III. Las grietas de la Ciencia Hegemónica

La siguiente entrada es una transcripción de la conferencia “Las grietas de la Ciencia Hegemónica”, presentada por nuestra compañera y Maestra en Ciencias Karla Castillo en el marco del 2° Encuentro “Las y los zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad”. La incluimos como la tercera entrega de la Serie “Ciencia y Tecnología de la Liberación”, en la cual revisamos algunas de las alternativas a las formas convencionales de realizar investigación científica.

Las Grietas de la Ciencia Hegemónica: Análisis y rutas para la Ciencia y Tecnología de la Liberación

Para fines discursivos, hablaré en femenino la mayor parte del tiempo porque estamos en contra del sistema patriarcal en el que vivimos y porque la ciencia hegemónica, a lo largo de su historia siempre ha tratado de invisibilizar a las mujeres en su quehacer científico.

En esta presentación les hablaré un poco sobre los problemas que presenta la ciencia hegemónica desde el por qué se hace, cómo se hace, quienes y donde la hacen y cómo se va levantado el muro de la ciencia tradicional. Veremos como esta y otras formas de hacer ciencia impactan de forma positiva o negativa en la producción y en el uso del conocimiento, dependiendo también de si estos procesos son abiertos o cerrados. Y cuando hablo de otras formas de hacer ciencia o de ciencia otra, me refiero a la ciencia que ya se está haciendo fuera de los cuatro muros de un laboratorio científico de cualquier institución.

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Primero vamos a revisar las bases que sostienen el muro de la ciencia hegemónica, y vamos a ver que este tipo de ciencia por lo general se rige por los principios de legalidad que corresponden a intereses políticos y económicos, aunque no necesariamente la legalidad es justa, y esto ya lo mencionó la Dra. Fabiola Méndez en su ponencia en donde nos habló de cómo se destinan recursos para el desarrollo de armas, lo cual es completamente reprobable.

¿Por qué se hace la Ciencia Hegemónica?

Entonces. ¿Por qué se hace la ciencia hegemónica? la ciencia y el poder están estrechamente relacionados y definimos el poder como el dominio, el imperio o la facultad y jurisdicción que una o varias personas tienen para mandar o ejecutar algo. ¿Para qué? La ciencia como instrumento de poder y mantener siempre un control.

Muchas veces también se hace por investigadores que buscan tener reconocimiento, para obtener más publicaciones en revistas indexadas y que sus publicaciones sean las más citadas, para obtener también puntos, subsidios, congresos, becas y mejores plazas de investigación. Por explotar y apropiarse de forma desmedida los recursos naturales y por acumulación, el conocimiento científico al servicio del capital.

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¿Cómo se hace la Ciencia Hegemónica?

¿Cómo se hace esta ciencia hegemónica? Bueno, principalmente promueven valores alejados de la comunidad y se lucra cerrando el conocimiento. Hay una verticalidad, siempre hay personas con autoridad y poder que deciden de forma unilateral que hacer o no hacer en la ciencia según sus propios criterios.

Cerrando el conocimiento

En la actualidad, y como nos han explicado en otras ponencias, la comunicación de la ciencia hegemónica se basa en las revistas científicas, las cuales se encargan de editar, distribuir y facilitar el acceso a las producciones de las científicas a cambio de dinero, por lo cual, sólo las científicas con posibilidad económica de adquirir esas revistas o artículos científicos tienen derecho a esa información. Las instituciones que se dedican a la investigación reciben subvenciones del sistema público y privado con las que costean los gastos de estudio y de personal. Las y los científicos aprovechan estos recursos para generar nuevos conocimientos que posteriormente publican en revistas científicas, estas últimas cobran una cuota de suscripción a las organizaciones para que esas mismas científicas que producen contenido tengan acceso al conocimiento generado en otros sitios, estas cuotas suelen ser muy caras y pocas personas o entidades pueden pagarlas impidiendo la innovación a bajo nivel.

