La legítima denuncia del acoso

Por Melissa Benítez

El último libro de la académica Marta Lamas titulado “Acoso, ¿denuncia legítima o victimización?”, construye un argumento para trivializar las denuncias de acoso a partir del concepto de americanización de la modernidad del filósofo Bolívar Echeverría, quien teoriza sobre el proceso de globalización de la cultura estadounidense, vivido a partir del Siglo XX y que permea en todos los ámbitos (cultural, educativo, político, económico y científico) de nuestra sociedad. La autora propone sumar al movimiento feminista como uno más de estos ámbitos pero reduciéndolo ideológicamente al feminismo radical o de la dominación (dominance feminism).

Sin embargo, afirmar que la americanización del feminismo en México cause que las ideas del feminismo de la dominación1Es un feminismo punitivo porque parte de castigar o prohibir más allá de proponer respuestas de tinte estructural o educativo; por ejemplo, se prohíbe la prostitución pero no se piensa en un marco laborar adecuado para quien decida ejercerla. sean hegemónicas y esto tenga como consecuencia una suerte de pánico moral en todos los espacios (donde, según la autora, la categoría de acoso se exagera) y que a su vez eso genere que toda conducta masculina sea vigilada o sancionada, tomando medidas punitivas injustificadas que violan la presunción de inocencia (o el ‘debido proceso’), implicaría analizar el problema de forma simplista y ver una realidad mutilada.

Pareciera que Lamas no considera la diferencia entre ser mujer feminista en México (donde matan en promedio a 9 mujeres al día, según ONU Mujeres) a serlo en Estados Unidos. Tampoco toma en cuenta la propia producción de debates, propuestas teóricas, trayectorias y organización política de los múltiples feminismos en nuestro territorio.

Marta Lamas difundiendo su libro en los medios hegemónicos | Imagen de Foro TV

A pesar del variado abanico de dichos feminismos y contextos que convergen en el país, considero que en todos ellos existe un común denominador; visibilizar y señalar el acoso como un problema estructural. La denuncia como herramienta para visibilizar el problema del acoso ha significado esfuerzo y organización por parte de las mujeres que han demostrado que se trata de una práctica normalizada en todos los espacios donde vivimos, a pesar de que el proceso de comenzar una denuncia es difícil y doloroso, ya que va impregnado de culpa, impotencia y vergüenza.

Según Liz Nelly podríamos definir la violencia sexual como “Cualquier acto físico, visual, verbal o sexual” vivido por una mujer o niña que “en ése momento o posterior, sea como amenaza, invasión o asalto, tenga el efecto de dañarla o degradarla y/o arrebatarle la capacidad de controlar el contacto íntimo”. Como bien señala Jill Radford 2Jill Radford, “Introducción”, en Diana E. H. Russell y Jill Radford (eds.), ‘Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres’, pp. 33-34., en esta definición se reconoce que hombres y mujeres experimentamos de forma distinta el mundo social pero prioriza nuestra experiencia y comprensión con las intenciones de los hombres. Por lo tanto, es congruente con uno de los principios que comparten todos los feminismos: el derecho que tenemos las mujeres a nombrar nuestra experiencia.

Considero que el análisis de Lamas agrava la situación y es potencialmente perjudicial, ya que los responsables del proceso de impartición de justicia en nuestro país podrían emplearlo para desestimar denuncias que se ajustan a esa definición, dentro de una actual realidad en que ya se suelen ignorar las denuncias de violencia por parte de las mujeres.

Recordemos que la ola del movimiento de denuncia #MiPrimerAcoso evidenció que, en promedio, este tipo de agresiones 3La mayoría consideradas como abuso sexual, de acuerdo a lo establecido en el Código Penal Federal. solemos vivirlas desde que somos menores de edad (Edades menores a los 8 años). Y tampoco olvidemos que el problema de fondo es que el acoso es la punta del iceberg de la violencia contra la mujer, que de seguir escalando concluye en feminicidio y que sólo el 10% de los casos de feminicidio ha recibido una sentencia condenatoria 4http://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20mexico/documentos/publicaciones/2017/10/violenciafeminicidamx%2007dic%20web.pdf?la=es&vs=5302.


Vídeo Recomendado

Referencias   [ + ]

1. Es un feminismo punitivo porque parte de castigar o prohibir más allá de proponer respuestas de tinte estructural o educativo; por ejemplo, se prohíbe la prostitución pero no se piensa en un marco laborar adecuado para quien decida ejercerla.
2. Jill Radford, “Introducción”, en Diana E. H. Russell y Jill Radford (eds.), ‘Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres’, pp. 33-34.
3. La mayoría consideradas como abuso sexual, de acuerdo a lo establecido en el Código Penal Federal.
4. http://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20mexico/documentos/publicaciones/2017/10/violenciafeminicidamx%2007dic%20web.pdf?la=es&vs=5302
Previo

El pico de la gallina

Siguiente

Taibo II se disculpó pero ya bajaron el dictamen que le permitía ser director del FCE

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *