La fast fashion daña al ambiente y degrada a la sociedad

La sobreabundancia de la moda rápida, fácilmente disponible, la ropa hecha a bajo costo, ha creado una crisis de justicia social y ambiental, afirma un nuevo artículo de una experta en salud ambiental en la Universidad de Washington en St. Louis.

“Desde la producción del algodón con uso intensivo de agua hasta la liberación de tintes sin tratar en las fuentes de agua locales, los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo, los costos ambientales y sociales involucrados en la fabricación de textiles están generalizados”, dijo Christine Ekenga, profesora asistente de The Brown School y coautora del estudio.

Este es un problema masivo. Los impactos sociales y ambientales desproporcionados de la moda rápida justifican su clasificación como un problema de injusticia ambiental global – Christine Ekenga

En el documento, Ekenga y sus coautoras, Rachel Bick y Erika Halsey, afirman que las consecuencias negativas en cada paso de la cadena de suministro de moda rápida han creado un dilema de justicia ambiental global.

“Si bien la moda rápida ofrece a los consumidores la oportunidad de comprar más ropa por menos, los que trabajan o viven cerca de las instalaciones de fabricación de textiles soportan una carga desproporcionada de peligros para la salud ambiental”, escribieron las autoras.

“Además, el aumento en los patrones de consumo ha creado millones de toneladas de desechos textiles en rellenos sanitarios y entornos no regulados. Esto es particularmente aplicable a los países de ingresos bajos y medios, ya que gran parte de estos desechos terminan en los mercados de ropa de segunda mano. Estos países a menudo carecen de los apoyos y recursos necesarios para desarrollar y hacer cumplir las salvaguardas ambientales y laborales para proteger la salud humana”.

En el documento, las investigadoras discuten los peligros ambientales y ocupacionales durante la producción textil, particularmente para aquellas personas que habitan los países antes mencionados, y el tema de los desechos textiles. También abordan una serie de soluciones potenciales, incluidas las fibras sostenibles, la sostenibilidad corporativa, la política comercial y el papel del consumidor.

A nivel mundial, cada año se compran 80 mil millones de prendas nuevas, lo que se traduce en 1,2 billones de dólares anuales para la industria mundial de la moda. La mayoría de estos productos se ensamblan en China y Bangladesh, mientras que los Estados Unidos consumen más ropa y textiles que cualquier otra nación en el mundo.
Aproximadamente el 85 por ciento de la ropa que consumen los estadounidenses, casi 2 mil millones de kilos al año(37 kilos por estadounidense), se envía a los vertederos como desechos sólidos.

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