Tomando en cuenta todo esto, el principal problema de las revistas científicas hoy en día es que las ciudadanas tienen que pagar DOS veces por algo que se ha costeado con sus impuestos, por obtener información que no sabe si va a ser útil para los propósitos de una investigación y por producirla. Además, cuando la científica decide enviar los resultados de un estudio a una editorial está renunciando a una gran parte de sus derechos sobre este trabajo, entonces las revistas científicas se apropian de ellos y no permiten distribuir y reutilizar la información generada sin su permiso.

Se hace también promoviendo la competencia, lo cual hace que muchos grupos de trabajo en lugar de colaborar y trabajar juntas uniendo sus esfuerzos y conocimientos, compitan entre ellas para tener más reconocimiento.

Y al hablar de tecnología cerrada nos referimos a que desarrollan y usan tecnología de alto costo a la que no cualquier investigador o grupo de investigación tiene acceso y que además generan un bajo impacto social porque sólo una pequeña élite tiene acceso a ello.

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¿Quienes hacen la Ciencia Hegemónica?

¿Quiénes son los que forman parte y desarrollan esta ciencia hegemónica?  Todos aquellos investigadores que aceptan estas condiciones de verticalidad, competencia, reconocimiento. Científicos que muchas veces están tan abstraídos en su especialización que ni siquiera cuestionan el entorno político y económico en el cual se desenvuelve la ciencia que ellos mismos desarrollan. Es más, muchas veces ni siquiera se preguntan las implicaciones que sus estudios tienen en las personas o en la naturaleza.

Muchos de ellos se convierten en autoridades simbólicas y que heredan plazas. Esto evidentemente entra en la parte negativa porque no dan oportunidad a que otras personas desarrollen y demuestren sus capacidades en el campo de la investigación, lo cual nos lleva de nuevo a la competencia porque las plazas en las universidades y las instituciones están limitadas.

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¿Dónde se desarrolla la Ciencia Hegemónica?

¿Dónde se realiza esta ciencia tradicional? Pues principalmente en las universidades y centros de investigación (ya sean públicos o privados) y que tienen los recursos para hacer investigación científica. Esto se convierte en un problema cuando el conocimiento que se genera en estos espacios no es público aún cuando muchas veces el financiamiento que reciben si lo es.

Entonces regresamos de nuevo a que el conocimiento se cierra otra vez a una pequeña élite. También se realiza en laboratorios de empresas transnacionales que siempre intervienen, desplazan y despojan recursos y territorios en comunidades que nunca son tomadas en cuenta.

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Las Alternativas a la Ciencia Hegemónica

Señalando todos estos problemas de la ciencia tradicional, es como vemos que se levanta este muro que no permite hacer una ciencia libre. Y que los impactos que puede tener son mayoritariamente negativos, aunque también tiene impactos positivos en cuanto al desarrollo del conocimiento científico, aunque mucha de esa información que se produce, está cerrada y solo al alcance de unos pocos.

Vivimos tiempos de una incipiente democratización de la ciencia, proyectos como los biohackers, el movimiento maker y los postulados filosóficos que dieron forma a las Tecnologías Libres (software y hardware), han fracturado parte del muro que se sostiene desde la ciencia hegemónica.

Así es como han surgido diversos grupos y redes de ciudadanos; estos grupos emergen desde diferentes sectores de la sociedad civil y se organizan alrededor de cuestiones tecno-científicas (sobre todo en relación a la salud y medio ambiente). Activistas y expertas se implican activamente en la producción de datos científicos, poniendo en cuestión la autoridad científica y la legitimidad de las instituciones públicas, todo esto con la idea fundamental de que el conocimiento científico, como todo conocimiento, es parcial, falible y en gran medida contextual, es decir, la ciencia al ser imperfecta, duda permanentemente de sí misma, porque se está construyendo continuamente, en la ciencia no hay verdades absolutas.

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¿Cómo podemos empezar a construir una ciencia comunitaria?

