La presión hizo que Trump rectificara en el tema de los menores pero México también tiene que ser autocrítico

En días pasados huba una colectiva y necesaria indignación por las novedades en el trato a las familias de migrantes en el sur de Estados Unidos, con la desgarradora imagen de menores de edad encerrados en jaulas en centros de detención mientras sus padres esperan el proceso de ser deportados.

Mientras el gobierno mexicano hizo mutis en las horas siguientes al reporte de ProPublica que reveló todo, otros desde sus trincheras exigieron a la Embajada de Estados Unidos que enmendara el tema, el cual viene desde una orden ejecutiva firmada por Donald Trump durante este año.

¿Puedes llegar al final de este vídeo sin llorar?: Niños migrantes, viviendo en jaulas y separados de sus padres en EUA


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El gobierno mexicano, tarde, pero respondió con un dato que es un poco insensible dada la circunstancia. Pasa que Luis Videgaray declaró que sólo el 1% de los niños detenidos son mexicanos, es decir, 21 menores. Si bien condenó las acciones del gobierno de Trump, la mención del dato puede interpretarse como un intento de mitigar el impacto de esta violación a los derechos humanos.

Al final, Trump rectificó. Leemos en El País:

El presidente firmó este miércoles una orden ejecutiva que ponga fin a una práctica que ha causado estupor entre los propios republicanos, provocado la condena del Papa, la reprobación de Naciones Unidas y el rechazo de otros Gobiernos, como el de Reino Unido. Trump ha explotado electoralmente el discurso antiinmigración con éxito y sin contemplaciones hasta ahora, pero el golpe a la infancia ha roto finalmente una costura.

 Aun así, mantiene el brazo de hierro porque la orden busca acelerar juicios y eliminar los plazos que limitan la detención de menores. Los aproximadamente 2.300 niños ya apartados, además, no se reagruparán de forma inmediata con sus familias de custodia mientras se resuelven sus procesos migratorios.

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Aunque hay indignación por autoridades mexicanas, hay que recordar que México también es un monstruo (como el que criticó estos días) con los migrantes centroamericanos. De hecho, en los primeros meses de Tercera Vía publicamos un especial sobre lo brutal que es nuestro país con aquellos que vienen de paso para buscar mejores oportunidades en Estados Unidos:

Refugiados en México: de país solidario a tierra inhóspita

El pasado 19 de junio, durante el 45 aniversario de la  Universidad Autónoma de Aguascalientes en el que se entregó el doctorado honoris causa a Las Patronas, Jan Jařab (Representante en México del Alto Comisionado de la ONU Derechos Humanos) mencionó que nuestro país tiene una asignatura pendiente en el trato a migrantes.

Dice la nota de Carlos Olvera Zurita en La Jornada Aguascalientes sobre el evento:

El representante de la ONU expresó: “Por un lado es correcto criticar la política migratoria del Gobierno de los Estados Unidos y particularmente el viraje de seis semanas en el que sistemáticamente se separan los niños de los papás, pero por otro lado tenemos que reflexionar sobre las políticas de otros países como las de México”.

Desde hace mucho tiempo, apuntó Jarab, las políticas migratorias de México se construyen en estrecha coordinación de los Estados Unidos y poseen un enfoque de detención y deportación expedida: “Lo que está haciendo el Gobierno Estadounidense es incrementar la atención incluso de periodistas hacia la condiciones de los migrantes y entonces sensibilizando al público mexicanos a las condiciones de los migrantes que transitan por el propio México”.

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