Derrick Rose: las lágrimas de la vida

Cuando llegó a la NBA, Derrick Rose portaba el número 1 en Chicago Bulls y su posible legado estaba marcado. Tenía de frente a Jordan y era una promesa con elogios desde su debut: lo reconocían como un gran jugador y una posible la leyenda para los Bulls.

Llegó a la NBA junto con la generación de Lebron y Anthony, todo estaba puesto y su talento lo respaldaba.

Fue el mejor jugador de la liga en 2011 y tocó el cielo.

Estaba en la punta:con  todo el esfuerzo, el entrenamiento y la vida hacia la construcción de su legado, hasta que llegó una noche de playoffs en 2012:

Una lesión lo marcaría para siempre, nunca pudo regresar y ser lo que su talento le permitía ser.

Este accidente no le permitió levantar el oro en Londres 2012 junto a una generación dorada del basquetbol estadounidense. Y así fue como se perdió de la temporada 2012-2013.

Luego, volvió y otra noche frente a Portland al inicio de la temporada 2013-2014 atacó el diablo del deporte sobre las rodillas, otra vez:

Después dos lesiones jugando ya para los Knicks de New York. Fue a Cleveland para jugar al lado de Lebron y su tobillo se dobló. Todos los comentaristas lo dijeron: este es el fin de su carrera, es de papel.

Rose volvió con Minnesota, por la perseverancia que exige el deporte, por la competitividad y la adicción a la adrenalina, porque el deporte tiende a lo bueno y a contar las mejores historias, hace unos días en una noche mágica Rose anotó 50 puntos y jugó el que pudo haber sido uno de los mejores partidos en su carrera. Sonó el pitido final y Rose de inmediatamente derramó lágrimas, como niño, decían los encabezados, pero más como niño, como humano.

Él demostró lo que pasa en la vida cotidiana de muchos, todos somos Derrick Rose en nuestra vida, nos caemos durante todo el camino, y hay días, en los que todo el esfuerzo vale la pena, y hay días en los que triunfamos, y hay días en los que todo lo que nos ha pasado en nuestra vida nos provocan lágrimas. Aunque esos días sean los pocos, los menos.

La carrera de Rose pudo haber sido de las mejores en la NBA, hoy su historia es una de las mejores en el deporte moderno.

No sabemos si veremos una gran temporada de Rose u otra lesión, su lección y su legado están ahí y eso nadie se lo puede robar.


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