La mujeres revolucionarias de Rojava que resisten la invasión turca

Turquía invadió este miércoles 9 de octubre el norte de Siria (Rojava). Las potencias mundiales y regionales por ahora dan un apoyo implícito a la invasión turca y el renacimiento del Estado Islámico socio de Turquía.

Medio Oriente siempre fue una enmarañada red de alianzas cruzadas. Y el hecho de ser el nudo energético del planeta no hizo sino incrementar esa complejidad y el peso de las potencias mundiales en la región. La primavera árabe despertó una fuerte participación popular, que chocó con fuertes poderes locales asociados a esas grandes potencias. La guerra civil en Siria comenzó en 2011 con una serie de masacres y la ruptura del Estado y una parte de las fuerzas armadas que se negaron a desarrollar esas masacres. Tras ocho sangrientos años, el saldo es de 400.000 muertos y alrededor de diez millones de desplazados internos y exiliados.

En ese marco, la única fuerza que logró mantener cierta paz y estabilidad en la región fue la fuerza política kurda que, ante el vacío estatal, frenó la expansión del fundamentalismo patriarcal del Estado Islámico en el norte de Siria, construyendo una sociedad que apuesta a la igualdad entre géneros y entre pueblos (kurdo y también sirio, árabe, turcomano, arameo, armenio, yazidí, etc), así como una economía comunal, cooperativa y ecologista.



El faro simbólico de esta construcción fue la victoria militar en Kobane en 2014 sobre el Estado Islámico, con la activa participación de las YPJ (unidades armadas de mujeres). Este triunfo conducido por el PYD (partido revolucionario kurdo hermano del PKK de les kurdes en Turquía) dio lugar a la formación de las FDS (fuerzas democráticas sirias), ya no sólo kurdas sino integradas por todos los pueblos de la región. Y pronto se acordó democráticamente una carta constitucional y se dio forma a la formación de una especie de estado comunal.

Dentro de los numerosos gobiernos patriarcales y asociados fuertemente a estados imperialistas, Turquía es el mayor peligro para la naciente sociedad igualitaria y libre del Kurdistán sirio. Siendo el segundo mayor ejército de la OTAN, cuenta con un poder de fuego en condiciones de cometer un nuevo genocidio en el largo historial de ese Estado. Bajo esa amenaza turca, la naciente sociedad tuvo que tejer peligrosas alianzas a diestra y siniestra, una de las cuales fue con Estados Unidos. Mientras el gobierno de Estados Unidos, aliándose a las FDS, compraban una imagen de combatir al fundamentalismo, las FDS ganaban por su parte tiempo con ese paraguas.

Por supuesto, era una alianza frágil por definición, que tuvo fuertes tropiezos cuando Estados Unidos se negó a oponerse a la invasión turca del cantón de Afrin, en el noroeste kurdo sirio, en enero del 2018, y cuando Donald Trump intentó retirar las tropas yanquis en diciembre de 2018, lo que originó la renuncia de parte importante de las autoridades militares y de inteligencia norteamericanas, que finalmente hizo dar una temporaria marcha atrás a Trump.

El intempestivo retiro ordenado por Trump en esta ocasión fue de hecho rechazado por gran parte de la clase política yanqui, que ven cómo Estados Unidos pierde uno de sus pocos aliados en la región, sin siquiera obtener a cambio que Turquía rompa su actual alianza con Rusia e Irán.

Una guerra incierta

Pese a todo, Erdogan parece ser consciente que la invasión a Rojava no tiene garantía de triunfo. La superioridad técnica turca es compensada con un grado de moral y cohesión muy superior de las FDS y su núcleo duro el PYD, con la reserva estratégica de las YPJ (batallones de mujeres). De desencadenarse una resistencia popular armada en Rojava, el tiempo dejaría de jugar a favor de Erdogan para jugar en su contra si no logra estabilizar la dominación colonial turca (como sí lo lograron hacer en el pequeño cantón de Afrin, que mantienen ocupado hace casi dos años). Si no se estabiliza rápidamente esa dominación, es de esperarse que tanto Occidente como China comiencen a presionar por una salida negociada que no podría hacerse sin el reconocimiento de la parte kurda y algún grado de autonomía para la nueva sociedad que van creando junto a otros pueblos de la región.

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PKK: “Cada casa un cuartel general y cada calle un campo de batalla”

El Consejo Ejecutivo del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) emitió un comunicado sobre la incursión militar del Estado turco en el norte de Siria, que comenzó oficialmente el miércoles.

El PKK señaló que la invasión de la República Turca contra Rojava, oeste de Kurdistán, comenzó en el 21 aniversario de la conspiración internacional del 9 de octubre contra el líder del pueblo kurdo Abdullah Öcalan.

Según el PKK, el objetivo del régimen turco es lograr lo que el Estado Islámico (ISIS) no pudo obtener con su agresión contra Kobanê el 15 de septiembre de 2014.

En la declaración, el PKK explicó que “es bastante evidente que la agresión turca tiene como objetivo derribar la Revolución de la Libertad de Rojava, invadir las tierras del norte y del este de Siria, eliminar la administración autónoma democrática, perpetrar un genocidio contra los kurdos de Rojava, como en el caso de Afrin, reducir a esclavitud a los demás pueblos de estas tierras y, en base a ello, escindir a Siria”.