Para responder esta pregunta primero hay que ver el otro tipo de ciencia que se está haciendo fuera de las universidades y de los centros de investigación. Ahora existen alternativas para evitar los problemas que expliqué anteriormente, la ciencia está hecha para ser abierta; ciencia es descubrir nuevas cosas que todas podamos aprovechar sin tener que pagar por ello.

El movimiento de ciencia libre retoma la apertura y colaboración de la ciencia tradicional y la combina con nuevas herramientas digitales para poner a libre disposición no sólo artículos científicos (los llamados papers) sino también datos científicos, software, notas de laboratorio, protocolos de investigación, etc. La ciencia abierta es producir conocimiento científico de manera abierta y colaborativa, dejando disponibles los instrumentos de trabajo, así como los resultados que se obtienen a lo largo de ese proceso.

BioHackers: Llevar la ciencia a la calle y a los espacios comunes como primer paso.

El DIYBio (Biohackers) es un movimiento que aboga por el acceso gratuito, libre y práctico a la información científica enfocada a la biología, bioquímica o bioingieniería. La idea fundamental es que, si se favorece el acceso a ciertas herramientas y se permite la participación de grupos más diversos en el desarrollo científico, se puede dar un gran impulso a la innovación. Esto mismo ocurrió con la informática: poner la tecnología en manos de todos los usuarios. En estos colectivos DIYBio se ofrecen debates y pláticas de divulgación, pero también hay laboratorios donde las personas pueden averiguar si los alimentos que consumimos son orgánicos o no, conocer nuestra historia genética, promover avances médicos como hizo un grupo de estudiantes eslovenas que desarrollaron una vacuna contra Helicobacter pylori, una bacteria que produce úlceras estomacales.

Sin embargo, estamos en un momento donde la biotecnología toca grandes cuestiones éticas (sobre todo cuando es aplicada a la agricultura) ya que la mayoría de las innovaciones en biotecnología conllevan riesgos e incertidumbres. Es por eso, que este movimiento tiene un código de ética que promueve la calidad y respeto por los seres vivos, que la biotecnología sea utilizada para el beneficio de todo el mundo. La ciencia hegemónica ni siquiera tiene un código de ética porque responde a la legalidad de sus gobiernos. Los efectos de esto son evidentes y como ejemplo emblemático tenemos el reciente caso de He Jiankui que aprovechó la laxitud de las leyes en China respecto al uso de embriones humanos para investigaciones científicas y que ha llevado a la abominable creación de las primeras niñas transgénicas.

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Ciencia Ciudadana: Involucrar a las comunidades en los primeros pasos de la investigación

El internet también permite descentralizar la información y trabajar con ella desde cualquier parte del mundo. La Ciencia Ciudadana aprovecha las nuevas posibilidades de comunicación y surge en respuesta a la necesidad de algunos científicos por reunir, clasificar y analizar grandes cantidades de datos. Estas colaboraciones masivas que se pueden dar a través de la ciencia ciudadana permiten investigaciones a escalas continentales y globales y esto con el tiempo lleva al desarrollo de conocimiento que una sola científica no lograría por sí misma.

Entre las características de este tipo de ciencia se encuentran: (a) cualquiera puede participar; (b) las participantes utilizan el mismo protocolo para que los datos recabados puedan combinarse y ser de alta calidad; (c) los datos pueden ayudar a las científicas a obtener resultados reales y; (d) una amplia comunidad de científicas y voluntarias trabajan juntas y comparten datos a los que el público tiene acceso.

La ciencia ciudadana se puede ver como una forma en que “los verdaderos científicos” aprovechan el trabajo de grandes números de personas distribuidas ampliamente por todo el mundo observando eventos y fenómenos naturales, aprovechando la experiencia y percepción de la gente para tener una mejor comprensión del mundo. La idea detrás de estos proyectos es que cualquier persona en cualquier lugar puede participar en investigaciones científicas significativas.

