México ayudó a Trump a lucir presidenciable (otra vez).

#VueltayVuelta, una columna por Carlos Aguirre


Justamente tres años después de este texto en Tercera Vía donde reportamos a detalle el autor intelectual de la idea de traer a Trump hasta su ejecución, vuelve a suceder algo que en sustancia es lo mismo: hacer lucir a Trump presidenciable y fuerte. http://terceravia.mx/2016/09/la-visita-trump-mexico-explicada/

En junio de 2016 reportamos que Luis Videgaray había sido un autor protagonista en la visita del magnate a éxico y que este defendió su idea debido a que Trump podía ser presidente y el gobierno de México tenía que tender puentes, que sabía que no era una decisión popular pero había que asumirla. En Tercera Vía reportamos que la estrategia de ajedrez era clara, si no funcionaba, Videgaray era la cabeza que tenía que rodar y rodó y que si Trump fuera electo, Videgaray regresaría como el único legítimo para negociar con Trump y su yerno y regresó a aprender.



Tres años después, la narrativa quizá sea totalmente distinta, con un nuevo gobierno en México que parece despreciar lo internacional y con un nuevo canciller que parece tener un poco de más astucia, pero con el mismo Trump de hace tres años, aquel que entiende la mercadotecnia y la comunicación política en todo su esplendor. Medios de comunicación y especialistas han señalado a Trump como un magnate que no es Jefe de Estado, han sistematizado su modo de mentir y señalado sus ocurrencias, en México, tres años después lo hacemos lucir presidencial otra vez.

Hace tres años, Peña lo recibió en el Palacio Nacional como un Jefe de Estado, hoy el Gobierno de México hace un mitin surreal celebrando que con el presidente Trump sí se puede dialogar. Ambos eventos, en el fondo hacen lucir a Trump como un hombre presidenciable.

La posición de México, hoy más que hace tres años, es compleja, es una posición entre la espada y la pared, entre la estabilidad económica o las decisiones que violentan los derechos de los migrantes, a toro pasado, pareciera que Marcelo Ebrard salió bien librado y que el evento en Tijuana tenía que consolidar ese gran acuerdo. No me atrevería a calificarlo como un destape, sobre todo cuando Muñoz Ledo en el mismo evento afirmó que en 2024 gobernaría una mujer. Esa lectura me parece simplista del evento.

Lo que sí creo es que la negociación y su reacción bizarra en México y en Estados Unidos resulta favorable para un presidente a seis meses de gobierno para lucir más fuerte que antes, ante un sector que empieza a sentir incertidumbre, sobre todo el económico y para un presidente que a un año y medio de su reelección quiere afianzar sus bases conservadoras y sus bonos electorales llenos de fascismo y racismo que lo llevaron a la presidencia.

El lunes, AMLO y Trump amanecieron más presidenciales uno frente a sus opositores económicos y otro frente a sus bases. El costo de eso lo veremos dentro de 45 días, y así cada mes hasta llegar a noviembre de 2020.

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