“Desde este punto de vista –continuó el PKK-, este ataque se dirige contra la existencia y la libertad kurdas, la unidad democrática y la fraternidad de los pueblos de Siria, la democracia de Turquía y Medio Oriente, y contra toda la humanidad. Su objetivo es revivir a los mercenarios del ISIS que fueron derrotados por las YPG, YPJ y las FDS, y amenazar al mundo entero con estas fuerzas”.

El PKK señaló que los ataques turcos comenzaron tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de la retirada de sus tropas de la zona fronteriza, el 7 de octubre por la mañana, y tras la reciente reunión celebrada por los presidentes ruso e iraní con el dictador Recep Tayyip Erdogan en Ankara.

“Las fuerzas de ocupación y genocidas del ejército turco están atacando a los pueblos kurdo, árabe, asirio, sirio, armenio, turcomano y circasiano que viven en el norte y el este de Siria con las armas de la OTAN, con las armas compradas a Estados Unidos, Alemania, Rusia y China –denunció el PKK-. Estas armas se utilizan en la agresión de masacre e invasión lanzada por Turquía contra los pueblos del norte y este de Siria el 9 de octubre. Por esta misma razón, principalmente Estados Unidos y Rusia, las Naciones Unidas y todos los estados que apoyan a Turquía, son responsables de la invasión del norte y el este de Siria y de cualquier masacre y genocidio que se cometa en este territorio. Con el apoyo de todas estas fuerzas, el Estado turco está perpetrando una masacre explícita contra los kurdos en el siglo XXI. Se comete un crimen contra la humanidad y los demás se convierten en cómplices”.

El PKK indicó que los pueblos del norte y este de Siria, y sus fuerzas de defensa YPG, YPJ y FDS, que lograron derrotar a los mercenarios de ISIS –“una plaga para la humanidad”-, ahora están decididos a derrotar al fascismo turco. El PKK saludó a los pueblos y revolucionarios de Rojava y el noreste de Siria, y añadió: “Queremos que crean de todo corazón que la victoria final será suya, ya que tienen la razón, que dan la lucha más justa de la historia, que representan los derechos y la justicia, que quieren llevar una vida libre, igualitaria y democrática en sus tierras y que no dañan la tierra y la vida de nadie”.

Desde el PKK, se remarcó que el fascismo que gobierna en Turquía, “con la postura más injusta de su historia, quiere expulsar a la gente de sus tierras ancestrales y establecer a los mercenarios de ISIS y Al Nusra en su lugar. Trata de construir su propia existencia y supervivencia sobre la aniquilación de otros, lo que la convierte en la fuerza más tirana y cruel de la historia”.

El PKK remarcó que “ha comenzado una lucha por la supervivencia entre las fuerzas más tiranas y las más justas de la historia. Los kurdos de Rojava, los pueblos del noreste de Siria y nuestro pueblo en las cuatro partes del Kurdistán y en el extranjero, deben saber que la historia nos ha confiado una vez más la tarea de representar el honor, la humanidad y la libertad. A pesar de que será extremadamente desafiante y tendrá un alto costo, es nuestra obligación cumplir esta misión histórica y honorable, que emprenderemos en el espíritu de Agit y Zilan, siguiendo el camino del Líder Apo (Öcalan) y de los mártires, tal como lo hicimos en el pasado sacrificando a decenas de miles de mártires. No podemos abstenernos de hacerlo. Para nosotros, es la única manera de existir y vivir libremente como pueblo. No olvidaremos que sólo la resistencia conducirá a la victoria”.

“Sobre esta base, creemos que los kurdos, árabes y todos los demás pueblos y fuerzas de defensa del noreste de Siria emprenderán la defensa de la humanidad libre, basándonos en el llamamiento a la movilización de la Administración Autónoma Democrática –manifestó el PKK-; que cualquier hombre y mujer que pueda tomar las armas convertirá cada casa en un cuartel general y cada calle en un campo de batalla para montar una gloriosa resistencia contra los bárbaros fascistas del AKP y el MHP, y para enterrar la mentalidad de la política de la República turca colonialista y genocida en las tierras de Rojava”.

En el comunicado, se llamó “a todos los comandantes y combatientes de las fuerzas guerrilleras HPG y YJA-Star a intensificar sus acciones contra el ejército turco en todas las zonas de Kurdistán del Norte (la región kurda en Turquía)”.

También se instó al pueblo kurdo en las cuatro partes del Kurdistán y en el extranjero, en primer lugar a las mujeres y los jóvenes, a unirse en torno a la resistencia de Rojava y a intensificar sus acciones contra la invasión turca en todas partes.

El PKK también pidió a la juventud kurda que se uniera a esta “honorable batalla con un espíritu de movilización”, y pidió a todos los partidos y organizaciones de las cuatro partes del Kurdistán que actuaran en unidad democrático-nacional durante este proceso histórico.

El PKK estimó que la comunidad árabe se opondría a la invasión turca del norte de Siria, y llamó a las fuerzas democráticas revolucionarias y a todos los pueblos de Siria y Turquía, así como a todas las organizaciones de mujeres y jóvenes y a toda la humanidad, a unirse en una resistencia global con los pueblos del noreste de Siria que están resistiendo la invasión turca y el genocidio.

Con información de AnRed y Kurdistan América Latina

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