¿Poder para qué?

#VueltayVuelta es una columna recurrente de Carlos Aguirre

 

En el textazo de Gabriel Zaid en Reforma, el escritor reflexiona sobre el poder y afirma, con base a diversos filósofos, que el poder deforma y corrompe, que algunos históricamente utilizan el poder para deformar la verdad (las cifras), que es su verdad.

En México, nuestra cultura política lo reafirma, son las horas que usted diga señor presidente. Mientras más poder, más omnipotencia, mientras más poder, más deidad. Zaid recuerda a esos teóricos que reflexionaron sobre la división de poderes, sobre la rendición de cuentas o sobre la transparencia, todo esto para decirle, en palabras de Zaid: “No te aloques, no eres Dios. Te respetamos como persona y respetamos tu investidura, pero te vamos a ayudar a que no te creas lo que no eres.”

En esa reflexión, AMLO tiene el poder, quizá sea uno de los presidentes más poderosos, no solo porque nuestra Constitución establece un presidencialismo fuerte sino porque las condiciones políticas y el contexto electoral así lo ha mandatado, mayoría en las dos cámaras, en congresos locales, en elecciones locales, respaldo popular y aprobación de desempeño, con todo esto demostrado, ¿para qué quiere AMLO el poder?

Es una buena pregunta que podemos contestar dando una vuelta por sus discursos, en primer lugar, por ejemplo, lo quiere para legitimar sus decisiones: las consultas a mano alzada no son otra cosa más que eso. Pero ello no significa que eso sea un bien para el país o que para eso hayan votado los ciudadanos.

En segundo lugar, dando una vuelta por la imaginación, AMLO usa su poder para beneficiar a personajes cercanos, como ya se ha evidenciado en diversas licitaciones o en el uso de canales oficiales (cuentas de redes sociales de Notimex, por ejemplo) para promocionar la canción de su esposa, es decir, podemos estar frente a un escenario donde el poder corrompe y el poder casi absoluto de AMLO, puede corromper casi absolutamente.

En tercer lugar, para eliminar los contrapesos; es evidente el debilitamiento a organismos autónomos como los electorales, el ataque a los medios de comunicación como a Reforma y el control de la opinión pública en redes sociales a través de bots.

En cuarto lugar, de manera discursiva, AMLO está utilizando su poder para pasar a los libros de historia por decreto como la cuarta transformación del país y elevar la moral solamente porque posee el micrófono en las ruedas de prensa y el que erradica la corrupción al solo pronunciar su muerte.

 

Da la sensación de que AMLO utiliza el poder como lo utilizaban los presidentes del régimen priista de los setenta, ojalá que en la reflexión y la corrección, enmiende el camino y utilice el poder para transformar esa cultura polìtica, para fortalecer al sistema anticorrupción, para promover mecanismos de rendición de cuentas y participación ciudadana efectivos, para fortalecer la división de poderes, la libertad de expresión, los organismos autónomos y se consolide el camino a la democracia, ese camino que él tanto anhelaba cuando se manifestaba por las carreteras de Tabasco en contra del régimen priista, ese al que tanto se parece su ejercicio de poder. Ahora sí que a la vuelta y vuelta.

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