Eliminar refugios para mujeres víctimas de violencia es un error

Mucho se ha hablado sobre todos los problemas y complicaciones que supone eliminar “los intermediarios” respecto a la distribución de recursos públicos. Si bien la medida puede ser interesante en términos generales, es cierto que en lo particular ha arrojado problemas muy delicados y ha supuesto incidencias inesperadas.

De todas ellas, el caso de los refugios para mujeres víctimas de violencia ha sido uno de los casos más emblemáticos, porque supone dejar en la indefensión a cerca de veinte mil mujeres cuya vida e integridad está en riesgo por violencia familiar. La idea de darles dinero directamente es absurda, porque el acompañamiento que requieren debe ser integral: psicológico, jurídico, emocional. Todo eso no puede ser subsanado con una asignación económica.

Para ejemplificar el caso, la feminista y activista zacatecana Mara Muñoz ha compartido un testimonio que puede ayudar a entender el problema:

“La última vez que lo vi cerca de mí y de mi hijo, yo tenía apenas 23 años, él estaba completamente alcoholizado y tenía un cuchillo en sus manos, mi hijo, tenía 2 años de edad, yo, solo creía que todo podía terminar en ese momento, y en cuanto a todo, me refiero a mi vida, la de mi niño. Pero no fue así, puedo contarlo porque paso hace 7 años, pude recordar,en ese momento, aunque fuera muy poco, “mi plan de seguridad” esto es, poner algo entre él y yo, tranquilizarlo, retirarme, salir de ese lugar y llamar a la policía. ¿Saben porque pude pensarlo? Tenía meses acudiendo a CEPAVIF. Gracias a las instituciones que brindan apoyo a las mujeres víctimas de violencia, puedo decir que mi hijo y yo estamos vivos. Nos costó mucho, pero seguimos en pie, sin él. Por esto la medida de Obrador sobre quitar el apoyo a los albergues para mujeres víctimas de violencia, me paraliza, me rompe por dentro, salvar a una mujer en esta situación no es sólo cuestión de dinero.”


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