Carta a Fair Leonardo Bernal*

Por Le Nakawé

 

Anoche soñé contigo. Estábamos en la frontera, todo era muy confuso, como la vida. Caían bombas y la gente corría. Gente de verdad como la gente sobre la que me piden que escriba -como la gente sobre la que siempre caen las bombas-.

Nos robaron todo, Fair. Nos dejaron sin nada.

Tú ya no existes más y lo que te pasó no pasó, o pasó a medias. Suele suceder con los muertos como tú. No importan. Son muertos necesarios para mantenerlo todo quieto como está, como si estuviera bien.

Nos llenaron de miedo, Fair. Los señores y las señoras de la guerra y del poder, vestidos de corbata y de tacón, los que nos fabrican panes rancios y circos baratos.

Ahora decidimos entregarle de nuevo el poder a esos que te mataron y luego te disfrazaron de guerrillero, con un arma en la mano derecha, a pesar de que eras zurdo, y aún sabiendo que si no sabías tantas cosas menos sabías disparar.

Hablemos de tristezas en el país más feliz del mundo. Hablemos de ti y de lo que te hicieron. Lo que te hicimos. Lo que te seguimos haciendo. Hablemos de los trece tiros que entraron en tu humanidad para acabar con ella y alejarte para siempre de todo lo que conocías. Hablemos de los dos impactos que te destruyeron el rostro. Que te sacaron a volar esos ojitos verdes que tantas veces vieron las calles empolvadas de Suacha. Hablemos de que no nos importó que te mataran y que hoy gobierna de nuevo el discípulo predilecto de quien entonces dijo que no estarías recogiendo café.

Y todos seguimos tan apacibles. Vamos a nuestros trabajos de 8 a 5 y bailamos al vallenatero de turno y asistimos al partido de fútbol el domingo y luego nos sentamos a comer mientras vemos el noticiero y escuchamos las mentiras de ellos, los señores y las señoras del poder y de la guerra, y hasta nos las terminamos creyendo porque necesitamos adormecer de alguna manera ese contador que va sumando uno a uno los muertos de los que somos responsables, marginados con madres y con historias.

Hablemos del perdón que nunca mereceremos pero que hoy yo vengo a pedirte. Soñé contigo; también a veces te veo cuando estoy despierta, cuando todo debería ser más real. Lo cierto, Fair, es que lo verdaderamente irreal de estas líneas somos  nosotros, que no existimos más. Tú siempre estarás en la memoria de tu madre, en su lucha incansable y en su grito que aún nos negamos a escuchar, pero nosotros somos el vacío mismo. Somos una gran masa de nada que sigue yendo a sus trabajos de ocho  a cinco, perpetuando un estado de cosas del que ni siquiera nos sentimos parte pero que en todo caso seguimos sosteniendo.

Me piden que escriba de algo o de alguien que sea real, que exista. Y yo escribo de ti, o más bien para ti, desde esta irrealidad que desde hace tanto nos desborda. Este país no existe más. Ya no es más un país, es otra cosa. Sabrá el Cielo qué somos

Queda, entonces, en esos mínimos de esperanza que nos permiten seguir levantándonos cada mañana, que venga una suerte de despertar de esta oscuridad profunda a la que hemos descendido, o quizás queda la nada.


* Fair Leonardo Bernal es uno de los cerca de 10 mil casos de ejecuciones extrajudiciales de las que, hasta ahora, sabemos ocurrieron en Colombia durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, entre los años 2002 y 2010. Pueden ser muchas más. Los mal llamados “falsos positivos” consistieron en asesinatos sistemáticos por parte de distintos miembros del Ejército Nacional de Colombia en contra de ciudadanos al margen del conflicto armado y en su mayoría pobres. Esto con el fin inflar las cifras de los resultados en contra de las guerrillas colombianas y así también justificar la ayuda militar estadounidense. El caso de Fair Leonardo es uno particular en tanto que, a sus 26 años de edad, sufría un retraso cognitivo que le hubiera impedido aprender a disparar o extorsionar, de lo que fue acusado. Gracias a la valentía, persistencia y lucha de su madre, Luz Marina Bernal, el país entero conoció la historia de Fair Leonardo y en parte por eso empezó a destaparse la olla podrida de las ejecuciones extrajudiciales.

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