Sin estrategia clara del gobierno federal, la vaquita marina está más cerca de extinguirse

La vaquita marina es más mexicana que los tacos al pastor y el mole poblano. Es un habitante de nuestro vasto ecosistema, tanto así que hasta en años pasados ha sido celebrada con monedas oficiales conmemorativas:

Resulta que el amor acaba en estas fichas de plata y postales de Semarnat, ya que Greenpeace advierte que las posibilidades de extinción del animal se han aumentado de manera dramática:

La vaquita marina se enfrenta a la extinción inminente producto de una serie de actos y omisiones que la han llevado a esta situación límite. Después de todos los esfuerzos que el gobierno federal ha realizado y los grandes montos de dinero que se han aplicado, al momento de escribir estas líneas quedan menos de 30 vaquitas. ¿Cuál es la situación? Durante la pasada administración del Presidente Enrique Peña Nieto el número de vaquitas disminuyó hasta en un 85 por ciento, revelando el fracaso de la autoridad para acabar con la pesca descontrolada e ilícita de la totoaba en el Alto Golfo de California así como de los intentos por llevar a los ejemplares de vaquita a su crianza en cautiverio.

En vista de lo anterior, los activistas urgen a  establecer inmediatamente una “zona de cero tolerancia” para cualquier tipo de embarcación en la zona donde se ha registrado la mayor concentración de las últimas vaquitas de acuerdo al reporte científico, y que las autoridades pesqueras finalmente cumplan con las promesas de generar un arte de pesca que no interactúe con la vaquita. 

Este grito desesperado de auxilio no es reciente ya que desde el inicio del sexenio pasado se intentó que se acataran las mencionadas recomendaciones, y a 100 días del nuevo gobierno se han visto cambios favorables para que sobreviva la especie.

Dice el comunicado de Greenpeace:

Hasta hoy no se han atendido las recomendaciones del  Programa de Acción para la Conservación de la Especie vaquita, (PACE vaquita), que estimaba que máximo para el año 2012 debían implementarse artes alternativas de pesca, ni las recomendaciones del CIRVA en el sentido de urgencia en la implementación de actividades económicas alternativas en las comunidades pesqueras afectadas, las prohibiciones totales de uso, fabricación y venta de redes de enmalle en tierra, para evitar que lleguen al mar; las prohibiciones no han sido eficientes pues  se han dejado huecos legales que han sido usados para capturar totoabas, y por tanto la captura incidental de vaquitas.

El Centro para la Diversidad Biológica, Comarino y Greenpeace hacen un llamado urgente al gobierno mexicano para acabar realmente con la pesca ilegal  de la totoaba y apoyar los programas que la sociedad civil ha emprendido para recuperar redes fantasmas abandonadas en el hábitat de la vaquita, el desarrollo urgente de actividades económicas alternas para los pescadores así como de establecer un programa concreto que impida que la vaquita marina se extinga en el corto plazo, tal como lo señala el CIRVA.

En entrevista de La Jornada con el activista Miguel Rívas, de la misma asociación, se establece que la 4T no tiene una estrategia clara para atender este problema y ya sea por falta de recursos, ignorancia o incompetencia, “se ha visto bastante omisa”.

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