. Dos días despuès, el Presidente emite una alerta de intento de golpe de estado llamando a sus seguidores a “defender la democracia” en las calles mientras los sospechosos de fraude fueron confirmados por la Organización de  los  Estados  Americanos  (OEA).  En  efecto,  la  organización  notó  “sustanciales deficiencias”  en  el  escrutinio  dado  que  se  había  interrumpido  el  conteo  con  el  83% escrutado considerando los indicios que iba a haber una segunda vuelta. Evo Morales, quien  había  aceptado  la  auditoría  de  la  OEA,  siguió  proclamando  su  victoria.  Sin embargo,  cabe  resaltar  que  la  oposición  nunca  dio  el  visto  bueno  a  esa  auditoría.

Además, la oposición negó la organización de una segunda vuelta que había preconizado  la  OEA  junto  con  la  Unión  Europea.  En  el  mismo  tiempo,  las  fuerzas armadas se juntaron a la causa de la oposición para rechazar las nuevas elecciones anunciadas por Evo Morales mismo y reclamar su dimisión irrevocable. Ese hecho marca el  punto  de  partida  de  un  “golpe  político,  cívico  y  policial”  según  las  palabras  del Presidente. A la crisis política se suma un despliegue de violencias en el país. El 7 de noviembre  se  cuentan  3  muertos  y  más  de  300  heridos  en  las  manifestaciones.  Se empiezan  a  quemar  instituciones,  cortes  electorales,  sedes  sindicales.  Los  militares bloquean carreteras y calles de manera violenta, forman bandas para intimidar a los civiles potencialmente seguidores de Evo Morales, entre otro golpean a campesinos y mujeres con palos. Además, persiguieron a varias políticos vinculados con el gobierno de Evo Morales y detuvieron a María Eugenia Choque Quispe, la Presidenta demitida del tribunal supremo electoral y Antonio Costas el Vicepresidente demitido del tribunal supremo electoral.

Frente a ese punto sin retorno, el Presidente renuncia a sus cargos junto con su vicepresidente el domingo 10 de noviembre. Declaró durante su conferencia de prensa “estoy renunciando a mis cargos para que Carlos Mesa y Luis Camacho (Presidente del comité pro-Santa Cruz, bastión de la oposición al Presidente desde 2005) dejan de patear a las casas de mis hermanos […] pido a la Comunidad internacional ONU, OEA, UE que digan la verdad sobre este golpe de estado.” Paralelamente, Luis Camacho anunciaba que había un mandamiento de aprehensión en contra de Evo Morales, lo que el comandante de la policía nacional de Bolivia desmintió.

Ahora, Bolivia está frente a una situación de vacío del poder, no hay nadie para asumir la presidencia interina dado que todo el mundo ha dimitido. Las manifestaciones siguen y son cada vez más violentas, la crisis social no ha parado con la dimisión del Presidente.

Frente a esa situación de gran confusión política y de violencia el Canciller mexicano Marcelino Ebrad declaró que “México considera que lo que sucedió en Bolivia es un golpe de estado y reivindica el respeto al orden constitucional en Bolivia”. Por eso, México quiso hacer valer su tradición del derecho de asilo para el ex-presidente y su equipo así como solicitar una reunión urgente de la OEA para adoptar una postura común sobre el caso boliviano en el marco del artículo 1 de la constitución de la OEA sobre la defensa de las libertades  y  la  democracia.  El  lunes  11 de noviembre, Evo Morales decidió aceptar la oferta de los estados unidos mexicanos para evitar su detención arbitraria y el incremento de las violencias en el país. Por otro lado, el canciller Marcelo Ebrard informó que la embajada mexicana en La Paz acogió a 20 funcionarios y legisladores bolivianos.

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Esta declaración permitió a México encabezar la gestión de la crisis boliviana desde el extranjero y posicionarse como el nuevo líder en el continente frente al silencio de la OEA,  de  la  ONU  pero  también  de la Unión europea y de los Estados-Unidos. México asumió su posición para arrinconar los países latinoamericanos y de manera general la comunidad  internacional  a  posicionarse  francamente.  Ese  posicionamiento  es  una manera de empoderar a los países latinoamericanos y afirmar que sí cuentan y que su unión  es  esencial  para  empezar  a  existir  frente  al  gran  callado  de  esa  crisis;  los Estados-Unidos.

El mensaje político enviado es claro; México va a tener el liderazgo para unir políticamente a los estados americanos dejando de lado la prepotencia estadounidense.  

