Los olvidados del terretomoto: San Gregorio Atlapulco (Xochimilco)

San Gregorio Atlapulco es uno de los pueblos originarios de Xochimilco y sus chinampas son consideradas como Patrimonio Mundial por la UNESCO. San Gregorio fue el pueblo más afectado en la zona sur después del terremoto del 19 de septiembre, y diez meses después, todavía hay muchas necesidades entre la gente, que se encuentran en la búsqueda de maneras para poder volver a la normalidad.

Texto y todas las fotos: Annick Donkers

EL CENTRO

Fotos del centro, donde se cayó una barda.


Altar para conmemorar la niña que falleció cuando se cayó la barda

Jóvenes entre las ruinas en el centro de San Gregorio Atlapulco. La gente quiere regresar a la normalidad.

El Mercado de San Gregorio Atlapulco quedó severamente dañado. La mayoría de los puestos están cerrados.

Una casa dañada, en obra e inhabitable

Las nuevas casas entre las ruinas en el centro de San Gregorio Atlapulco

Obra en una de las calles principales de San Gregorio Atlapulco


LOS DAMNIFICADOS Y LA FUNDACIÓN CARSO

María Guadalupe Plata Alfaro y Jaime Pérez, con 2 niños de la familia donde actualmente residen después de que su casa quedó destruida.

Testimonios

Jaime Pérez, damnificado del centro de San Gregorio Atlapulco

San Gregorio está drásticamente dañado. Yo siento que no quieren decir para no alarmar a la gente, pero en realidad nuestro pueblo está demasiado afectado. Tenemos que entender la situación en cuanto al suelo, porque aunque yo no tengo conocimiento de las fallas geológicas, ahora se puede ver que una grieta atraviesa todo el pueblo. Personas que estaban en el campo dijeron que ellos notaron que la tierra se abrió y se volvió a cerrar. Hay un desnivel y hay terrenos donde se observa claramente que la tierra se vino abajo. Como fue un gran daño en realidad no sabemos qué consecuencias puede tener.

Ejemplo de un desnivel en el campo en San Gregorio Atlapulco

Por todo eso se formó una asociación “19 de septiembre” y ahí es donde entró el Grupo Carso para la reconstrucción de viviendas. Ellos dicen que son casas anti sísmicas, pero los albañiles y arquitectos aseguran que son como casas desechables. La gente en su necesidad de vivir, quiere tener una casa, un lugar donde estar, porque perdieron todo y no tienen dónde ir, por lo que no les queda más que aceptarlo. Todos los que nos apuntamos estuvimos de acuerdo, no pensando que lo iban a construir de esta forma. Pero yo renuncié a la construcción de esta vivienda, aunque fuese regalada. Tuve que convencer a mi mamá. Porque pues qué seguridad tenemos, siguen los movimientos de la tierra y si vas hacer algo pues hazlo bien, al menos que tenga un poco más de resistencia. Por eso ahora estamos buscando de qué manera buscar este apoyo para construir nuestra casa. Desde hace muchos años empezamos de nada y salimos de la nada. Le costó muchos años a mi mamá construir esta casa, pero lo logró. Yo sé que es algo difícil para nuestra edad, pero al menos tenemos vida. Mientras hay vida, hay esperanza.

Viviendas de la fundación Carso de Carlos Slim:

María Guadalupe Plata Alfaro, esposa de Jaime Pérez

María Guadalupe Plata Alfaro entre las ruinas de su casa anterior

Teníamos la casa aquí en la Avenida Chapultepec porque vivimos en la casa de mi suegra Reyna Pérez Morales. Era una casa grande donde vivimos con 23 personas, todos en su propio cuarto. La casa se dañó en el terremoto, fue una pérdida total y la tuvieron que demoler. El inmueble tuvo una ruptura en 45 grados, que los arquitectos dicen que son los de mayor riesgo. El sismo partió a la mitad la casa, mientras que en el suelo también se abrió una grieta. Por lo pronto se acaban de cambiar unos castillos para que poco a poco nuestro hogar pueda reconstruirse.

