Más que cifras: Cada víctima de la violencia en México tiene una historia

Entre cifras y reportes del tema de seguridad, podemos darnos una idea abstracta del pulso de la seguridad en nuestro país: las cosas no están bien. En números fríos, dicha percepción tiene justificación, estamos viviendo un aumento dramático en la cantidad de homicidios dolosos en nuestro país.

Así lo cuenta una nota del medio alemán DW, con información de EFE y AFP:

Ese año fue considerado el más violento de la historia del país con 33.518 asesinatos, la cifra más alta desde que se inició el registro en 1997.

El estado con mayor violencia en el primer trimestre de 2019 fue Guanajuato con 947 asesinatos. Esta céntrica región, uno de los puntos industriales más importantes de México, se la disputan a sangre y fuego el poderoso cártel Jalisco Nueva Generación y el cártel de Santa Rosa de Lima.

Durante el primer trimestre del 2019 se registraron 8,493 asesinatos, casi 10% más que en 2018.  743 más personas fallecidas, en categoría de homicidio doloso, en el mismo período con un año de diferencia. Es fuerte, pero ¿qué significa “casi 10%”? ¿Importa si es que es más de una vida? ¿Es un logro, por ejemplo, que en 2019 fueran “sólo” 5 mil?

Al hablar de vidas humanas y bajar el tema a números y estadísticas de seguridad públicas, solemos (como medios) perder la perspectiva de que cada uno de estos difuntos es un ser humano con su propia historia. Si bien los periodistas de diario, investigadores y aquellos que editan las notas duras tienen todo el detalle histórico y estadístico, también es necesario el contenido que sensibilice.

Como es el caso de la obra de Diego Enrique Osorno y sus libros o artículos acerca del impacto del crimen organizado en nuestro país. O su reciente carrera como realizador de documentales.


El reciente asesinato múltiple en Minatitlán, donde perdieron la vida más de 10 personas (con un bebé entre las víctimas), ha sido sólo la última prueba del México en que vivimos pero también un caso donde la población (oposición o no, simplemente mexicanos) se consternó de los niveles de violencia que vivimos en nuestro país.

Las víctimas, insistimos, eran seres humanos con sueños e historias propias.

En Animal Político, Nayeli Roldán publicó un largo artículo con pequeños perfiles de cada una de las personas asesinadas en Minatitlán, en un bello ejercicio periodístico en medio de la tragedia. Otros, en varios medios (incluido Animal), reportaron el hecho violento de inmediato y posteriormente se le dio seguimiento a detalles sórdidos y/o útiles como la pobre respuesta del gobierno federal o las reacciones de autoridades locales. Pero, ya con la cabeza fría, valen la pena ejercicios como los de Roldán para -como dice Osorno en el tuit- contrarrestrar la indolencia oficial ante la barbarie.

Sabemos que no todas las redacciones puedan darse el lujo de ese respiro, por la premura de informar y los cierres de edición o metas reales de hits o gente alcanzada. O simplemente por falta de personal. Aquellos que por alguna u otra razón pueden, como en Animal Político, son un respiro en el mundo de la información rápida y las hot takes.

La investigación de Roldán va más allá de checar perfiles en redes, sino que -explica-: “Animal Político buscó a amigos y familiares de las víctimas para conocer un poco más de sus vidas. En el atentado fallecieron aficionados a deportes, muchos de ellos familiares entre sí, una estudiante, una ama de casa”.

Por ejemplo, una de las víctimas más mencionadas en medios masivos es una mujer transexual de nombre Becky, quien supuestamente fue el objetivo del ataque y era propietaria de un bar. Hay casos como el de Hebert Reyes, quien en diciembre apenas había enterrado a su progenitora. Dice el texto de Roldán:

Tenía más de 20 años de casado y cinco hijos. Era aficionado al beisbol y jugó en el equipo Los Potros. También le gustaba bailar, “nunca podía faltar a las fiestas”, dice una persona allegada a la familia. Sólo de escuchar las estrofas de “Saca la cabecita”, del grupo “Jimmy y sus teclados”, enseguida se ponía a bailar; era su canción preferida.

Y así, es la historia de las personas caídas en Minatitlán, y los más de 8 mil asesinados del primer trimestre del año. Más los que se suman en lo que va de abril

PARA LEER

Puedes leer en Animal Político sobre las 13 personas en esta liga. 

 

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