Algunos ejemplos de Ciencia Ciudadana

Proyecto Galaxy Zoo: El proyecto cuenta con miles de ciudadanas científicas distribuidas alrededor del mundo, las tareas de este proyecto consisten en clasificar galaxias por medio de análisis de fotos. Cada ciudadana científica visualiza una serie de fotos de galaxias y para cada una responde una serie de preguntas de opción múltiple indicando la forma que posee la galaxia o si posee algún elemento extraño o no.

NaturaLista: Es una plataforma donde cualquier persona puede registrar sus observaciones, subir fotos, generar discusiones entre expertos y aficionados, identificar especies, el lugar donde se encontraron. Si entramos a su página podemos ver que hay registros de todo tipo de organismos, hongos, plantas, mamíferos, insectos, animales marinos, podemos ver también que hay un mapa que nos muestra donde se han llevado a cabo esos registros y gráficas donde se ve además la estacionalidad y los estadios de los organismos observados.

La ciencia ciudadana nos demuestra que todo y todas podemos ser científicas.

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¿Cómo se hacen estas Ciencias Otras?

Quizás el principal referente de esta nueva forma de hacer ciencia, llevándola por fuera de las instituciones tradicionales y liberando la información (Open Source) es Richard Stallman, un programador estadounidense que trabaja en el laboratorio de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Massachusets, ha sido también activista y fundador del Sofware libre.

El Movimiento de Software Libre busca dar libertad a los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, cambiar y mejorarlo de forma comunitaria (cuando hablamos de software nos referimos al conjunto de programas que permiten por ejemplo a una computadora realizar ciertas tareas). Richard Stallman está en contra de los derechos de autor y como parte de su activismo, también apoya proyectos para liberar libros y desalienta el uso de tecnologías de almacenamiento como los dvds. De esta forma Stallman es uno de los primeros investigadores que promueve esta lógica de hacer ciencia horizontal, gratuita y para todas.

Cabe hacer un apunte sobre la importancia de apoyar proyectos como estos, que dependen de la propia comunidad que les da forma y se beneficia de ellos. Se han hecho críticas hacia las revistas científicas y al mismo tiempo han reconocido la labor del Sci-Hub para la liberación del conocimiento. Pero ¿Cuántos investigadores están dispuestos a seguir publicando en aquellas revistas científicas que Sci-Hub hackea sólo porque son revistas indexadas? ¿Y quienes de los que siguen usando la plataforma de Sci-Hub han apoyado y cuánto dinero le donan al proyecto para que siga resistiendo? ¿Quiénes están dispuestos a publicar sus investigaciones en revistas autónomas y qué esas investigaciones sean evaluadas por la misma comunidad y no por un sistema de pares?

Movimiento Maker: El Código Abierto llega al Hardware

Otro movimiento que también se identifica con el concepto Do It Yourself (DIY), es el Movimiento Maker. Las makers empezaron a construir y desarrollar lo que se conoce como tecnología de garaje, con los mismos principios que plantea Stallman con el Software Libre.

Quizá el mejor ejemplo para entender lo que implica la lógica Maker, lo da la plataforma Arduino. Esta placa que permite programar un microcontrolador, crear prototipos y aplicarlos de formas muy variadas, ha revolucionado nuestra relación con la tecnología. Gracias a que sus códigos son simples y a la inmensa comunidad que lo está utilizando en todo el mundo, Arduino permite a cualquier persona interesada acercarse al mundo de la robótica, la domótica y la electrónica aplicada al control de procesos.

La suma de ambos movimientos, software y hardware libre, hace posible el desarrollo de laboratorios autónomos que de otra manera serían demasiado costosos.

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¿Por qué hacer Ciencia Comunitaria?

Entonces si recuerdan en las fotos anteriores, la base que sostiene al muro estaba conformada por el poder, la acumulación, el reconocimiento y la explotación (no sólo de recursos naturales, sino también de personas). Y nosotras pensamos que la Ciencia Comunitaria sólo se dará transformando la base de ese muro.