Seguramente,  también  esa  reunión  urgente  será  una  ocasión  para pedir explicaciones extraoficiales a los Estados-Unidos que probablemente tuvieron un impacto en esta crisis como nos los puede dejar pensar el intento de golpe de estado del 2009 que condujo a la ruptura de los lazos diplomáticos entre Bolivia y Estados-Unidos.  Cabe  recordar  que  los  EEUU  apoyaron  ,mediante  la  acción  del embajador estadounidense M. Philip Goldberg, las veleidades separatistas del foco de la oposición al gobierno de Morales;  La región de la Media Luna (departamento de Santa cruz, Pando y Beni) de la cual depende la economía boliviana por sus tierras fértiles y sus  recursos  naturales  (hidrocarburos,  gas,  oro  y  hierro  etc…).  Segun  Hugo  Moldiz, abogado y director del semanario La Época, “Su trabajo no era un secreto […] El plan tenía como objetivo provocar un estado de ingobernabilidad con acciones violentas y mortales, involucrando a las fuerzas armadas y la policía, con el objetivo de llegar a la renuncia del presidente y convocar elecciones donde los candidatos cooptados por la embajada prevalecerán“. La semejanza del plan descrito es susceptible de dar pruebas que lo que pasó en la últimas semanas en Bolivia es el resultado de una estrategia que la oposición echó a andar hace mucho tiempo.

Si nos acercamos al caso hondureño, parecido a la situación boliviana, que ocurrió el  mismo  año;  un golpe de estado que derrotó al presidente hondureño Manuel Zelaya. Ese golpe de estado fue comanditado por la oligarquía hondureña y las multinacionales presentes en el país para proteger sus intereses del programa económico del presidente Zelaya. A pesar de las pruebas, el Departamento de estado estadounidense rechazó la calificación de golpe de estado para poder seguir proporcionando ayuda financiera  al  gobierno  de  los  golpistas  encabezado  por  M.  Porfirio  Lobo  a  partir  del siguiente año e invitar la OEA a reconocer su legitimidad.

Este hecho nos invita a quedarnos atentos a la reacción tardía de los Estados-Unidos en la crisis boliviana.

Esos hechos son perturbadores y coinciden plenamente con la hipótesis de un golpe de estado orquestado por la oligarquía boliviana , y con la ayuda de otros países, para preservar sus riquezas de las políticas intervencionistas del gobierno de Evo Morales. Sin embargo,  la  temporalidad  de  tal  golpe  de  estado  parece  dudosa;  ¿ Por qué 14 años despuès ? Tampoco se trata de quedarse silenciosos sobre la gubernatura controvertida de  Evo  Morales,  quien  convocó  un  referéndum  constitucional  en  2016  para  poder pretender a un cuarto mandato. A pesar del rechazo por la población de tal medida, el tribunal constitucional otorgó ese privilegio al Presidente. También parece preocupante que un gobernante se quede tanto tiempo en el poder a pesar de un hartazgo progresivo de su presidencia. Porque en el tratamiento mediático de aquella crisis hay un gran ausente : el pueblo. No nos llegaron ningun analisis del ¿por qué la gente se salió a la calle con tanta ira ? Organizando huelgas y paros en todo el país tres semanas antes de la elección  ¿Qué está reclamando? Esta vez, el pueblo se movilizó en La Paz, ciudad que no hace parte de los bastiones tradicionales de oposición del Presidente.

La clase media y los universitarios salieron a protestar y a enfrentar los poderosos sindicatos  mineros  y  cocaleros  (mayor  respaldo  del Presidente). A pesar de las cifras oficiales, las violencias de los choques y el uso de dinamita en las manifestaciones dejan suponer que los muertos se cuentan en decena. Podemos opinar que ciertos sectores fueron instrumentalizados por las distintas facciones y que la oposición se fue radicalizando pero eso ¿ puede explicar manifestaciones de tal alcance ?  Tal vez, existe un  punto de encuentro entre todos esos hechos; el hartazgo general del pueblo fue  una ventana de oportunidad para la oligarquía boliviana, base de la oposición, para recuperar el poder. El tiempo nos dirá si esta alternancia arrancada le va a beneficiar   al pueblo y a la democracia pero existen muchos indicios que no será así.


SOBRE LA AUTORA

Matilde Marie Léa Politóloga de Science Po Aix -en- Provence

 

FUENTES

Conferencia de prensa Evo Morales 10/11/19

Conferencia de prensa matutina del gobierno de México, lunes 11/11/19

“México ofrece asilo a Evo Morales tras su renuncia en Bolivia”, El sol de México, 10/11/19

https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/politica/mexico-ofrece-asilo-a-evo-mora les-tras-su-renuncia-en-bolivia-4438002.html

 

“5 claves que explican por qué Evo Morales fue forzado a dejar la presidencia de Bolivia”,

Animal Político, 11/11/19

https://www.animalpolitico.com/bbc/por-que-evo-morales-renuncia-presidencia-boli via-golpe-estado/

 

“Honduras, un an après le coup d’Etat”, Le Monde diplomatique, Renaud Lambert, 28 junio 2010

https://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-06-28-Honduras

 

“Petit précis de déstabilisation en Bolivie”, Hernando Calvo Ospina, junio 2010 https://www.monde-diplomatique.fr/2010/06/CALVO_OSPINA/19232

 

 

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