El cigarrillo electrónico también contiene sustancias tóxicas

El cigarrillo electrónico está ganando cada vez más adeptos entre los más jóvenes, pero son sobre todo los adultos quienes más uso hacen de él por una sencilla razón: creen que les ayuda a dejar de fumar, como han sugerido varios estudios.

Pero, aunque el vapor de agua contamina menos el aire que el humo del cigarrillo convencional, no es inofensivo para los seres humanos. De hecho, varios trabajos ya publicados habían detectado en el vapor sustancias como el diacetilo, el glicerol, la nicotina, la nicotirina, y el benceno, entre muchas otras.

Sin embargo, hasta ahora se desconocía si los cigarrillos electrónicos suponen una fuente de emisión de elementos inorgánicos, contenidos en los líquidos empleados o usados para la fabricación del propio aparato.

Hasta ahora se desconocía si los cigarrillos electrónicos suponen una fuente de emisión de elementos inorgánicos.

Un estudio ha analizado en la sangre de 150 personas la presencia de 42 elementos inorgánicos, incluyendo oligoelementos –necesarios para el organismo, pero que pueden ser tóxicos en altas dosis–, elementos inorgánicos considerados tóxicos por la Agencia para el Registro de Sustancias Tóxicas y Enfermedades (ATSD, por sus siglas en ingles), y otros menos frecuentes pertenecientes al grupo de las tierras raras dentro de la tabla periódica de los elementos.

La desconocida toxicidad de las tierras raras

Los análisis de sangre se realizaron en colaboración con la doctora Mihaela Badea, de la Facultad de Medicina de la Universidad Transilvania de Brasov en Rumanía, donde hay un uso masivo de este tipo de dispositivos.

Los resultados sugieren que no solo el cigarrillo convencional es una fuente de contaminación de elementos inorgánicos –algo que ya era conocido para elementos como el cadmio, entre otros–, sino que también el uso del cigarrillo electrónico supone una fuente externa de introducción de elementos inorgánicos –particularmente tierras raras– en nuestro organismo.

“El interés por estos elementos ‘raros’ es que algunos de ellos se usan en la fabricación de dispositivos electrónicos, y aparecen en la superficie terrestre y en los seres vivos como consecuencia de la mala gestión de la basura electrónica”, señala Luis Alberto Henríquez, coautor del trabajo e investigador en el departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

¿A qué toxicidad se enfrenta el organismo con la presencia de tierras raras? “La respuesta es que no se sabe”, confiesa Henríquez.

Pero ¿a qué toxicidad se enfrenta el organismo con la presencia de tierras raras? “La respuesta es que no se sabe”, confiesa Henríquez. Para el científico, en la actualidad “no se conoce qué tierras raras son ‘malas’ ni a qué nivel. Hay datos para algunas como el gadolineo, pero es una excepción”, relata.

Diferentes composiciones entre cigarrillos

Al comparar entre las muestras de sangre de no fumadores (grupo control), fumadores y usuarios de e-cigarrillos, los científicos mostraron que los fumadores tienen mayores concentraciones en su sangre de cobre, molibdeno, zinc, antimonio y estroncio; mientras que los usuarios de cigarrillos electrónicos presentan mayores concentraciones de metales como el selenio, la plata y el vanadio.

Además, los investigadores detectaron con mayor frecuencia elementos químicos como el berilio, el europio y lantánidos entre los usuarios de cigarrillos electrónicos (20,6%, 23,5% y 14,7%, respectivamente) en comparación con los fumadores de cigarrillos convencionales (1,7%, 19% y 12.1%, respectivamente).

El número de tierras raras detectadas también fue mayor entre los usuarios de cigarrillos electrónicos (11,8% de ellos mostraron más de 10 elementos diferentes). Los niveles en sangre de cerio y erbio, por ejemplo, aumentaron a medida que la duración del uso de los cigarrillos electrónicos fue mayor.

“Hemos encontrado que fumar es principalmente una fuente de metales pesados, mientras que el uso de cigarrillos electrónicos es una fuente potencial de elementos de tipo tierras raras. Sin embargo, estos elementos fueron detectados a bajas concentraciones”, concluye Henríquez. Las consecuencias que estos hallazgos puedan tener sobre la salud de las personas requieren de estudios adicionales, insisten los científicos.

Con información de  Enviromental Research Agencia SINC


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