Entonces lo que vemos aquí ya no es un muro, sino un conjunto de esfuerzos por tratar de hacer otros tipos de ciencia. Estos ejemplos de ciencia libre tienen sus pros y sus contras, la Ciencia Comunitaria tendría que tomar las cuestiones positivas de cada tipo de ciencia y adaptarla a sus necesidades, por ejemplo: En el movimiento biohacker uno de sus códigos de ética es el respeto a la vida en todas sus formas, la ciencia comunitaria tendría que ir más allá, no sólo respetar la vida sino también defenderla, defender los espacios donde se encuentran esas formas de vida (defender el territorio).  Los biohackers tampoco resuelven problemas comunitarios o sociales necesariamente, ni aplican en sus espacios el concepto de horizontalidad, porque, aunque estén haciendo ciencia fuera de las instituciones pueden seguir replicando este modelo de verticalidad.

Lo mismo pasa con la ciencia ciudadana, donde miles de personas recolectan datos pero al final sólo las figuras de autoridad son las que obtienen el reconocimiento (no sólo académico sino también el económico). La comunidad que se involucra en estos proyectos tampoco es considerada para decidir sobre las aplicaciones de la investigación. Entonces, la ciencia ciudadana tampoco es horizontal y no diluye necesariamente las formas de control y explotación de la ciencia convencional.

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¿Cuál es nuestra propuesta?

Hagamos todo esto que ya se hace en las otras ciencias, pero cambiemos nuestros porqués y nuestros objetivos. Por ejemplo, que nuestro objetivo sea tener una vida digna ¿Cómo? Pues con sustentabilidad, equidad de género, defensa del territorio, liberación del conocimiento, con laboratorios autónomos y autogestivos, donde todos y todas seamos científicas en una completa horizontalidad, donde tengamos como propósito resolver los problemas y las necesidades comunitarias.

Entendemos que para lograrlo, necesitamos mantener el diálogo con las universidades y los centros de investigación porque continúan generando conocimiento. Pero es importante señalar que nuestra propuesta de ciencia comunitaria no sólo se queda en lo que podríamos hacer, sino que ya lo estamos haciendo, porque no sólo se trata de señalar los errores de la ciencia tradicional y hacer propuestas que queden en el aire, sino hay que actuar.

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En este pequeño e incipiente esfuerzo al que llamamos Colectivo Alterius, inspiradas en todos los ejemplos de ciencia libre que acabamos de ver, tratamos de liberar la información con divulgación científica, escribiendo notas científicas y traduciendo artículos científicos que están en otros idiomas, al español, tenemos en construcción una biblioteca abierta, todo esto aprovechando el alcance que puede tener el internet.

Tratamos de desarrollar ciencia en espacios públicos, en la calle, en nuestras casas, o laboratorios autónomos como lo hacen los biohackers, de incluir a la comunidad como lo hace la ciencia ciudadana. También desarrollamos tecnología basada en el código abierto tal como lo hacen los makers, e incluso, como nos han enseñado los pueblos originarios, estamos tratando de crear comunidad incluso en lugares donde la comunidad es inexistente.

Tenemos una red de huertos donde tratamos de recuperar espacios para la agricultura, tratamos de insertar protocolos de investigación enfocados a mejorar la agricultura en la ciudad y desarrollamos tecnología código abierto… Tratamos, tratamos, tratamos y no nos detenemos aunque tengamos que caminar de manera pausada.

La ciencia comunitaria es una ciencia en construcción. Estamos conscientes de que, si trabajamos todos y todas juntas, actuando colectiva e inteligentemente, podemos ir más lejos, más rápido, creando entre todas prácticas para una investigación más abierta, transparente y participativa.

Texto: Karla M. Castillo Espinoza

* Esta propuesta está dirigida, sobre todo, a quienes se formaron como investigadoras pero que no encontraron espacios dignos para desarrollarse y a quienes están dentro de las estructuras convencionales pero que han identificado sus fallas y buscan alternativas para trabajar sin los nocivos efectos de un sistema basado en la competencia.


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