Luciana Villegas #VocesVioletas

#VocesVioletas es un espacio semanal dedicado a compartir poesía escrita por mujeres de México y Latinoamérica.

Luciana Villegas es egresada de la carrera de actuación en CasAzul Artes Escénicas Argos en 2011. Trabaja en publicidad (copy y dirección de arte), además de desarrollar la escritura y fotografía, realizando diversos ejercicios que ha publicado de manera continua en plataformas como ERRR Magazine y Cultura Colectiva.

En 2016 publicó su primer libro ‘La Selva’ (poesía ilustrada). Éste fue presentado a finales de Septiembre del mismo año en la galería de Cultura Colectiva, con el patrocinio adicional de Mezcal Unión, Perrier y Expendio Records.

En 2018 publicó dos poemarios: Instrucciones para estornudar y I cannot carry a name,  ambos trabajos van acompañados de fotografía e ilustración.

A continuación presentamos una breve selección de su obra poética:


El futuro es estúpido

el futuro es estúpido, así como lo es recordar el pasado,

así como seguir perdiendo el tiempo desdoblándonos,

creyendo que antes se estaba más que bien o peor,

así como decirse limitado

o pretender justificarse por los padres,

por la circunstancia,

que la nobleza de sangre

o pobreza de crecimiento,

que si es blanca, morena o casi negra,

que si los centímetros le sobraron o se quedó en la niñez:

eres grasa, carne o hueso y realmente los tres,

con rayas, olores, pelos y sin perdones.

No se es mejor que otro;

ni patriarcado ni matriarcado,

no es ojo por ojo,

cuál ganancia,

ni elegir un partido,

mucho menos tener la razón,

o sentirse ajeno.

No creo en la democracia,

no creo en la venganza,

no creo en las diferencias

y menos, en agradar;

para mí no existe lo fino, lo moderno o la calidad;

no me parece lo corriente malhecho y vulgar.

Habría que dejarse de creer,

de tomarse en serio,

de formularse una opinión y sentir la imperiosa necesidad de compartirla;

habría que callarse la boca y empezar a gritar,

ya sin otra cosa más que la anulación del bien y el mal;

nadie sabe nada,

el plano,

tablero,

jueguito,

la divertida confusión e ignorancia,

de invertir en tu cabeza,

en los planes,

estrategias,

jugadores,

sin saber a dónde irá a parar esto,

a  ningún  lado,

a    ningún    lado,

a        ningún        lado,

 

así tres veces que es el número perfecto,

de acuerdo a los astros, a la religión, a la mística pasta de palabras en bocas,

de imágenes en cadena,

de lo que alguien dijo a otro alguien que se lo leyó a ninguno y ese se lo cantó a uno más que bien podrías haber sido tú pues es que realmente nunca te has ido,

¿no recuerdas? Si siempre has estado aquí.

Así como esa sensación que no te abandona,

que te hace revoltijo los órganos y te hace cuestionarte

cuando te despierta la madurez a la mitad de la noche,

te asalta y te hace ver que todo se acaba,

pero no,

no se acaba,

y eso te aterra aún más;

volvamos entonces al principio,

a cuando decía que no existe el futuro o algo así,

creo también hablaba de política y sexo,

de que me han roto el corazón y

nada: ahora ya no recuerdo nada.

Es que dejé de darle importancia

al ver la trampa,

al distinguir todas la posibilidades.

El tiempo perdido no grita, susurra,

te arrulla y perturba,

pero dije que estaba en el principio y ahora creo que voy a la mitad.

¿Ves cómo pasa el tiempo?

Me quema los talones y me siento estúpidamente humana;

no,

no me gusta esa palabra,

tampoco el poder y existe:

vibra inevitablemente,

así como mi voz,

así como lo que deberías dejar de esconder.

Ya, ya casi termino pero no quiero llegar al final,

¿No ves cómo lo evado?

Así como mi educación,

no la primaria ni secundaria,

tampoco el vientre.

