Se aprobó el matrimonio igualitario en Hidalgo

Ante los espacios ganados por los derechos humanos, en cuanto a visibilización y apertura del derecho a decidir y todas las maneras de amar, ha surgido una oleada conservadora que cada vez es más vocal y se manifiesta en la vida política. Operando especialmente desde los estados, mientras que la prensa generalista usualmente ha destacado las medidas progresistas desde la CDMX.

Prueba de eso son ejercicios penosos en los congresos locales de Yucatán, Nuevo León y Aguascalientes.

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En Hidalgo se está viviendo algo que en teoría es una buena noticia, al aprobarse el matrimonio igualitario, pero que también se presta a una reflexión sobre los derechos humanos y la lucha por los mismos desde la disidencia sexual.

Leemos el dato Desastre, medio especializado en noticias de la comunidad LGBT:

El congreso de Hidalgo aprobó este martes una serie de reformas a la Ley de la familia con las cuales se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo. La aprobación se hizo con 18 votos a favor, ocho abstenciones y dos votos en contra.

Los votos en contra fueron de los legisladores del PAN y PANAL, mientras que 6 de las abstenciones fueron del PRI, uno de morena y uno del PT. Las bancada de Morena, PES y PRD votaron a favor de las reformas.

La iniciativa estaba proceso legislativo desde octubre del 2018, proveniente de la bancada del PRD. La diputada Areli Miranda Ayala declaró al medio local Criterio Hidalgo que impulsó las reformas para que la entidad acate lo ya validado por la Suprema Corte en relación a las uniones matrimoniales entre personas del mismo sexo: son legales.

La victoria para la comunidad LGBT en Hidalgo podría parecer justo eso, una victoria, pero el apunte de Geraldina González de la Vega (titular COPRED CDMX, una instancia anti discriminación) nos pone a pensar en la lucha de la comunidad LGBT por derechos humanos fundamentales y en cómo tienen que pelear lo que para los homosexuales no es molestia:


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