La importancia de las historias y rostros en los intentos de desaparición dentro del Metro CDMX

En Tercera Vía solemos  decir con pesar que México es un país hostil para las mujeres. Y antes de que lleguen los vamosmachitodilotuyo a mencionar que también es territorio violento para el sexo masculino, vale la pena comprender la vulnerabilidad y saña con la que las mujeres son tratadas en nuestro país.

El ejemplo más reciente tiene dos aristas:

  • Los reportes recientes en redes sociales por parte de jóvenes que han denunciado intentos de rapto en los andenes del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la CDMX.
  • La respuesta sin tacto e indiferente de las autoridades de movilidad capitalinas, además del sonado discurso acerca de que son ellas quienes deben cuidarse y tener precaución, cuando no debería ser así y en todo caso, corresponde a las instancias gubernamentales procurar la seguridad. Es decir, no debería ser responsabilidad de cada ciudadano el no ser raptado.

Este fue el tuit del  Sistema Metro que causó indignación en redes sociales:

Una respuesta institucional fría hacía una usuaria que buscaba informar acerca del tema, por el tema de la precaución y seguridad que más bien deberían brindar las autoridades. Posteriormente, la cuenta oficial de el Metro hizo una representación de diccionario para el término húndete más al responder dentro del hilo en Twitter luego de que otras personas compartieran una nota de El País acerca de los intentos de secuestro en el transporte colectivo.

El artículo de la oficina mexicana de El País, firmado por Georgina Zerega, habla acerca de un total de 15 personas desaparecidas en el 2018 y lo poco que va de 2019. Esto, si solo tomamos en cuenta el lapso de tiempo en el que este fenómeno ha tenido más difusión dentro de Twitter y Facebook.

La cosa es más espeluznante si consideramos que en 4 años ha habido un total de 153 personas secuestradas. Y para darnos una idea de lo que sucede en el subterraneo, las 15 personas del 2018-2019 son a partir de 43 investigaciones, de las cuales el 65% fueron resueltas.

Dice el texto:

“Me duele pensar que podía haber sido parte de las estadísticas de desaparición”. A pesar de que ya han pasado algunos días, Graciela tiene miedo. El pasado domingo 13 de enero esta mexicana de 30 años volvía a su casa por la tarde tras llevar a su hija a rehabilitación cuando cinco hombres y una mujer la rodearon en las escaleras dentro de una estación de metro e intentaron, sin éxito, llevársela, según cuenta. Incluso recuerda que escuchó cómo le ponían un precio: “Por esta te dan 20”.

Tras un forcejeo, Graciela pudo huir y subirse a un vagón. “Pienso en aquellas personas que no pudieron escapar y que ahora recordamos como un número más en las tablas de la Secretaría de Seguridad Pública”, dice. El suceso ocurrió en Chabacano, una estación cercana al centro histórico de la capital y por la que pasan cientos de personas al día para acceder a alguna de las tres líneas con las que conecta.

Justamente líneas como esa, sumados a hilos de Twitter o publicaciones en blogs o Facebook, son necesarias para comprender este asunto más allá de la estadística. Es importante ponerle rostro a aquellas que denuncian y no descalificarlas con respuestas institucionales, como ha hecho la cuenta del colectivo.

PARA LEER

Un usuario de Twitter explica a detalle el mapa con los puntos peligrosos para las mujeres:

El hilo completo aquí.

POSDATA

Un testimonio más de una mujer, en el cual se repite el modus operandi del secuestrador finge una discusión de pareja:

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