Hablo de mi unión con cualquier ser vivo

y lo poco que me he permitido escuchar;

no insistas más en apretarme,

condicionarme,

ni yo quiero hacerte reír o gustar:

esto no viene del fastidio ni es furia;

es la mayor paz que puedo proclamar.


Herencia

soy bruja,

sé,

que tú sabes,

que yo sé,

que juegas con fuego,

la mirada evasiva,

penetrante,

que no miente,

austera me vi,

paciente,

creyente,

de pasos pequeños y risa nerviosa,

sin atreverme a golpear,

lenta y sudorosa,

como animal ofrendado,

no crees,

no ves,

la rueda,

todo regresa,

la disección sin anestesia,

de tus acciones invisibles,

el hilo de los insultos,

la perversidad,

jocosa,

que ya vi,

contemplé,

ahora muero y no lo evito,

porque leer el futuro hiere,

Soy esto,

que no sé,

que da miedo,

pero más poder,

aunque creas que no veo,

ni que juego con fuego,

ya te habia contado,

del origen,

de los sueños adolescentes

y las palmas quemadas,

de mis líneas abiertas,

porque soñar despierta es una maldición que ya no me quito,

no elegí otro camino,

y solo espero que lleguen más días como hoy.


 

No fémina

Me enferma, sí, me enferma,

me enferma pensar en mi crianza,

en la crueldad implícita, en las limitaciones que abundan dentro del terror,

la pavorosa sensualidad de la tibieza,

ésa que tanto me asquea.

La connotación,

fémina latina,

aquí no hay opción: una cara, un cuerpo, una línea,

disminuida,

¿y si quiero que mi carne tiemble?

¿y si pienso en pezuñas no en manos?

¿Qué pasa si rompo mi vientre y no acompaño a nadie?

Si prefiero caminar, caminar, caminar más y adentrarme en el hueco de la fractura,

ésa que traigo de nacimiento, mármol negro,

la expuesta,

la que me ha obligado a traspasar la superficie,

que me hace sentirme perdida porque nunca encajo,

y es que, ¿cómo voy a encajar si soy un monstruo?

expuesto,

así, sintiéndome masculino, dentro de un cuerpo que pertenecía dentro de un horno, moldeado, bien moldeado, no mutilado,

menos llorando sin razón.

Ahora, plebiscito,

porque ya brotaron las gardenias, ya se manifestaron las astromelias,

las palmas que hablan de resurrección,

de cargarse en pedazos porque no existe una sola semilla,

y ya se ha anunciado la sequía.

Bruto aforismo,

la vida,

tremendo estar aquí,

habitar,

dándose cabida, como fariseo,

diciendo prepararse,

y yo, sin vestiduras,

me enfermé por no tener cintura, me enfermé,

enferma, y el ocaso me atravesó,

fémina,

no, a mí me van buscando otro nombre,

porque yo huelo a revolución y he cegado al hombre como el Sol.


Género fluido

pelito en la barbilla y no melocotón,

salpícame,

siente tus garras crecer,

tu mente encoger,

no las casillas del abecedario,

ni la burguesía y su proletariado,

letrado en humildad,

carece de abstinencia porque nada importa,

oblígate a ir sin ropa,

a ser un número más,

latinoamericano,

o de la causalidad,

axilas con perfil de rodilla,

pero no caen,

las exprimen tu mesura,

ya dijimos que íbamos sin frenos,

a romperse los dientes y enseñar los senos,

porque,

corazón,

tú también estás en el suelo,

aquí en el asfalto,

ardiendo,

en una lápida que te vendieron como cuna,

cuya inscripción no lleva tus logros,

ni los de tus fluidos,

va a fracturarse así como los huesos,

pero sin gemidos,

escupe,

mejor,

escupe,

y no quieras definirte,

saco cicatrizado,

mal si no te has vaciado,

me gusta que no tengas apellido,

tu trabajo,

gustos

y cuenta bancaria son lo de menos,

da igual si te han comido las nalgas

o unas perras ansias,

déjame oler tus días en la tierra,

cuando no sabías que existía la civilización.


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