México tiene un idilio con el agua embotellada y viene de la desconfianza en nuestras autoridades

México es famoso por muchas cosas. Sus playas, atardeceres, comida y su amor por el agua embotellada. A más de uno nos sigue sorprendiendo ver una película de otro país, generalmente de Estados Unidos, y que los personajes se levanten con una sed impresionante en medio de la noche para ir corriendo al grifo del agua ¡y tomarse un tremendo vaso!.

En lo personal, siempre me quedo pensando y no le saldrá más caro el caldo que las albóndigas cuando en Paranormal Activity o algo así, se toman el vaso de agua cristalina. Es más, pocas veces vemos garrafones en estas ficciones o la televisión de realidad gringa.

La pasión de los mexicanos por el agua embotellada, que es equivalente a su aversión de acercar un vaso al grifo de la cocina, está documentada de manera estadística. Por ejemplo, el año pasado estuvo circulando la nota de que el 71% de los mexicanos prefiere beber agua embotellada “a pesar de más cara”, y sin discriminar si viene de un garrafón de 20 litros, el chico de 5 litros del minisuper o [la peor] cientos de botellas al año de  1 litros para esa sed en plena calle.

El reporte de El Universal del 2017, con datos del INEGI, afirma que esto se debe a la poca confianza en las redes públicas, asunto que la verdad es realmente variable ya que cada municipalidad es responsable de su tratamiento. Por ejemplo [y esto es  anécdota personal] es muy conocido que en Calvillo (Aguascalientes) o Encarnación de Díaz/Lagos de Moreno (Jalisco) hay agua con una calidad mucho menor que en municipios vecinos, y esto se manifiesta desde el efecto de dientes manchados típico de dichas demarcaciones hasta enfermedades renales de diversos grados. Es más, hasta pobladores de estos municipios pueden afirmar que el agua de la llave se siente “más pesada” a la hora de lavarse el cabello, por lo que no se puede generalizar si resulta lo mismo consumirla en CDMX, Aguascalientes, Jalisco o Nuevo León.

Como dato curioso, 29% de los hogares rurales compra agua embotellada porque [simplemente] no les  llega alguna red pública.

Desde los dosmiles tempranos es famoso un negocio alterno al de los camiones de Ciel o E-Pura, pero que utiliza sus mismos garrafones. Resulta que en algunas ciudades es común encontrar mostradores automatizados o con poco personal, que hacen un proceso de cerca de una decena de pasos para volverlos a llenar con agua supuestamente sana y proveniente del grifo, sólo que con procesos de “purificación”.  Mientras que comprar una garrafa de 20 litros de Ciel cuesta hoy en día 32 pesos, este método sólo sale en 17.

Leemos en BBC Mundo algunas de las razones por las que los mexicanos prefieren gastar casi 200 pesos al mes (dato del INEGI) en agua son básicamente la desconfianza en organismos operadores (elegidos por autoridades) y que simplemente, los garrafones o botellas están ahí, en cada tiendita o incluso a domicilio.

Dice la nota:

En México hay un manejo inadecuado de los recursos hídricos y un servicio deficiente, advierten especialistas, quienes aseguran que el suministro suele ser insuficiente, irregular y de baja calidad.

Tres factores influyen en el elevado consumo de agua embotellada en el país, señala el Dr. Rául Pacheco-Vega, profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). “La poca confiabilidad en los sistemas operadores de agua, el incremento del acceso y la conveniencia del agua embotellada y la falta de una estructura regulatoria que controla esta industria creciente”, le dice a BBC Mundo.

Y es un tanto irónico que en esta falta de confianza, haya usuarios que vayan a negocios a comprar agua de la llave con algunos filtros y procesos.

Entra un concepto llamado estrés hídrico que es definido por Jorge Alberto Arriaga, coordinador del Observatorio Hídrico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como una desconfianza en el agua de la llave que es derivada de la misma falta de credibilidad de los gobiernos que la administran (o que otorgaron las concesiones).

En entrevista con Carmen Aristegui, el especialista Pedro Moctezuma refirió el día de hoy (a propósito de hechos recientes sobre el agua nacional) lo que decíamos al principio: que en otros países se consume agua de la llave, sin mayor problema.

¿Es realmente más sana el agua embotellada? En la nota de BBC Mundo un especialista refiere que da igual, aunque el mismo reportaje indica que irá a la alza el uso de filtros para complementar su limpieza.

Dice la nota:

Aunque no existe ningún “estudio exhaustivo comparativo” entre la calidad del agua embotellada y la del grifo, los mexicanos siguen consumiéndola embotellada y en el país la calidad es “aproximadamente igual”, señala Pacheco-Vega.

“La fuerte publicidad mediática de filtros de agua (…) junto con otros factores, como la falta de poder adquisitivo de los consumidores, han afectado las ventas de agua embotellada”, advirtió Euromonitor International en un informe de marzo pasado.

Posdata

En el último lugar que renté, la llave de la cocina tenía un filtro e incluso meses después me fue entregado uno nuevo para reemplazar. A lo mucho, limpie algunos vegetales. Nunca confíe lo suficiente, ni siquiera con la seguridad del filtro, en consumir regularmente agua del grifo.

Efectivamente, un problema de desconfianza.

PARA LEER

En Forbes se habla del negocio millonario del agua embotellada en México.


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