La realidad siempre te alcanza

El domingo 1° de julio vivimos un día histórico, un ambiente de fiesta en muchas partes del país y particularmente en la Ciudad de México donde me encontraba, la emoción por la noticia  del triunfo sin lugar a duda de Andrés Manuel López Obrador como presidente se desbordaba, pero no sólo eso, Morena se convirtió en la primera fuerza política con un gran voto de confianza de la mayor parte de las personas que vivimos en este país. Sin embargo, esto tenía otras consecuencias, cuando leí que las candidaturas independientes de proyectos como Wikipolítica así como muchos otras candidatas y candidatos con mucha valía para estar en los congresos y Senado habían quedado fuera, sólo pude sentir desconcierto de inicio ¿Qué había pasado?

Dicen que la realidad siempre te alcanza.

Al pasar estos días ha sido inevitable darle vueltas al asunto y pensar en las posibles causas y a riesgo de emitir una opinión sin todos los elementos, he tenido la increíble experiencia de salir a la calle con algunos de estos proyectos a tocar casa por casa, platicar con la gente sobre esta forma para recuperar la política y acompañar proyectos de este tipo, no sólo de wikipolítica, sino en la formación de nuevos grupos en otras partes del país como Tabasco, Morelos o Baja California Sur. Personalmente creo y confío mucho en las personas que están en estos proyectos, más allá del nombre, he visto en ellas una  convicción total y un gran compromiso por buscar que lo público sea sinónimo de excelencia, a esto le han dedicado horas y días enteros de salir a la calle, trabajo, reuniones con organizaciones vecinales y ciudadanía, recursos de todo tipo, grandes aciertos para lograr campañas más austeras que nos emocionó a muchas y muchos. Pero también se hizo evidente que no podemos seguir aplazando discusiones que urgen tener si verdaderamente queremos democratizar y recuperar espacios para lograr una política más honesta, representativa y accesible, en ese sentido opciones como Morena tienen elementos de sobra para decir y argumentar el porqué hoy son el partido con el que más se identifica la mayoría de las mexicanas y mexicanos.

La pregunta que considero importante en este momento es ¿Las candidaturas independientes son el mecanismo que nos asegura personas honestas o representativas como  legisladores, senadores o presidente? Vale hacernos la pregunta porque ya nos hemos dado cuenta de la incertidumbre que deja esta figura a quienes han accedido a cargos de representación por esta vía. No sólo se trata de cuestionarnos su viabilidad en este punto, si no de apuntar quienes verdaderamente pueden llegar a un cargo público por este mecanismo, dejando fuera el romanticismo de los cientos de personas voluntarias que donaron horas, días a difundir y hacer campaña con estas iniciativas sin recibir un peso y de las mismas personas que fueron candidatas por estas opciones que renunciaron a sus trabajos o los suspendieron para dedicarse de tiempo completo a la recolección de firmas y campaña, insisto ¿Quiénes podemos financiar  o buscar financiadores sin compromisos de nuestra participación política durante algunos meses y lograr subsistir? Desgraciadamente muy pocos.

En 2012 cuando una de las respuestas a las demandas de la efervescencia de  #YoSoy132 fue: “Hagan un partido político”, muchas personas de inmediato rechazamos ese camino pues estábamos y seguimos hartos de los vicios, compadrazgo y círculo de impunidad que estas organizaciones significan para muchas personas. No obstante, es momento de empezar a diferenciar y decir que de seguir con el discurso anti partidos, o por candidaturas independientes únicamente, estamos condenándonos a esa política de compadrazgo e impunidad y  las personas que tengan recursos suficientes como las únicas que pueden acceder por candidaturas independientes. Recuperar los partidos políticos como espacios abiertos para las personas interesadas en hacer política y ocupar cargos de representación, de forma democrática implica cambiar las reglas en ese sentido y es parte fundamental para asegurar condiciones para una política honesta en el panorama de desigualdad en el que vivimos.

Así como nos hemos enojado  al ver con impotencia personas con pasados de corrupción y con posturas contra derechos que fueron electos al congreso y el Senado, también nos hemos emocionado porque estarán representandonos personas con posturas claras a favor del derecho a decidir, diversidad sexual o que han pasado por procesos de reinserción social como “El Mijis”. Necesitamos esa representación  y sólo se puede garantizar con partidos políticos democráticos y accesibles que aseguren a cualquier persona independientemente de su condición social o de tener la posibilidad de donar horas y días sin compensación alguna para poder participar políticamente, dejemos de enaltecer ese discurso porque sólo favorece a creer que todas las personas están en condiciones de hacerlo o que la meritocracia existe en este país con 53 millones viviendo en condiciones de pobreza.

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