Ahora vivimos en la casa de la hermana de mi esposo, con más de veinte personas en un lugar bien chico. Para nosotros y para la otra familia es incómodo estar así. Carecemos de muchas cosas, además, porque a raíz del temblor, la casa se vino abajo al igual que nuestra economía. Mi esposo es campesino y todo se echó a perder: con el temblor se abrió una brecha en la zona chinampera, una grieta enorme, y hubo una ruptura; ahí se encuentra una laguna, y toda el agua de la laguna pasó a la zona chinampera y causó mucha afectación, mucha inundación y perdidas de cosechas, por lo que ya no tenemos ingresos para seguir adelante.

Al Lado de las ruinas de la casa de María Guadalupe Plata Alfaro y Jaime Pérez hay un cartel que dice que el gobierno ha invertido 1 millón de pesos en la reconstrucción.

Tomasa Pedro Medina, damnificada y habitante de una nueva casa donada por la fundación Carso

Fuimos afectados por lo del 19 de septiembre y la verdad es que fue un momento muy difícil para nosotros, que nos tuvimos que quedar en la calle, con los niños y los vecinos, atrás del mercado. El terremoto tuvo consecuencias muy duras para nosotros: en la calle pasamos por todo, pues había aires y lluvias muy fuertes; tuvimos que aguantar desvelos y hasta días sin comer. Gracias a la ayuda de los que vinieron, personas de diferentes lugares, salimos adelante. La verdad para mí fue muy triste, recibimos golpes, por todo lo que pasó, y fue una cosa muy bonita para nosotros que nos ayudaran, nos levantó la moral, y por eso les doy las gracias, porque lo hicieron de todo corazón. Carlos Slim nos apoyó con esta casa, que de verdad es muy bonita. Yo no tengo con que agradecerle a él, pero sé que Dios lo va a recompensar todo por lo que ya ha hecho por nosotros.


Alberto Serralde

Las casas que entregaron ya son habitables, de hecho, ya tengo las llaves, ya se puede vivir ahí. Solo yo les comentaba: “¿cómo se van a habitar si no tienen los servicios, de luz y agua?”. Pues tuvimos que ver la manera de cómo conectarnos después de que cambiaron la red del drenaje; hicimos las salidas por cuenta nuestra y para eso tuvimos que contratar a un plomero. Y con la luz por igual, fuimos a solicitarlo, pero se tardan alrededor de 2 meses en venir a reconectarnos. La cosa es que podemos ni probar las instalaciones de la casa, si no hay luz y no hay agua, para ver si está en buenas condiciones y que sea de verdad habitable la casa.

También nos quieren imponer un medidor que tenemos que pagar nosotros. Tenemos que cubrir los gastos de este medidor y ese medidor va ser el doble de lo que pagamos de la casa normal. Es un medidor que utiliza doble corriente, pero esos son para un negocio o para casas más grandes que utilizan más corriente. Aquí siempre hemos tenido una sola corriente, que es de 120 y siempre alcanzaba para todos, y ahora nos quieren imponer esos medidores.

LA ZONA DE CHINAMPAS Y EL PROBLEMA DEL AGUA

Las Chinampas y el problema de la contaminación en San Gregorio

Las Chinampas con su agricultura, la construcción de casas de manera ilegal y los desniveles

Entrada a la Chinampa

Don Agustín Galicia

El problema del agua es que está demasiado contaminada. La contaminación se dio por la invasión: hay muchos asentamientos irregulares, que están en zona de conservación ecológica; allá abajo es una zona de humedales y los ejidos tienen ese problema, mientras que la laguna sufre porque más abajo es la zona inundada. Con el terremoto se agrandó la cosa, porque hubo más diferenciación de niveles, y sobre todo hubo agrietamientos que dañaron completamente la zona chinampera. Las chinampas se recuperaron con el dinero de la gente, se rehabilitaron. El gobierno nada más ha dado aplausos, pero no ha apoyado. El pueblo ya está cansado. Hemos tenido inundaciones, granizos, perdimos la cosecha y el gobierno no ha hecho nada. Solo vienen después de tres meses para ver cómo estamos, pero no aportan soluciones.

Alfredo Ortiz Mendoza

Durante el terremoto mi barda de atrás se cayó y también los vecinos tuvieron daños. La organización Tzu Chi -una fundación de Taiwán que va a lugares de desastre- nos ofreció ayuda: ellos son médicos y vinieron a apoyar a mi familia, porque mi padre tuvo una parálisis y dejó de mover el brazo completamente; con su problema del azúcar y el temblor, se le quedo la mitad del cuerpo paralizado. Cuando vino la gente de la organización, le ayudaron, y ahora ya puede mover un poquito el brazo.  

