Cada barro es un Mundo

Cerca de 79 artesanos alfareros de 25 distintas comunidades en Chihuahua, Zacatecas, Guanajuato, Jalisco, Edomex, Puebla, Michoacán, Morelos, Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Chiapas, se reunieron en el IV Encuentro Nacional de Alfarería para compartir entre todos, un poco y mucho de está milenaria tradición alfarera. Del 15 al 17 de agosto, se llevaron a cabo mesas de trabajo para el intercambio de saberes y técnicas entre los distintos procesos que envuelven la práctica alfarera.

El lugar fue San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, mejor conocido por su barro negro que a diferencia de otras artesanías cerámicas, durante el proceso de quema (horneado), se lleva a cabo una reacción de reducción (de oxígeno) en la combustión, sofocando las piezas de barro y logrando un acabado de color negro que se logra debido a los gases de combustión (CO y CO₂). Los artesanos mencionan que durante esta fase del proceso de alguna forma se “mata” a la pieza ya que se le deja sin oxígeno, gas esencial para la vida, para después revivirla con una belleza negra superior. Esta y otras técnicas como las utilizadas durante el proceso de torneado fueron las que se estuvieron compartiendo durante el evento, pasando por la elaboración de las propias herramientas para moldear el barro, hasta llegar a los esmaltes y acabados con pinceladas de manos artesanas con tradiciones e historias distintas.

En este mismo evento, los artesanos y las artesanas mostraron su preocupación por la falta de un seguro social en este gremio artesanal, que conforma y que abona gran riqueza a la cultura mexicana. Surgió la propuesta de impulsar una “Ley artesanal” que cobije ampliamente a este tipo de oficios artesanales que promueven la tradición y difunden la cultura. Impulsando estas iniciativas, los jóvenes también podrán seguir nutriendo estas tradiciones, ya que uno de los principales problemas que se reconocieron durante el encuentro es la pérdida de las tradiciones en México por falta de seguridad económica y social, así como también una grave desvalorización del trabajo artesanal.

Reconociendo un poco más (y mucho más) a este oficio, recordemos que es uno de los más antiguos en la historia de la humanidad y su paso por este mundo. Gran parte de lo que conocemos de nuestras civilizaciones prehispánicas, es gracias a los restos de piezas cerámicas encontradas en los sitios arqueológicos y excavaciones realizadas dentro de los territorios geográficos en donde moldeamos nuestra historia.

Como muestra de lo que digo, rescato algunos fragmentos e ideas de las conversaciones entre artesanos y artesanas a las que sumaba mi escucha a partir de una pregunta durante el transcurso del encuentro, ¿Qué es lo que más te atrae de la alfarería?:

  • “Cómo humanos, nos une la tierra. A ésta le damos distintas formas y esto es lo que somos, seres moldeables y en constante transformación.”

  • “Cada quien tiene sus técnicas y cada barro parece otro mundo con sus distintas propiedades, esto es sumamente interesante.”

  • “Me he enamorado del barro y del oficio alfarero ya que me ha dado libertad, a diferencia de las otras alternativas de vida como la migración o cualquier trabajo con patrón, estas formas de vida aprisionan al ser.”

  • “El mundo de la alfarería es tan extenso como la imaginación.”

  • “El barro es una cultura de paz y de vida, esto es lo que me cautiva.”

  • “La tierra te regala un abanico muy amplio para la creación y la expresión. El corazón y la mente se expresan y se manifiestan a través del barro.”

Texto y fotografías: Nasser Mubarqui Guevara

Nota: Este evento se llevó a cabo gracias al trabajo y el esfuerzo del Colectivo “Innovando la Tradición”, así como a la importante participación de la asociación Cesder-Prodes y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).


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