Rogers Waters, la concepción prenatal del sonido.

28 de noviembre, el viento se deshilvanaba con un ritmo salvaje, estremeciendo los bordes de una ciudad que siempre ha de estar a disgusto con su propia cotidianidad. Las luces de un sol sonoramente eclipsado, el ambiente ansiosamente triangular, la dispersión de colores que espesamente desencadenaban una y otra vez las tonalidades mágicas con las que el mundo se reconcilia consigo mismo.

Roger Waters estuvo entre nosotros con el estruendo pictórico de su más reciente gira Pink Floyd´s US+THEM en esa concepción prenatal del sonido. El Palacio de los Deportes chirritaba de sentimientos de esos qué uno nunca terminan de explicarse, el tumulto glorificado de rostros persistentes en lo subjetivo, lo irreal, lo transversal que puede ser la comunión de México con la música, su música. A las 9:30 sin demora alguna la atmósfera de un Palacio a reventar sucumbió ante un Waters desbordado en la sicodélica sinfónica de la transparente fantasía cómo un revuelo de luciérnagas

Dark Side Of The Moom colapsaba nuestro instinto filosófico; nuestras formas tétricas de recrear el universo.

La noche fue dejando su arcoiris de imágenes: un mundo descarnado, innecesario, rotundo e invariablemente en estado de putrefacción; un rompecabezas siniestro. Canciones cómo: Another Brick In The Wall, Sheep, Money y Time nos fueron enredando cadenciosamente por esa ambiente galáctico y subversivo que sin temor a equivocarme solo Waters puede lograrlo. Quienes esperaban un poco de lo mismo, lo encontraron sin embargo la creatividad y la sorpresa nos dieron una palmada en el inconsciente: desde ese momento entendimos que la tierra es un triangulo que gira al compás de 6 hermosos colores.

La voz se colapsó cuando Waters intento hablar, llamaradas de gritos seguido de un potente: ¡ Rogers !, Waters se limpiaba una “basurita” en el ojo, conmocionado guardo silencio unos cuantos minutos para recibir todo el cariño, respeto y solidaridad de México. US+THEM puede ser esa Resistencia melódica a los peores males de la humanidad: pobreza, desigualdad, desolación. El término del concierto fue brutal: Comfortably Numb. El señor Waters estuvo entre nosotros: bendita sea la música porque de ella será siempre el ritmo galáctico de nuestro pensamiento.


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