Los molinos de viento de la oposición 

#VueltayVuelta, una columna de Carlos Aguirre


 

El Quijote peleaba contra sus amigos imaginarios, los molinos de viento. Hoy una lectura de muchas de las batallas culturales que suceden en las calles y en las redes sociales parecen un símil más de las batallas contra los molinos de viento del Quijote. Y es el mismo tono de las campañas electorales. Para muestra doy algunos ejemplos. 

La movilización del Frente Nacional de la Familia tiene un aroma a una batalla contra los molinos de viento. Las principales luchas del frente son en contra de despenalizar el aborto, del matrimonio homosexual, de que estos adopten y de que en el contenido educativo se dé libertad de enseñanza a los padres sobre educación sexual. Todas parecen molinos de viento; en primer lugar, sobre la despenalización del aborto, en lo particular, el presidente AMLO y la mayoría de los políticos con capacidad de proponer una iniciativa de ese talante y recibir mayoría en sus congresos locales, pasan “de puntitas” por el tema y no es su agenda legislativo, incluso algunos ven más rentable pronunciarse en contra que a favor, son claras las razones y están apegadas a la popularidad electoral, según el Financiero, solo en dos estados de la República la mayoría de la ciudadanía está a favor de la despenalización del aborto y solo en 5 en aprobar legislaciones por el matrimonio igualitario.(Ni Aguascalientes ni Jalisco son los más conservadores, sorprende que Zacatecas, Tabasco y Oaxaca lidere esa postura)

Sobre le matrimonio igualitario es otro molino de viento porque la Suprema Corte ya dio luces claras para que los congresos locales legislaran al respecto, es decir, esa es una lucha perdida, un enemigo imaginario que ya se impuso. Sobre la libertad de enseñanza en educación sexual es un asunto que la desinformación alimentó y que no tiene sustento: la reforma educativa incluso se quedó corta en educación sexual. 

Otro ejemplo de esas luchas imaginarias es la que plantea el presidente en contra del periodismo de investigación; aunque pareciera una batalla clara, el presidente ve enemigos imaginarios por posturas distintas. Es ese mismo consorcio el que evidenció la Estafa Maestra el que está investigando a Carlos Lomelí y ese mismo periodismo de investigación el que señala a Bartlett, como la metáfora del Quijote los molinos de viento no es el enemigo sino es uno mismo. 

Los molinos de viento de la oposición menos creativa es que México será la nueva Venezuela y que para allá vamos. Ese no es el enemigo, el enemigo son otras decisiones, el enemigo es el discurso hueco y vacío de las transformacions sin instituciones que el país necesita para verdaderamente cambiar de régimen. Sin embargo, los molinos de viento de la oposición los tienen perdidos y mareados, el odio al presidente y a todo lo que hace, el molino de viento es que no sea delito grave robar menos de 50 mil pesos, como se rasgan las vestiduras en redes,, el verdadero enemigo es que se militarice el país, el molino de viento es la amnistía a algunos presos, el verdadero enemigo es la impunidad. La distracción con los molinos de viento le da razón a AMLO: la oposición está moralmente derrotada y no sabe elegir a sus enemigos. 

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