Florencio Gómez García, es campesino y vive en las Chinampas

Mi casa se cayó. Eran dos cuartos. Pasó una grieta a un costado de la casa -la casita nada más estaba pegada- y no tenía castillos, y pues lógico que cuando tembló, se cayó, todo se volteó. La casita que ves aquí la hice con el poco de material que me dieron, con triplay, en diciembre, y pues ahora estamos ahí. Los de Televisa llegaron y me dijeron que si, que en diciembre, por Navidad, quedaron que iban a venir, con arquitectos, ingenieros, para ver en la tierra como estaba, y nos iban a dar dos cuartitos. Ya tiene todo ese tiempo y no han venido, se olvidaron. Mi esposa anda un poco malita, y con el susto, se le subió el azúcar; como tiene diabetes, está tomando su medicamento, pero ahora con la presión que tenemos pues no se puede controlar. Yo digo que en este terreno salen dos cuartitos de cuatro por cuatro, y la idea es tener esos dos cuartitos para meternos. Esta duro ahora, más porque mi esposa se desespera. Estamos pasando un momento muy difícil, pero no queda más que esperar.

Problema de las tuberías en el pueblo y anomalías

Mario Jiménez

Ya teníamos un problema desde hace dos años atrás. Se me hizo una ironía que la delegación no tenía nada de herramienta y que tuvieron que pedirme. “Dame esto, dame otro”, me decóan, pero nunca lo arreglaron. Vinieron varias veces. Lo veo como una situación de mal presupuesto de la delegación y de insensibilidad. Viene la situación del sismo, y se termina de colapsar. Se rompe tres veces la tubería, reparan y se vuelve a romper y en la otra réplica que pasó, se volvió a romper. Asó llegaron los de la delegación diciendo que no hay presupuesto. Luego nos dijeron que ya había presupuesto, pero que no había la maquinaria; luego, que ya había la maquinaria pero que no tenían a la gente, y luego dijeron que ya tenían a la gente, pero no tenían cómo operarla.

Problemas de tubería en la calle y dentro de la casa de Mario Jiménez

Rescate de la Cultura en San Gregorio Atlapulco

Jaime Tirso Pérez Venancio y Ingrid Castañeda

Don Jaime vive en una casa que fue catalogada como casa de historia, pues el terreno pertenece a los primeros habitantes del pueblo. Ingrid Castañeda, vecina originaria del lugar y estudiante de la Licenciatura de Historia en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, está ayudando a Don Jaime a rescatar la colección que atesoraba. Ella comenta:

“El centro de Don Jaime daba servicio al público, pero colapsó y el edificio se vino abajo. Los primeros días no se pudo hacer mucho: era imposible crear un plan de trabajo dos semanas después del sismo, pues todos estaban en sus propias cosas. Ya pasado ese tiempo, convoqué a un grupo de amigos para que viniéramos aquí a ayudar voluntariamente con nuestros conocimientos. A las dos semanas empezamos a cooperar con Don Jaime para sacar las piezas, y poco a poco fuimos descubriendo que eso no solamente tenía una biblioteca o una pequeña colección, sino que se trataba de un museo comunitario regional.

Ingrid Castañeda, estudiante de la ENAH, está rescatando la colección de Don Jaime.
Don Jaime en su casa en el centro de San Gregorio Atlapulco

Con la ayuda de compañeros arqueólogos, antropólogos e historiadores pudimos llegar a la conclusión que este es un gran acervo cultural para el pueblo y que merece ser rescatado. Pudimos salvar un 80% de las cosas, que salieron en condiciones regulares; un 10% se perdió totalmente, y el 10% restante está en muy malas condiciones. Lamentablemente los proyectos culturales no siempre cuentan con el apoyo del gobierno o de una institución privada. Aunque han existido pequeñas donaciones -tanto de civiles como de alguna fundación- han venido en cantidades muy pequeñas. Sin embargo, gracias a eso se ha podido mantener el proyecto, y es que entiendo que ahorita la prioridad son las casas y las familias, pero nosotros no descartamos que, en algún momento, se pueda lograr que esta iniciativa tenga el respaldo que merece”.

La colección de Don Jaime tiene piezas pre colombianas, libros del siglo 18, textos en náhuatl, fotos históricas del pueblo y un arma de fuego de principio siglo 20.


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